jueves , 20 septiembre 2018

Vialidad le quitará una obra pública a la constructora de Cristóbal Lopez

Cristóbal López entró por la ventana, y ahora está a punto de salir por la puerta de atrás. Así se podría resumir el final anunciado de la novela más increíble de la obra pública reciente.

En pocas horas, Vialidad Nacional le rescindirá un contrato de construcción de obra pública que el empresario del juego ganó con su empresa CPC cuando esta administración decidió continuar con las obras pagadas e inconclusas que dejó Lázaro Baez. El arte de tropezar dos veces con piedras parecidas.

Todo empezó con los contratos de obra pública sospechados de corrupción que Lázaro Báez no hizo pero cobró, y que motivaron, finalmente, la detención del patagónico, además de una denuncia por asociación ilícita que involucra, entre otros, Cristina Kirchner.

Todo empezó con una auditoría que hizo Vialidad respecto de las adjudicaciones que tenía Lázaro Báez y su ya casi extinta Austral Construcciones. Entre otras conclusionesse determinó que una de las adjudicaciones -la construcción de un tramo de autovía en la ruta 3, entre Rada Tilli y Caleta Olivia-, que debía haberse terminado hace varios años, no sólo estaba en muy bajos niveles de ejecución esperados sino que, según el contrato, a Báez, aún se debían pagar alrededor de $3000 millones al constructor preso en Ezeiza.

Vialidad rescindió los acuerdos y llamó a otra licitación. Cristóbal López se presentó con su empresa CPC Construcciones y aniquiló los precios de los competidores. Más aún, estuvo por debajo del presupuesto oficial.

Vialidad se sobresaltó. Pidió informes a la AFIP, a la Justicia y a los organismos públicos que relevan los requisitos de los proveedores del Estado y a los contratistas de obra pública. Todos fueron coincidentes: CPC era una empresa limpia que nada tenía que ver con las desventuras de sus primas petroleras o mediáticas, Oil Combustibles e Indalo. Un violín, como quien dice. Sin impedimentos jurídicos ni administrativos, Vialidad adjudicó la obra por 1569 millones de pesos.

Las constructoras que compitieron con López (17) quedaron boquiabiertas. Por entonces con poca gimnasia e la competencia, a quien quisiera oír le repitieron que con ese costo, la obra no se iba a terminar. En Vialidad analizaron la propuesta y concluyeron que había tres elementos que podían determinar el precio. El primero, un costo de administración y ganancias muy por debajo del resto y el segundo, las ventajas logística que les daba tener una cantera propia y cercana a la zona de obras lo que les permitía ahorrar en el traslado de tosca. El tercer punto fue que la amortización de la maquinaria, que es un porcentaje que calcula el uso y el desgaste de las máquinas para una futura renovación, fue muy bajo.

Pero como si fuese una predicción, el ganador menos pensado no pudo cumplir. “No paga los sueldos y tampoco ha cumplido con la curva de cumplimiento que debiera tener. En horas se va a rescindir el contrato”, dijo una fuente oficial.

Vialidad ya había avanzado en algunos cambios respecto de las obras de López. Hace semanas, se autorizó una cesión de contrato a favor de otra empresa en la segunda calzada acceso a la localidad de Cañuelas, obra que está dentro de la traza de la Autopista Ezeiza/Cañuelas que explotaba el dueño de Indalo y que también se rescindió.

Junto con la rescisión vendrá otra decisión: ¿cómo seguir con la obra? Varios remedios administrativos se barajan para intentar volver a acelerar en la construcción y evitar un nuevo tropezón con piedras similares.

 

 

 

 

(iF)La Nacion

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