martes , 24 noviembre 2020

Pueblos excluidos e incluidos en la economía

Colaboración  de Dagny Taggart para El Espejo Diario

Pobreza – Desigualdad – Exclusión, son tres de los grandes problemas de nuestras sociedades contemporáneas. Millones de personas viven por debajo de los más bajos índices de consumo y satisfacción de necesidades básicas.

No son perdedores de ninguna competencia de mercado: no han tenido la posibilidad siquiera de competir. En un mundo en que el desarrollo tecnológico ha alcanzado umbrales asombrosos, la enorme riqueza que se produce no alcanza a rozar a enormes masas de la población mundial.

Estamos, con formas mucho más complejas, ante un escenario muy parecido al que hace más de un siglo anticipó Carlos Marx para el desarrollo del capitalismo: enorme producción de riqueza concentrada cada vez en menos manos.

Con la diferencia de que lo que Marx definió como proceso de proletarización, se ha concretado como proceso de exclusión creciente.

En la época que parecía iba a coronar el progreso de la humanidad, la mayor parte de ella avizora que el futuro ya no sólo no será mejor que el presente, sino seguramente peor. En este contexto, las ciencias sociales y la economía mundial tienen una gran responsabilidad. Resulta imprescindible que nuestras mejores armas intelectuales, teóricas, metodológicas, se pongan al servicio de la comprensión del mundo vivido a partir de la desigualdad y la exclusión, al servicio de la explicación de sus causas y condiciones, al servicio de la previsión de sus efectos y consecuencias y de la crítica fundada de las pretensiones de validez de los modelos económicos y políticos que generan o promueven esta situación.

Existen alternativas de estudio entre ellos el libro llamado “Todos entran”. “Propuesta para sociedades incluyentes”, compilado por Eduardo Bustelo y Alberto Minujin y editado por UNICEF, hace años todavía resulta una contribución valiosa. Tanto las personas como la institución editoras figuran entre los nombres más autorizados para enfrentar la cuestión.

Bustelo y Minujin son figuras indiscutibles por su solidez teórica y su compromiso intelectual y científico en los temas del libro. UNICEF es una de las instituciones más respetadas en el mundo por sus acciones en pro de los derechos de los niños.

Pero además ha venido convocando sistemáticamente a las mejores y más lúcidas mentes científicas para que el conocimiento y tratamiento de las cuestiones de la infancia, la pobreza, la desigualdad y la exclusión puedan avanzar con herramientas rigurosas.

El libro incluye trabajos de autores de primera línea: Robert Castel, Johan Galtung, Frances Stewart. De este modo, estamos ante un libro imprescindible, que ofrece varios elementos de análisis: un tratamiento muy interesante de las bases del llamado Consenso de Washington, una conceptualización de la exclusión y la desigualdad, un estudio crítico de las políticas públicas, una valiosa consideración del desarrollo y sus formas y un enfoque general del problema en términos de ciudadanía y construcción democrática. El análisis del escenario actual aporta muchos elementos para el mejor conocimiento de lo que nos sucede, así como para el debate teórico y empírico de los investigadores, de los responsables del diseño de políticas públicas y el público interesado.

La cuestión de la exclusión a la expansión de la ciudadanía, los autores abren un camino que parece teórica y hasta epistemológicamente rico, fértil y, me animo a decir, correcto. Las ciencias sociales crecieron en el siglo XIX y muchas siguen vigentes,  con la idea de que el conocimiento haría más simple ante nuestros ojos la sociedad, permitiéndonos entender las causas de los fenómenos sociales y, en consecuencia, controlarlos.

Esto ha dado lugar a una concepción a la vez ingenua y peligrosa del conocimiento social: la de que el mundo social es una cosa, que puede tratarse tecnológicamente de modo similar al mundo natural. Y no cabe duda de que seguimos sufriendo los efectos de esta visión técnico-objetivista.

Los economistas suelen creer que se pueden mover las variables de la sociedad como fichas en un tablero. Pero las fichas en el tablero son o afectan a seres humanos, que tienen creencias y deseos acerca de sí mismos y el mundo, que sufren y requieren posibilidades para construir un proyecto de vida autónomo, en condiciones igualitarias. En este sentido, transitar el problema de la exclusión ligado al de la ciudadanía conduce a sacar la cuestión de la órbita de las recetas tecnocráticas y conducirlo al espacio del respeto por las interpretaciones subjetivas de los individuos.

Sin embargo, por momentos parecen no darse cuenta de todas estas consecuencias de su decisión teórico-epistemológica y recaen en la búsqueda de recetas técnicas. Su confianza en el Estado como herramienta del cambio social, por ejemplo, a veces se tiñe de ese carácter. La conexión entre Estado y sociedad civil, sus tensiones y armonías posibles, los límites de las posibilidades del Estado y la construcción de poder desde la sociedad civil merecerían un tratamiento más pormenorizado.

Sin duda que la apuesta al Estado constituye una posición justificable en estos temas, pero ofrece flancos de complejidad, busquemos los logros del Estado en esta apuesta a favor de las comunidades que más lo necesitan.

Luis Gregorio sobre Nota de FEDERICO SCHUSTER (filósofo y docente Universidad de Luján)

 

 

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