lunes , 23 julio 2018

“SOY DE LOS STANDAPEROS QUE QUIEREN DECIR COSAS”

 Por Camila Barreiro (UNAGI) para El Espejo Diario

-EL MUNDO SEGÚN MARTÍN ROCCO, PIONERO DEL STAND UP-

Son las cuatro de la tarde, pero el tiempo parece detenerse en Paseo la Plaza. “Siempre nos reunimos acá porque es lindo. Estás en el medio del quilombo de Callao y Corrientes, pero es tranquilo”, explica Martín Rocco argumentando su elección, antes de tomar un largo y ruidoso sorbo de café.

Vestido con un estridente polar naranja y con una mueca risueña en cada respuesta se dispone a ser entrevistado sobre su vida y su nuevo unipersonal Apaguen los celulares. “De carne somos, pero en pixeles nos estamos convirtiendo”, propone como lema el show que tiene como eje la pérdida de las relaciones tet-a-tet con la influencia de las nuevas comunicaciones.

Rocco en su bar preferido de Paseo La Plaza (Foto: Camila Barreiro)

Rocco en su bar preferido de Paseo La Plaza (Foto: Camila Barreiro)


¿Cómo surge la idea de hablar sobre las nuevas tecnologías?

Yo soy de los standaperos que buscan temas. Que quieren decir cosas. No es ir directamente al chiste, la risa, que es más lo que se ve en bares. Apaguen los celulares es hablar de la falta de carnalidad en las relaciones y en las interacciones entre las personas. Yo siempre hablo de la diferencia entre mandar mensajitos y estar frente a una persona; me parece importante resaltar eso.

   ¿Siempre fuiste crítico de la tecnología?

No es en contra de la tecnología porque yo la uso también y estoy en las redes sociales para promocionar mis espectáculos, para hablar de política. Pero, como comunicación personal, me parece que el cara-a-cara es imbatible. En el show me burlo de las partes que no me cierran de las redes, o de los nostálgicos que te dicen: “Cuando yo era chico jugábamos a la bolita en la vereda”.

   Hablando de la nostalgia ¿Cómo fueron tus comienzos en el stand up?

Era creativo publicitario. Llegó un momento en el que crecí y tenía que ser director creativo, un hombre de reuniones, entonces me aburrí. Después de estudiar teatro conRubén Szuchmacher dije: “No sé si puedo sostener personajes pero puedo escribir, porque soy creativo, y puedo subir a un escenario a ver qué onda”. Seguí laburando free lance y a los 10 años pude empezar a vivir de esto. Yo soy muy feliz porque hablo de lo que se me da la gana y ahí es cuando el stand up se vuelve interesante. Cuando la persona te da su punto de vista de las cosas.
   Hay un imaginario colectivo de que el standapero habla de su vida ¿Se inventa mucho o es realmente autorreferencial?

Las dos cosas. Si hay algo que yo descubrí (no lo descubrí, pero vale) es ir con la verdad arriba del escenario. Cuando hice un monólogo sobre Munro en el que toda mi vida era de segunda selección, era mentira, pero estaba basado en una realidad aparente: Munro era la capital de la segunda selección. Vale armar la fantasía. Últimamente estoy diciendo más cosas con vicio de realidad.

   ¿Hay temas con los que nunca pudiste hacer chistes?

El humor es tragedia más tiempo. Por ahí podes hacer chistes con la muerte de un tipo como Grondona que era cuestionado, pero con alguien bueno no va a pegar bien. Yo soy de escandalizarme. Hay un show acá que se llama Club De Humor Negro y con ese aviso podes hacer chistes de muerte, la Lotería Solidaria y esas cosas.

   Natalia Carulias comenta en uno de sus monólogos que le molesta que en su vida cotidiana le pidan que se cuente chistes ¿Te pasa?

