lunes , 23 octubre 2017

Sergio Massa vinculado con el espionaje

 Cuando estuvo al frente de la Anses, nombró como auditor a un contador que esta sospechado de haber sido servicio durante la dictadura. El presunto espía es socio del suegro de Massa: el menemista Fernando Galmarini

El kirchnerismo y Sergio Massa no solamente parecen estar unidos por intereses políticos y económicos. Comparten otras características en común como son las conexiones con servicios de inteligencia, es decir, con personajes que desde las sombras trabajan o trabajaron espiando a eventuales adversarios políticos.

Así como CFK puso como jefe del Ejército a César Milani, cabecilla de los espías de las fuerzas armadas, salpicado por crímenes de lesa humanidad cometidos durante el Operativo Independencia de 1975-1976 en el monte tucumano (ver página 2), el intendente de Tigre también mantendría estrechas relaciones con algunos servicios.

Concretamente, uno de los armadores políticos del intendente es el exdiputado Juan José Alvarez, quien fue agente de la SIDE durante la dictadura. Juanjo Alvarez, que fue intendente de Hurlingham, logró convertirse en servicio gracias a las recomendaciones que oportunamente hiciera en 1981 quien era ministro del Interior de la dictadura: Albano Harguindeguy

”Conozco desde hace más de cinco años al candidato y lo considero un excelente elemento que no defraudará la confianza que en él se deposite. Un fuerte abrazo”, reza la misiva firmada por Harguindeguy, que estaba dirigida al general de división Carlos Alberto Martínez, secretario de Inteligencia del Estado.

Pero Juanjo Alvarez no sería el único servicio en las filas massistas. Según pudo saber Hoy, las miradas también apuntan a Gustavo Darío Morón, un contador que habría cumplido funciones de inteligencia como personal civil en la Policía Federal en la dictadura. Y que actualmente se desempeña como auditor externo en el Ministerio de Seguridad porteño, a cargo de Guillermo Montenegro.

Cabe recordar que el macrismo y el massismo tienen un acuerdo político y por eso varios candidatos a diputados de la lista del Frente Renovador, que encabeza el jefe comunal de Tigre, incluye macristas como Soledad Martínez, Christian Gribaudo y  Gladys González.

Durante el gobierno de facto, Morón se habría desempeñado como agente civil  de la Superintendencia de Seguridad Federal. En aquellos años, el jefe esa dependencia era el siniestro Carlos Guillermo Suárez Mason, quien montó en esas instalaciones un centro clandestino de detención.

Los vínculos entre Massa y Morón vienen a partir de los negocios del exfuncionario menemista Fernando “Pato” Galmarini, suegro de Massa y una de las personas que junto su hija Malena (la esposa del intendente de Tigre), forman parte de la mesa chica del jefe comunal. Concretamente, según pudo constatar Hoy, Galmarini y el supuesto espía fueron socios en la empresa IG Sports SA (ver aparte).

Ahora bien, los vínculos entre Morón y Massa van mucho más allá que le tema comercial. Por ello, poco después de que Massa asumiera la conducción de la Anses, impulsó que se firmara el decreto 267/2004 -lleva las firmas del entonces presidente Néstor Kirchner, Alberto Fernández (era jefe de Gabinete) y Carlos Tomada (sigue siendo Ministro de Trabajo)- para nombrar a Morón en el estratégico cargo de gerente de Auditoría de Gestión y Resultados dependiente de la Unidad de Auditoría Interna de la Administración Nacional de la Anses. Es decir, las cuentas de la repartición que dirigía Massa, que manejaba uno de los presupuestos más abultados de la administración pública, fueron controladas por el socio de su suegro.

Algunos de estos vínculos fueron denunciados, oportunamente, por el exlegislador porteño Marcelo Parrilli. “Con estos antecedentes expuse que no podía ser auditor externo del Ministerio de Seguridad. Por eso Morón me inició una querella y la terminó perdiendo en la Justicia. No pudo demostrar que no haya trabajado en ese lugar”, afirmó Parrilli ante una consulta de Hoy.

Morón, a través de una web, negó todo tipo de participación como espía como la dictadura y atacó a Parrilli diciendo que “no tiene el valor viril para reconocer que se equivocó”. Pero no mostró documento alguno que demuestre tal afirmación. Solo exhibe una carta de Montenegro apoyando sus afirmaciones. La sospecha está instalada.
Morón también fue salpicado por el escándalo de escuchas ilegales que derivó en la renuncia del primer jefe que tuvo la Policía Metropolitana, Jorge “Fino” Palacios, quien tuvo que irse tras conocerse que estaba espiando a familiares de las víctimas del atentado a la Amia. En su carta de denuncia, Palacios habría aludido al espía como el cabecilla de la supuesta red de corrupción que anida en las entrañas del Ministerio de Seguridad.

 

 

Obsecuentes menemistas

 

Fernando “Pato” Galmarini, el suegro de Sergio Massa y uno de los principales consejeros políticos del intendente de Tigre, estuvo vinculado a organizaciones guerrilleras como Montoneros y Descamisados en los ´70 y luego, en los años ´’90, se convirtió en un furibundo menemistas. Su obsecuencia con el presidente que remató el patrimonio nacional fue tal que se convirtió en uno de los principales operadores de su re reelección, algo que violaba la Constitución nacional y que por eso cayó en saco roto.
Asimismo la esposa de Galmarini y suegra de Massa, Marcela Durrieu, fue diputada y también formó parte, junto a su esposo, de la mesa bonaerense que en 1998 y 1999 apoyaba un tercer mandato de Menem.

En ese escenario cabe preguntarse: ¿si el principal consejero de Massa avaló la re reelección de Menem (actual socio político de los K), que garantías hay de que ahora el intendente de Tigre no haga lo mismo cuando él y sus compañeros de listas asuman las bancas en el congreso?

 

Espionaje y vínculos empresariales

 

La empresa IG Sport, que conformaron Galmarini y el presunto espía Morón (el tercer socio es Luis Jorge César Lefevre, de profesión abogado) había fijado sede en Avenida  Julio A. Roca 781, piso 2º, de la Capital Federal.

Según el acta de su conformación, IG Sport está habilitada para “realizar por cuenta propia o de terceros o asociada a terceros, en el país o en el extranjero, la organización, producción y comercialización de espectáculos públicos de carácter artístico, cultural y deportivo; la realización de eventos, simposios, seminarios y exposiciones; la producción de publicidad y su difusión por medios gráficos, televisivos y audiovisuales; la representación comercial y artística, la celebración de contratos de franchising y de carácter mercantil de cualquier tipo; importación, exportación, alquiler, producción y comercialización de programas televisivos y radiales; comercialización de espacios publicitarios”.

 

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