viernes , 23 octubre 2020

Sobre el libro “Menéndez, Rey de la Patagonia”, cuando la historia nos avergüenza.

Por Joel Andres de Patagonia D para El Espejo Diario

Hace muy poco tuve la oportunidad de visitar el Museo Provincial Fernando Cordero Rusque de Porvenir y me encontré con un mural bastante fuerte que de algún modo grafica el exterminio del pueblo Selknam. Muchos de nosotros que conocemos algo de la historia de nuestra región sabemos que la colonización de Magallanes no estuvo exenta de polémica en cuanto a episodios sangrientos que la Historia Oficial trato de maquillar para que en el futuro nos olvidemos de estos pasajes. Pero cada cierto tiempo algo o alguien nos recuerdan esa historia, ya alrededor de 1930 el español José María Borrero escribió un libro denuncia acerca de las atrocidades de la época llamado “Patagonia Trágica”, libro que tuviera muy poca difusión.  Ahora otro escritor español, José Luis Alonso Marchante,  luego de años de concienzuda investigación nos sorprende con “Menéndez rey de la Patagonia”

A través de la Editorial Catalonia logramos comunicarnos vía electrónica con el investigador José Luis Alonso Marchante quien tuvo la amabilidad de responder un par de preguntas, estas son sus palabras:

¿Cómo fue la investigación y porque llega al fin del mundo con este tema?

Comencé a interesarme por José Menéndez (1846-1918) tras una visita en 2007 al Centro Asturiano de Buenos Aires, en Solís 475, donde existe un busto suyo en el hall principal. Ambos somos asturianos y enseguida empecé a leer todo lo que se había escrito sobre mi paisano. Descubrí que había sido capaz de conseguir una fortuna fabulosa en la Patagonia, poniendo en pié un imperio económico deslumbrante, con haciendas, comercios, líneas de navegación, compañías de seguros, etc.

Para poder estudiar su trayectoria vital, organicé dos viajes a la zona; en 2009 recorrí de punta a punta la Tierra del Fuego y en 2011 visité Santa Cruz, en Argentina, y Magallanes, en Chile. También llevé a cabo varios períodos de investigación en los archivos; en Santiago, el Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, en Buenos Aires, el Archivo Central Salesiano y en Punta Arenas, el Archivo Regional de Magallanes. Todos ellos proporcionan al investigador fuentes muy valiosas para el estudio del violento proceso de colonización de la Patagonia y Tierra del Fuego.

 ¿Por qué cree que se permitió el exterminio de los indígenas y la fortuna de Menéndez?

A finales del siglo XIX la frontera ovina se extiende hacia la Tierra del Fuego, fundándose en el lado chileno las primeras estancias ganaderas de la Sociedad Explotadora de la Tierra del Fuego (que había constituido José Menéndez junto a su yerno Mauricio Braun) y en el lado argentino las estancias Primera y Segunda Argentina, propiedad exclusiva de José Menéndez. Al producirse el alambrado de amplias extensiones de la isla, el guanaco ve interrumpido su natural desenvolvimiento y huye hacia zonas del interior, quedándose los indígenas selk’nam sin su principal medio de subsistencia. Hay que tener en cuenta que los selk’nam habitaban desde hacia miles de años esa isla, y que toda su cultura giraba alrededor del guanaco, que les servía de alimento, de vestido, de techo para sus chozas, para sus utensilios, etc. Para no morir de hambre, los indígenas empiezan a cazar ovejas y esto no le gusta a José Menéndez, que ordena a su capataz, el sanguinario Alexander Mac Lennan “chancho colorado”, que dispare a los selk’nam. Al poco tiempo se llega un acuerdo con los salesianos para capturar a los indígenas, generalmente mujeres y niños puesto que los hombres se resistían y eran asesinados, y confinarlos a las misiones, donde ya no son una molestia para los ganaderos. Incluso en agosto de 1895 el gobernador Manuel Señoret llega al extremo de realizar un “reparto de indios” en Punta Arenas, con 165 indígenas que habían sido capturados en Tierra del Fuego por Mauricio Braun. El resultado final es que el pueblo selk’nam desaparece prácticamente de la faz de su territorio.

Este exterminio de indígenas, que concluye en pleno siglo XX, fue posible gracias a la colaboración de las autoridades, tanto chilenas como argentinas. Hay que tener en cuenta que José Menéndez tenía muchos contactos en los centros de poder de Santiago o Buenos Aires. En febrero de 1899, cuando se produce el famoso “Abrazo del Estrecho” en Punta Arenas, el presidente chileno Errázuriz pernocta en casa de Mauricio Braun, mientras que el presidente argentino Roca lo hace en la de Menéndez, lo que da idea de su tremenda influencia sobre los más altos gobernantes. Los terratenientes magallánicos tenían también a su servicio a exgobernadores, como por ejemplo Mariano Guerrero Bascuñan en Chile o Carlos María Moyano en Argentina, que trabajaban para ellos como “conseguidores” de tierras. Eso explica cómo fue posible la portentosa fortuna de José Menéndez que, no lo olvidemos, descansa sobre tres pilares inaceptables y que ya fueron denunciados por sus contemporáneos: el acaparamiento de tierras, el exterminio del pueblo selk’nam y la explotación inmisericorde de los peones de sus estancias. El principal aporte de “Menéndez, rey de la Patagonia”, editado por Catalonia, es precisamente la compilación de esos testimonios de la época, muchos de ellos inéditos.

 Estoy enteramente a su disposición para ampliar cualquier información. Saludos muy cordiales desde España, José Luis Alonso Marchante

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