Yo soy más afable que divertido. A los cómicos que están hace mucho les gusta estar a un lado y observar, para tener material. Si estás todo el tiempo contando chistes no tenes tiempo de escribir. Hay gente que te dice: “A ver, haceme reír” ¡Andate a la concha de tu madre!

    ¿Cómo tomas las críticas en las redes sociales?

Si dicen que mi show es una pedorrada pero sigue viniendo gente quiere decir que está bueno. Laburaré para quienes le guste. Lo que más me critican es la posición política porque yo soy oficialista, no ultra k pero me gusta este gobierno frente a otros que hemos tenido y tendremos, lamentablemente. Cada tanto le tiro mierda a Macri y comparto cuando hay un nuevo tren. Pero la vida virtual no la podes tomar en serio.
   ¿Qué otras cosas disfrutas hacer fuera del teatro?

Me gusta de todo. El ballet viril, Baryshnikov me conmueve, aunque sea raro que te lo diga un tipo con pinta de oso. Además juego al golf hace 20 años. Soy bastante malo, lo que me da un baño de humildad. También me empezó a gustar el tango, creo que por el tema de la nostalgia que tiene.

    Volviendo al tema de la nostalgia ¿Cómo fue tu infancia?

Tuve una infancia dividida en dos porque me vine acá a los 11 años. Mi viejo había sido jugador de la primera de rugby uruguaya y me lo inculcó, así que jugaba bastante bien. Miraba la tele, andaba en bicicleta y esas cosas. Crecí en Pocitos, Montevideo, que es un barrio muy tranquilo onda Olivos, que fue a donde me mudé cuando vinimos.

¿Por qué vinieron?

Había una crisis económica muy grande y a mi viejo le empezó a ir mal. Mi mamá es argentina y como el padre de ella estaba bien acá, mi papá empezó a trabajar con él. Al principio me cagaba mucho a trompadas porque mis compañeros se burlaban de mi acento, después me fui calmando. Pero una vez que cumplí 14 y me desarrollé físicamente todo pasó por el tema de las minas. Eran mediados de los 70: fogones, guitarra, cantar Sui Generis y la dificultad de coger.

Sobre la dificultad de coger, ahora ya casado, ¿Alguna vez tu mujer te prohibió hablar de algo?

Yo no hablo de ella en términos de decir quién es, ni su nombre. Yo digo: “Mi mujer que tiene el culo grande y siempre me analiza cuando va a sacar algo del horno y yo le toco el culo: ¿Por qué hiciste eso? ¿Pero te calentas? No, boluda. Es una palmadita en el culo”. O que quiere hablar mucho y estamos hace 15 años, yo ya hablé. Ese tipo de chistes pero con nombre nunca.

PING-PONG UNAGI:

"¿Un ping pong? Qué divertido" (Foto: Camila Barreiro)

“¿Un ping pong? Qué divertido” (Foto: Camila Barreiro)

    Si pudieras cambiar de vida un día con un famoso ¿A quién elegirías?

A Johnny Depp. Porque se separó de Vanessa Paradise que ya no está tan linda, además.

    ¿Asado o Sushi?

Ambos. Hago comida tailandesa, me gusta mucho la comida asiática. El problema de los tipos gordos es que nos gusta todo.

   ¿Qué show de stand up irías a ver como público?

Canchero o Dintintos.

    ¿Por qué profesión cambiarías?

Escritor.

   ¿Cuál es tu héroe de ficción preferido?

James Bond. Nunca muere, se coge a las mejores minas y viaja por todo el mundo.

    ¿Hecho histórico preferido?

La llegada del hombre a la luna.

   ¿Qué famoso te gustaría revivir?

Chaplin, Einstein o Freud. Pero en una edad productiva, son personas con cerebros interesantes.

¿Lugar de viaje que más te abrió la cabeza?

Grecia e Italia me volvieron loco. La historia. Son momentos de la vida. Leo, viajo, veo películas y me interesa conocer más. Tengo 56 años, ya pasé muchas cosas. Ahora busco más lo onírico.

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Camila Barreiro

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