sábado , 16 octubre 2021

Vaca Muerta, un imán para las drogas

Por Pablo Lupano

Los altos salarios, la hostilidad de los yacimientos y las largas estadías lejos de sus familias exponen a los trabajadores petroleros a las adicciones. El 6% de los controles en el campo arrojan datos positivos, sobre todo de cocaína, marihuana y psicofármacos. Faltan mecanismos de contención en las empresas.

El tema se comenta por lo bajo en el ambiente petrolero, pero se sabe que es una preocupación de primer orden para las empresas y el sindicato. Aunque sin cifras fehacientes, el consumo de alcohol y drogas es un problema en crecimiento en los yacimientos y sus poblaciones aledañas. Los motivos pueden ser variados, pero las fuentes coinciden en que el alto poder adquisitivo de los trabajadores del sector tiene una fuerte incidencia.

Desde hace algún tiempo las empresas comenzaron con los controles de consumo de alcohol. Mucho más recientes son aquellos sobre el uso de drogas y, quizás por esa misma razón, los casos positivos se dan con mayor frecuencia.

Alco es una empresa que realiza este tipo de controles a pedido de las petroleras. Generalmente se le hacen al azar a parte o al total de los empleados. «Puede ser a la entrada del personal o en cualquier momento del día, por eso tenemos guardias las 24 horas», explica el gerente Alejandro Merino. Para el control de alcohol se utiliza un alcoholímetro como los que usan los inspectores de tránsito y el resultado es inmediato. En tanto que el de drogas se hace con un análisis de orina y en cinco minutos se sabe si es positivo o negativo.

Merino explicó que, según la empresa, se pueden hacer análisis de dos, seis o doce sustancias. «No llevamos una estadística, pero aproximadamente encontramos un 2% de casos positivos en alcohol y un 6% en drogas, con tendencia en alza», comentó y señaló que «lo habitual es encontrar residuos de marihuana o cocaína».

A diferencia de un automovilista particular, donde hay una tolerancia del 0,5%, en la industria petrolera el alcohol en sangre debe ser «cero» al momento del control. «El registro más alto que tuvimos fue del 2,4%, lo que implica un gran riesgo no sólo para la vida de ese trabajador sino para todos su compañeros», indicó.

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Cuesta arriba: Lejos de sus familias, los petroleros sufren las consecuencias de las adicciones. Foto Matías Subat

40% de los petroleros sufre algún tipo de adicción, según reveló el titular del sindicato Guillermo Pereyra. Advirtió por la complicada situación. 20% de las empresas petroleras pide tests de alcohol y drogas en los exámenes preocupacionales, según el titular del CMIT, Miguel Irigoyen.

El gremio, en alerta

Guillermo Pereyra, titular del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, dejó trascender cifras alarmantes. «Tenemos un 40% de los compañeros en actividad con algún tipo de adicción, con preponderancia de las drogas sobre el alcohol», dijo. «La empresa no va a despedir al trabajador por esta razón, pero las adicciones lo llevan a faltar sin causa y ahí es donde pierden el empleo», agregó.

Relató que hace pocos días un empleado de San Antonio estaba trabajando y se fue sin dar explicaciones. «Nos preocupa mucho esta situación, porque la familia del trabajador paga todo el costo», aseguró.

Según Pereyra, las empresas «no se hacen cargo de los tratamientos de recuperación porque tienen que contratar a alguien para reemplazar a ese empleado y no quieren asumir costos adicionales». Indicó que se hacen los controles «pero esto no es suficiente, hay que trabajar en forma conjunta empresas y sindicato porque implica un riesgo muy grande que una persona trabaje en esas condiciones».

Comentó que muchas veces «el trabajador se encuentra de repente con un salario importante y cae en tentaciones, sabemos que hay personas recorriendo permanentemente las localidades petroleras ofreciendo este tipo de porquerías». Adelantó que en el Sanatorio Plaza Huincul, que administra el sindicato, tienen previsto conformar una sección especial para la atención de adicciones.

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Añelo, un pueblo armado «para sacarles dinero a los petroleros». Foto Yamil Regules.

