domingo , 19 enero 2020

Trump anunció fuertes sanciones económicas a Irán como represalia por los ataques a sus bases

El presidente de EEUU informó que responderá por esa vía contra la nación persa. «No necesitamos su petróleo», afirmó. Advirtió que no busca comenzar una guerra, pero que no dudará en utilizar su poderío militar.

Evitando una mayor escalada con Irán, el presidente de EEUU, Donald Trump, anunció que aplicará sanciones económicas en respuesta a los ataques a las bases militares norteamericanas en Irak. Además, amenazó con utilizar su poderío militar si la República Islámica insiste en vengar la muerte del general Qasem Soleimani, asesinado por drones estadounidenses.

«En respuesta a la agresión iraní, Estados Unidos impondrá de inmediato sanciones económicas punitivas adicionales contra el régimen iraní», dijo el mandatario desde la Casa Blanca, en un discurso en el que también llamó a las potencias mundiales a abandonar el acuerdo nuclear con Irán y le pidió a la OTAN que se involucre «mucho más» en Medio Oriente.

«No necesitamos su petróleo», afirmó Trump, quien se jactó de sus logros económicos que, según dijo, hicieron que Estados Unidos sea menos dependiente del crudo del Medio Oriente, cambiando las «prioridades estratégicas» de Washington en la región.

Advirtió, además, que no busca comenzar una guerra, pero que no dudará en utilizar su poderío militar.

«Todos nuestros soldados están bien y solo sufrieron daños mínimos nuestras bases militares. Nuestras grandes fuerzas estadounidenses están preparadas para cualquier cosa», aseguró.

«Irán parece estar reculando, lo cual es algo bueno para todas las partes y algo muy bueno para el mundo. No se perdieron vidas estadounidenses o iraquíes», agregó, flanqueado por altos cargos civiles y militares del gobierno.

Asimismo, Trump pidió a las potencias mundiales, como el Reino Unido, Francia, Alemania, China y Rusia, que rompan con el acuerdo nuclear de 2015 con Irán para renegociar un nuevo pacto, un día después del ataque iraní contra dos bases iraquíes donde había tropas estadounidenses.

«Debemos trabajar todos juntos hacia un acuerdo con Irán que haga el mundo un lugar más seguro y pacífico», dijo Trump en un discurso dirigido a la nación. Además, confirmó que en los ataques no hubo víctimas estadounidenses.

El pacto ya se está desmoronando: Teherán dijo el domingo que se desliga de cualquier límite al número de sus centrifugadoras para el enriquecimiento de uranio, así como del porcentaje de enriquecimiento del material.

Trump se dirigió luego directamente a los iraníes, diciendo que Estados Unidos quieren que disfruten del «gran futuro» de prosperidad y armonía con otras naciones que se merecen.

«Estados Unidos está listo para abrazar la paz con todos los que la buscan», aseguró.

El ataque de Irán
Irán llevó a cabo el miércoles un importante ataque con misiles contra dos bases militares en Irak en las que hay desplegados soldados estadounidenses, en respuesta al asesinato del general iraní Qsasem Soleimani, muerto en un ataque estadounidense la semana pasada.

En plena noche y en tan solo media ahora, un total de 22 misiles balísticos cayeron sobre las bases de Ain al Asad (oeste) y Erbil (norte) que albergan a militares extranjeros, la mayoría estadounidenses, anunció el ejército iraquí.

Los ataques se produjeron exactamente a la misma hora en que un dron estadounidense mató a Soleimani cerca del aeropuerto de Bagdad, hace cinco días.

Los bombardeos no causaron víctimas entre los militares iraquíes, dijo el ejército. Esta es la primera respuesta de Teherán a la muerte del popular general, considerado el arquitecto de la estrategia de Teherán en Oriente Medio.

Ha sido «una bofetada en la cara» de Estados Unidos, afirmó el miércoles el guía supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, pidiendo que se vengue la muerte de Soleimani.

Las reacciones al ataque iraní no se hicieron esperar. La Unión Europea lo calificó de «escalada».

El Reino Unido y Alemania, que tienen presencia militar en Irak, condenaron con firmeza la respuesta de Teherán. «Es crucial que no dejemos que esta espiral de violencia siga creciendo», pidió la ministra de Defensa alemana, Annegret Kramp-Karrenbauer.

