sábado , 21 octubre 2017

Para el FMI, baja de inflación y déficit deben ser prioridades para Argentina

La opinión del organismo está contendida en el informe de Actualización de Perspectivas Económicas de América latina y el Caribe. “Una reducción aún más veloz podría ayudar a reducir las tasas de interés reales”, destacó.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) considero que las prioridades de Argentina en materia económica son la reducción de la inflación y el déficit fiscal e indicó que una mejora en esos indicadores ayudará a bajar las tasas de interés, resguardando el proceso de desinflación y la presión sobre el tipo de cambio.

La opinión del organismo multilateral está contendida en el informe de Actualización de Perspectivas Económicas de América latina y el Caribe del organismo, difundido en Washington.

“Sería crítico cumplir con el objetivo anunciado de recortar el déficit fiscal federal primario en 2 puntos porcentuales en 2018/19. Una reducción aún más veloz podría ayudar a reducir las tasas de interés reales manteniendo, a la vez, la coherencia con el proceso de desinflación y aliviaría las presiones sobre el tipo de cambio, que aún parece estar algo sobrevaluado en términos reales”, destacó el reporte.

El informe complementa de manera cualitativa el World Economic Outlook publicado el lunes último, que estimó un crecimiento del producto en Argentina de 2,5% para este año y el próximo, con una inflación de 22,3% y 16,7%, respectivamente.

“Al reducirse los déficits fiscales, también se atenuarían los riesgos derivados de un deterioro súbito en las condiciones financieras externas y de los efectos de desplazamiento de la inversión privada”, analizó el Fondo.

El equilibrio fiscal “tendría que basarse en nuevos recortes de los subsidios generosos y mal focalizados de la energía y en una racionalización del gasto en muchos otros ámbitos, como salarios, bienes y servicios y transferencias discrecionales al sector privado y a las provincias”.

El menor gasto, además, permitiría reducir la presión tributaria excesiva sobre los hogares y las empresas, apuntalando así la reactivación de la demanda interna privada.

“Para afianzar la inversión privada y la productividad también será necesario seguir realizando esfuerzos para impulsar el programa de reformas estructurales, lo cual comprendería dotar de mayor flexibilidad a los mercados laborales, reducir la informalidad, abrir la economía al comercio internacional y mejorar la competencia interna en los mercados”, recomendó el organismo multilateral.

En términos regionales, América Latina y el Caribe están “en movimiento, pero a baja velocidad”, de acuerdo con el título del informe, que menciona que, “tras registrar un crecimiento decepcionante en los últimos años, la actividad sigue apuntando hacia una recuperación gradual en 2017/18, conforme la economía mundial cobra fuerza y las recesiones en unos cuantos países de la región llegan a su fin”.

“No obstante, el crecimiento a largo plazo sigue siendo débil y eso dificulta la convergencia del ingreso hacia los niveles de las economías avanzadas; el espacio fiscal necesario para respaldar la demanda es limitado, particularmente en el caso de los países exportadores de materias primas, pero dado que la inflación ha estado moderándose rápidamente, la política monetaria puede apoyar la recuperación”, mencionó el informe.

El FMI subrayó que “más importante aún es que éste es el momento de acelerar la puesta en práctica de reformas estructurales necesarias para garantizar un crecimiento sostenible e inclusivo: las prioridades consisten en cerrar las brechas de infraestructura, invertir en capital humano, reducir la informalidad, mejorar la gestión de gobierno y frenar la corrupción, y profundizar la integración comercial”.

La reducción de los ingresos derivados de las materias primas provocó un importante deterioro de los resultados fiscales en los países exportadores de materias primas; si bien el déficit estructural a escala regional se corrigió parcialmente en 2016/17, se prevé que el impulso fiscal se torne positivo en 2018 y que permanezca neutro en adelante.

Sin embargo, se observan amplias diferencias en el ajuste previsto en los países: se espera que el saldo estructural de Brasil se deteriore a lo largo del horizonte de la proyección, pero se prevé que en México y Argentina el ajuste continúe durante 2018/19.

(iF)El Cronista

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