Imán para los narcos

Por su parte, el intendente de Rincón de los Sauces, Marcelo Rucci, prefiere poner el énfasis en el control del tráfico. «En una ciudad de 40.000 habitantes tenemos una sola comisaría y 50 efectivos», dijo y se quejó de la falta de atención del gobierno provincial y las fuerzas de seguridad nacionales como Gendarmería. «Esto pasó a ser un tema grave, un tema de Estado. La zona se convirtió en un imán para los narcos, que ven en la localidad una importante rentabilidad gracias al alto consumo de sustancias», aseguró.

El abuso de drogas y alcohol no sólo llega de la mano del trabajo. Muchos aspirantes arrastran problemas de este tipo y se quedan en el camino.

En el Centro de Medicina Integral del Trabajo de Neuquén (CMIT) cientos de personas se realizan cada mes los exámenes preocupacionales para acceder a un puesto laboral. El 80% es para alguna empresa del sector petrolero. «Sólo un 20% de las empresas del rubro pide que se hagan los exámenes para detectar consumo de drogas, y de ese total aproximadamente un 6% da positivo», comentó Miguel Irigoyen, director de la institución. Lo más usual es encontrar metabolitos de marihuana o cocaína y en menor medida de derivados de las benzodiacepinas, que se encuentran en psicofármacos como Rivotril, Alplax y otros similares.

«Lo que ocurre en el petróleo no es ni más ni menos que un reflejo de lo que pasa en la sociedad en general, donde lo más preocupante es el abuso en el consumo de alcohol. No soy partidario de estigmatizar al sector petrolero como si trabajar allí significara inmediatamente caer en la adicción», señaló y aseguró que además del alto poder adquisitivo de los salarios el régimen laboral «que implica estar mucho tiempo alejado de la familia también influye en la problemática».

Sobre el tratamiento posterior de la persona con adicciones, Irigoyen indicó que «no hay casi oferta de centros especializados, salvo en el sistema público de salud, pero son insuficientes. Las obras sociales tampoco se ocupan del tema y, además, les cuesta encontrar prestadores».

Las empresas, en tanto, son esquivas a la hora de hablar del tema. Una de las principales operadoras de la cuenca aseguró que posee un programa de prevención y que en caso de detectar uno, se deriva «a un programa confidencial de rehabilitación».

Adriana Giuliani, profesora de la Universidad Nacional del Comahue y que ha realizado varios estudios sobre el impacto socioeconómico de la actividad petrolera en la zona, señaló que «la escala salarial del negocio es sensiblemente superior a la media: más del doble en las categorías iniciales y crecientes divergencias en los puestos jerárquicos». Agregó como dato negativo que en las localidades petroleras «escasean las propuestas artísticas o deportivas, pero abundan los casinos».

Dijo que en las investigaciones realizadas ningún entrevistado reconoció sufrir en forma directa los inconvenientes de las adicciones, pero «todos coinciden en conocer casos, o por lo menos saber de la existencia de la problemática. La soledad, el desarraigo, la lejanía de la familia o largas jornadas laborales son los motivos que se reiteran en los testimonios recogidos», señaló.

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Muchas empresas hacen controles sorpresa de alcohol y drogas en los yacimientos petroleros. Foto Matías Subat

Falta contención

El abuso en el consumo de alcohol y el uso de drogas constituyen un fenómeno que crece en la población en general. Lamentablemente, son pocas las empresas que hacen algo al respecto, y mucho menos desde el Estado.

En la industria petrolera el problema se ve agravado porque el joven ingresa a trabajar y rápidamente se encuentra con un buen sueldo, un horario de trabajo rotatorio, pasando varios días alejado de su familia, en un pueblo que está armado para sacarle dinero, con una oferta de mujeres, alcohol, juego y drogas. Además, los días de descanso que tiene en su casa no tiene mucho para hacer y le cuesta reinsertarse.

Los resultados son, entre otros, el consumo de sustancias psicoactivas y, luego de un tiempo variable para cada sustancia, la dependencia.

Los problemas aparecen antes de llegar a la dependencia, pero no siempre son detectados y atribuidos al consumo.

El Estado y las empresas deben trabajar en forma conjunta para revertir este complejo panorama: prevención, modificación de horarios, ocupación del tiempo libre del trabajador y refuerzo de los servicios de tratamiento, a los cuales siempre se llega tarde.

*Médico especialista. Creador del Servicio de Adicciones del Hospital Castro Rendón.

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(Río Negro)

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