lunes , 17 mayo 2021

Siete días ¿son vacaciones?

Fraccionar el descanso permite más escapadas durante el año, pero los expertos advierten que los períodos cortos no siempre alcanzan para recuperar energías

 

Tres, cuatro, cinco días me bastan para desconectarme de la ciudad. Respirar otro aire, ver otra gente, no tener horario para acostarme ni para levantarme, aunque siga con el celular activo 24 por 7, para mí eso son vacaciones. Y así es como al día siguiente de haber viajado ya me levanto renovado», decía el miércoles último Martín Acevedo, de 43 años, gerente de ventas para Cono Sur del Hotel Xcaret, de México, mientras manejaba de vuelta a su casa en Palermo para hacer las valijas. Al día siguiente habría de emprender viaje a Punta del Este, donde permanecerá hasta el martes. «Aunque cada tanto, cuando puedo, hago un viaje más largo, desde hacer unos años tomé la costumbre de hacer varios cortes al año de pocos días», agregó.

Ya sea por iniciativa propia o alentados por su entorno laboral, cada vez son más los que optan por fraccionar su tiempo de vacaciones. Vacaciones que resultan cada vez más cortas, a tal punto que los siete días se han convertido en el período más habitual de veraneo entre los argentinos, e incluso hay quienes delimitan su tiempo a menos días. «La idea de vacacionar un mes o incluso una quincena ya casi no existe, fue reemplazada por una semana en el verano y luego varias escapadas durante los fines de semana largos del año», comentó Judith Gómez Pereyra, responsable de Marketing de AlquilerArgentina.com.

Este verano, el 63% de las reservas de casas, departamentos o cabañas que se realizaron a través de esa plataforma de alquiler es de siete días, cuando el verano pasado representaban el 59%. Al mismo tiempo, se redujeron las reservas por 10 noches, que pasaron del 28 al 24% de 2017 a 2018. Esta tendencia se confirma también en una reciente encuesta de Booking.com: «El 56% de los encuestados comentó que planea hacer más escapadas de fin de semana en 2018 que las que realizó durante 2017 -comentó Maximiliano Alfaro, country manager de Booking.com en la Argentina-. Esta preferencia de viaje comenzó hace un par de años con la instalación de los feriados largos o puentes, ya que generan minivacaciones más espaciadas en el año y se terminó instalando como tendencia de viaje de los argentinos».

Quienes dudan ante la decisión de fraccionar sus vacaciones y reducir su veraneo a siete días no dejan de preguntarse: ¿basta una semana para desconectarse de la rutina cotidiana y recuperar energías? La respuesta, coinciden los especialistas consultados, no es tan lineal. «Las personas necesitamos el descanso como algo reparador, que nos permita reponer las energías consumidas diariamente. Si ese criterio lo trasladamos a las vacaciones, no es lo mismo una persona que ha tenido un año con cierta armonía, respetando sus ciclos de sueño, que otra que llega a las vacaciones después de un año de tensión sostenida, con horarios muy exigidos y durmiendo poco. A la primera puede serle suficiente una semana; a la segunda, seguramente no», advirtió Verónica Mora Dubuc, médica psiquiatra de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA).

«A mí realmente me funciona mucho más ir cortando el año cada 3 o 4 meses con una escapada corta que tomarme un mes de vacaciones y después tener que esperar todo un año», comentó Natalia Pelliza, organizadora de eventos de 42 años y mamá de Santino (11), Catalina (8) y Faustino (1), que partió anteayer junto a su familia con destino a Punta del Este. Natalia reconoce que no le demanda mucho tiempo desconectarse y entrar en modo descanso: «Cierro la puerta de casa, me subo al auto y ya estoy de vacaciones, aunque sea una semana, como este verano. A mi marido le cuesta un poco más: los primeros 2 o 3 días sigue un poco con sus preocupaciones laborales, pero aún así lo disfruta. Preferimos irnos menos días, pero a los lugares que más nos gustan».

«Nos quedamos una semana porque es un tiempo ideal para lograr descansar, desconectarse de la rutina laboral y dejar abierta una posibilidad de otras salidas parecidas durante el resto del año», explicó Sebastián Dagostino, que tiene un cargo ejecutivo en una empresa de selección de personal, y que junto a su esposa Sibila Banchini y a sus hijas Lara (10) y Lena (6), disfrutan de estas vacaciones en Mar del Plata con ritmo de escapada.

Se quedarán en la ciudad hasta el feriado de Año Nuevo. Cuando promedia su estada, la familia ya puede demostrar cómo se logra hacer un poco de todo en poco tiempo: hicieron playa, lectura, tomaron clases de stand up paddle, pasearon por el centro comercial de calle Güemes, cocinaron mariscos, tomaron sol en Cabo Corrientes y Playa Grande, y se preparaban, en una agenda divertida y sin apuro, para un paso por Punta Mogotes y escalas en busca de «la mejor pizza» de la ciudad. «Vacaciones de una semana también resultan óptimas desde el manejo del presupuesto previsto», señaló Dagostino.

Emilio Díaz y Romina Callejas, por su parte, aprovecharon la visita a familiares para pasar la primera mitad de las fiestas en Mar del Plata. El Año Nuevo lo recibirán ya de regreso en Capital Federal, porque el primer día hábil de enero vuelven al trabajo. «Hace tres temporadas que las vacaciones las tomamos fraccionadas, con Mar del Plata siempre en esta época», contaron desde sus reposeras, en Cabo Corrientes. Coinciden en que «una semanita» -como reconociendo que siete días saben a poco- alcanza para esta época, pero no tanto para aplacar el esfuerzo de todo el año. «Más cuando estamos pisando los 40 años», agregaron. Ellos acostumbran hacer otro viaje en invierno, que la temporada pasada fue por Bariloche y la anterior con escalas en destinos de Cuyo.

(iF)La Nacion

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