«Exhortamos a Irán a no repetir estos ataques imprudentes y peligrosos», indicó el jefe de la diplomacia británica, Dominic Raab, considerando que una nueva guerra en la región sólo beneficiaría a los yihadistas.

Los miedos a una escalada regional o a un conflicto directo entre Irán y Estados Unidos siguen presentes, pero los dirigentes de ambos países parecen querer calmar los ánimos y han enviado mensajes que dan a entender que no quieren una guerra.

«La evaluación de los daños materiales y las víctimas está realizándose. Hasta ahora ¡todo va bien!», indicó en un mensaje de Twitter el presidente Trump, antes de la conferencia de prensa que dio más tarde.

«No estamos buscando una escalada o la guerra», dijo por su parte el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, explicando que las represalias de la noche del martes al miércoles fueron «proporcionadas» y se daban por «terminadas».

Pero para el especialista de los grupos chiitas armados, Phillip Smyth, «el lanzamiento de misiles balísticos desde Irán contra objetivos estadounidenses representa el inicio de una nueva fase».

Irán «ha enviado una respuesta pública contundente para mandar una señal», afirma. El paso siguiente podría dejarse en manos de «agentes iraníes», es decir, las numerosas facciones armadas proiraníes en Irak, Líbano, Siria o en otros lugares.

En señal de que puede haber otros ataques, la agencia federal de la aviación estadounidense, la FAA, prohibió que los aviones civiles estadounidenses sobrevuelen Irak, Irán y la región del Golfo.

Los Guardianes de la revolución iraníes, ejército ideológico de la República Islámica, aconsejaron a Washington, en un comunicado, que retire sus tropas de la región «con el fin de evitar nuevas pérdidas», y amenazaron a Israel y a los gobiernos «aliados» de Estados Unidos «que ceden sus bases al ejército terrorista» de Washington.

Antes del ataque con misiles lanzado por Irán, varios Estados miembros de la coalición internacional antiyihadista liderada por Estados Unidos anunciaron su intención de retirar a sus tropas o a parte de ellas de Irak, después de que las bases en las que están desplegados sufrieran varios ataques con morteros en las últimas semanas.

Francia e Italia aseguraron que tienen la intención de dejar a sus tropas en Irak, pero Canadá y Alemania anunciaron el repliegue de una parte de sus soldados hacia Jordania y Kuwait. Además, la OTAN decidió retirar temporalmente una parte de su personal de Irak.

Trump descartó una retirada de sus tropas pese a que, por error, los estadounidenses anunciaron en Bagdad el inicio de la retirada de sus soldados, justo cuando el Parlamento iraquí acababa de votar para pedir su expulsión.

Una retirada de las tropas estadounidenses «sería lo peor que puede ocurrir a Irak», aseguró el presidente estadounidense.

El ataque que mató a Soleimani y a Abu Mehdi Al Muhandis, líder de los paramilitares pro-Irán que están ya integrados en las fuerzas de seguridad iraquíes, ha aumentado el sentimiento antiestadounidense en Oriente Medio y ha creado un consenso inédito contra Washington, incluso entre quienes se oponen al régimen iraní.

También ha abierto un amplio debate sobre la conveniencia y legitimidad de lanzar un ataque con drones contra un objetivo iraní en territorio iraquí Trump «contaba con las bases legales apropiadas», según su secretario de Estado, Mike Pompeo.

Tras la muerte de Soleimani, el parlamento iraní adoptó con carácter de urgencia una ley que califica a todas las fuerzas armadas estadounidenses como «terroristas». Además, las facciones proiraníes en Irak anunciaron que habían formado un frente común para coordinar con Irán y el grupo chiita libanés Hezbolá, aliado de Teherán, «una respuesta severa a las fuerzas estadounidenses».

«Los marines estadounidenses deben preparar sus ataúdes porque los batallones de la resistencia internacional ya están formados», amenazaron estos grupos armados.

El ataque iraní contra bases militares iraquíes se produjo pocas horas después del entierro de Soleimani en Kerman, su localidad natal, al sureste de Irán, en el que participó una impresionante multitud que pedía venganza y «la muerte de América (Estados Unidos)».

Tal era la muchedumbre congregada que una estampida producida durante el funeral provocó la muerte de 56 personas y dejó heridas a otras 213, según el último balance de los medios locales.

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