domingo , 5 abril 2020

Tiene 62 años y se recibió de ingeniero electromecánico

Rodolfo Morales comenzó a estudiar Ingeniería Electromecánica en la Universidad Tecnológica Nacional en los ’90 y este jueves se recibió. Una historia de compromiso y superación para entender que no hay edad para volver o empezar a estudiar.

Rodolfo Morales terminó el colegio secundario en la nocturna, después de recibirse de oficial de la Policía de Santa Cruz. En los años ’90 comenzó a estudiar Ingeniería Electromecánica en la Universidad Tecnológica Nacional y el jueves pasado, a los 62 años, defendió su Proyecto Final y se recibió.

“Empecé a cursar hace tantos años que ya perdí la cuenta”, contó Rodolfo y aclaró que a la carrera «la llevé a mi manera, como dice la canción, entre el trabajo y la familia, se me hizo larga. Lo más difícil fue el final, siempre los últimos cien metros son los más pesados”, contó el hoy ya retirado Policía de Santa Cruz.

Pero la historia de Rodolfo no es sólo un ejemplo por la perseverancia y esfuerzo que lo impulsó a terminar la carrera de Ingeniería. «Yo me puse a estudiar de grande, a la secundaria la terminé después de recibirme de oficial, en una escuela nocturna”.

“Tuve la suerte de que la Policía me envió a Buenos Aires a cursar la Licenciatura en Criminalística, allá estuve cuatro años y cuando me recibí volví a Río Gallegos”, contó Rodolfo, que nació en Luis Piedra Buena pero desde muy joven vive en Gallegos.

Desde 1987 formó parte del equipo de Criminalística de Santa Cruz y comenzó a dar clases en la Escuela de Policía, actividad que llevó adelante durante 12 años, hasta que se retiró, mientras, de forma paralela, cursaba ya la carrera en la universidad y se ocupada de su familia.

Con respecto a la elección de la carrera, indicó que siempre le gustó la ingeniería. «Ya de chico trabajaba en una estación de servicio en Piedra Buena y después en Gallegos en la venta de repuestos para vehículos, hasta que en el ’74, con 18 años, ingresé a la Policía”.

“Para mí terminar la carrera era un desafío personal. Todavía no caigo, es todo muy fresco, no sé si voy a ejercer; sí me gustaría dar clases”, aseguró a La Opinión Austral. “Siempre me pregunté cuán inteligente tenía que ser una persona para ser ingeniero, ahora sé que sólo hay que tener dedicación, todos podemos, lo importante es que a uno le guste lo que abraza”.

Y así llegó el jueves, cuando defendió su Proyecto Final para ser Ingeniero Electromecánico, con una propuesta que busca optimizar el servicio de las estaciones de servicio, para brindar un mejor servicio a la comunidad. «Yo no le había comentado a nadie que ya terminaba la carrera, sólo mi hija sabía, y me sorprendieron en la universidad, fue una gran alegría y con todo lo que me tiraron no sé qué tintorería me va a limpiar la ropa”, comentó divertido.

Por último agradeció lo aprendido en la universidad pública. «Ellos (por la UTN) me educaron. Desde el decano (Sebastián Puig) hasta el personal de maestranza, pasando por todos los administrativos. Es una comunidad hermosa y me llevo muy lindos recuerdos de compañeros y numerosas anécdotas”.

«Hay que aprovechar la oportunidad que tenemos en Argentina, con la educación gratuita, sumado a todos los medios tecnológicos que tenemos hoy en día, con una computadora e internet tenés el profesor en tu casa. Ojalá cambie la mentalidad y se pongan todos a estudiar, porque el que quiere puede”, finalizó.

 

 

 

 

 

 

 

(iF)ADNSur

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