martes , 19 noviembre 2019

Ya llegaron a Puerto Deseado los primeros ejemplares de pingüinos de penacho amarillo

Ya llegaron. Se trata de los primeros que arriban cada año a Isla Pingüino, única colonia de acceso continental, frente a la costa de Puerto Deseado, provincia de Santa Cruz. De esta manera se inaugura la temporada de avistamientos de este fiel representante del destino turístico Puerto Deseado. La temporada para conocer a los pingüinos se extiende entre octubre y marzo de cada año.
A unos 20 kilómetros al sur de la ciudad magallánica de Puerto Deseado, en la provincia de Santa Cruz, y en plena Patagonia Argentina, se encuentra Isla Pingüino, la colonia con mejor acceso desde el continente que permite la observación de aves, lobos marinos, y del actor principal de esta película: el “Pingüino de Penacho Amarillo”.

Su acceso a la isla se realiza solo por vía marítima, se trata de un emergente rocoso de origen volcánico que data de hace más de 150 millones de años (período Jurásico); la excursión lleva a un paraíso para los amantes de la naturaleza y la aventura, dado que este lugar pertenece al “Parque Interjurisdiccional Marino Isla Pingüino”, que le otorga protección tanto a nivel nacional, como provincial: la vida del pingüino de penacho amarillo está preservada y puede ser contemplada por limitados contingentes de visitante que no alteren la vida de las especies. Eso permite una convivencia armónica de las distintas variedades del reino animal, que se pueden hallar en el lugar casi en estado virgen.

La primera tanda, que son los machos que vienen a preparar los nidos, un par de semanas después llegan las hembras, con las que conformarán unas 1.200 parejas, y para diciembre se espera que arriben unos 500 juveniles, La colonia se ampliará aún más con el nacimiento de los pichones que tendrán los casales, que, aunque acostumbran empollar dos huevos, normalmente sólo sobrevive una cría.

Un detalle que enamora a los visitantes y turistas, es la cercanía que se logra alcanzar el avistamiento. En esto ayuda la decisión de que un máximo de dos embarcaciones pueda llegar al lugar al mismo tiempo con turistas, para no invadir ni alterar el entorno natural.

La travesía dura cerca de seis horas en total y si el clima acompaña y hay interesados, sale diariamente. La posibilidad de practicar senderismo por los caminos de piedras de la isla, complementan una oferta de turismo ecológico inigualable.

EL “SALTARROCAS”

El pingüino de penacho amarillo es más pequeño que el de Magallanes: medio metro de alto y dos kilos y medio de peso. Negro y de panza blanca, tiene ojos rojos, pico naranja y un singular plumaje “punk” amarillo en su cabeza, que deriva en su nombre. Habita la zona rocosa, donde suele anidar, y se desplaza en este terreno hostil, trepando y a los saltos: por eso se le conoce como el “saltarrocas”. Contrario a lo que muchos imaginan, se trata de una especie tranquila, con quienes los visitantes suelen amigarse para verlo más de cerca. Forma parte de una de las seis variedades de los llamados pingüinos crestados.

Cada una de las dos especies, habita un sector diferente de la Isla. Los de Magallanes tienen sus colonias en la parte más plana, mientras que los de penacho amarillo habitan la zona más rocosa y elevada. Los de Magallanes arriban a la Isla en septiembre y un mes después llegan los de penacho amarillo.

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