Sábado , 27 mayo 2017

Nisman, la pesadilla de Cristina

El nuevo editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi palabra

El fantasma de Alberto Nisman va a perseguir durante toda la vida a Cristina. Como una pesadilla recurrente. No solamente porque ella fue responsable por acción u omisión de su muerte. También porque el gobierno kirchnerista se comportó en todo momento como culpable. Antes del balazo en la cabeza, los cuadros más disciplinados y feroces del gobierno fusilaron con sus descalificaciones al fiscal que estaba a punto de explicar ante el Congreso de la Nación la acusación más grave que se haya hecho jamás contra una presidenta elegida democráticamente: que ella había encubierto junto al canciller Héctor Timerman y otros cómplices, a los terroristas de estado que ejecutaron el peor atentado de la historia al dinamitar la AMIA y la vida de 85 personas.

El fantasma de Alberto Nisman se potencia cada vez hay una novedad informativa. Y Cristina siempre queda en el banquillo de los acusados. Hoy conocimos el testimonio demoledor de Antonio Stiuso, el ex capo de los espías del kirchnerismo. Denunció ante la justicia que Cristina le ordenó que dejaran de investigar la pista iraní en el atentado a la AMIA. Esto es gravísimo. Porque como bien dice Daniel Santoro si sus afirmaciones son mentiras, se expone al juicio por falso testimonio. Pero sin son ciertas y Stiuso dijo que tiene testigos, Cristina puede ser acusada del delito de obstrucción de justicia. Y eso abre la puerta de un pasillo tenebroso que lleva directo a la traición a la patria y al encubrimiento de los terroristas y a la reapertura de la causa de la denuncia.

En su momento Stiuso, el máximo espía que estaba a las órdenes del matrimonio Kirchner acusó a un grupo vinculado al gobierno de Cristina de haber matado al fiscal Nisman.

Santiago Kovadloff con su profunda sabiduría, escribió que “encubrir un delito de lesa humanidad, también es un delito de lesa humanidad.” Dijo que Nisman y la AMIA “son metáforas quemantes de una deuda moral de toda la Nación” y que si no llegamos a la verdad reparadora de todo lo que pasó “seguiremos siendo un país miserable por haber renunciado a la dignidad. Seremos un país pero no una República”. Como siempre, Santiago plantea que el dilema moral de la Argentina es si vamos a pisotear o nos vamos a subordinar a las leyes.

No menos inquietante es el asesinato del ex policía Héctor Goncalves Pereira. Ayer TN tituló con mucho criterio: “El testigo de la causa Nisman que tenía miedo que lo mataran y lo mataron”. Su abogado reveló que quería declarar todo lo que sabía en calidad de custodio del fiscal muerto. No tuvo tiempo. Está enterrado bajo tierra, igual que Nisman y la verdad. Al ex policía federal le pegaron un balazo en un episodio muy confuso donde participaron presuntos piratas del asfalto.

Lo único que le falta a Cristina Fernández de Kirchner y a sus empleados es profanar la tumba del ex fiscal Alberto Nisman. Esperemos que tengan un poco de piedad y que les quede algo de pudor y no lo hagan. ¿Se acuerda de Diana Conti diciendo vamos a ir con los tapones de punta? ¿Se acuerda de Ignacio Copani colocando a Nisman en las cloacas? El gobierno de Cristina fue exitoso en su ataque previo y posterior a la muerte. El “operativo demolición” sobre la figura de Alberto Nisman logró matarlo por segunda vez y borrarlo de la faz de los titulares de los diarios. A Nisman lo vaciaron de credibilidad utilizando una campaña de mentiras y apelando a algunas verdades sobre ciertos comportamientos de su vida personal que no tenían ni tienen nada que ver con el tema principal. ¿Qué es lo trascendente en todo esto? Se lo resumo en algunas preguntas: ¿Es cierto lo que Nisman denunció? ¿Qué objetivo tuvo esa alianza que tejieron entre la Venezuela de Chávez, el Irán de Admadinejad y la Argentina de los Kirchner? ¿Es creíble que el interés de los negadores del Holocausto era levantar las alertas rojas a los acusados por el atentado a la AMIA y recibir todo lo necesario del plan nuclear argentino y del uranio enriquecido para construir una maldita bomba atómica? ¿Es cierto que Irán puso una montaña de dólares manchados en sangre y los hizo llegar a la Argentina triangulados a través del chavismo como contó un general arrepentido muy cercano a Hugo Chávez? ¿Participaron violentos soldados de Irán en la Argentina como Luis D’Elia y Fernando Esteche que hoy acompañan a sol y a sombra a Cristina en el llano?
Aníbal Fernández llego a proponer que metieran presa a la madre del fiscal. Antes se había preocupado por llenar los medios de fotos de Nisman con mujeres. Querían decir que era un tiro al aire y fue un tiro en la sien.

Marcelo Moreno, el brillante columnista, escribió que los muchachos K utilizaron todos los insultos y descalificaciones que tuvieron a su alcance. Le dijeron de todo a Nisman: “corrupto, turro, sinvergüenza, incompetente, homosexual, loco, títere de un espía, mujeriego, agente de la CIA y el MOSSAD, lavador de dinero, golpista e idiota”. A Nisman le violaron reiteradamente la intimidad de sus computadoras y sus celulares y lo vigilaron y lo persiguieron todo el tiempo. ¿Qué archivos se borraron de sus notebooks? ¿Qué mentiras se incorporaron a sus discos rígidos? ¿Se cambiaron las fechas y los días? ¿Quién colocó tres pendrives en su computadora? ¿Quién dispone de la tecnología para meter un virus troyano en su teléfono y aprovechar para espiar hasta sus conversaciones más íntimas?

No hay dudas que semejante nivel de intervención solo puede ser llevado adelante por un grupo comando de expertos que tal vez sean los mismos que lo asesinaron y armaron toda la escenografía del suicidio para confundir y lograr impunidad.

Elisa Carrió viene insistiendo en que el general Cesar Milani y Aníbal Fernandez fueron parte de todo el operativo encubrimiento. Algunos creen que agentes de inteligencia iraníes estuvieron implicados en el crimen.Tres años antes de su muerte, venían amenazando a Nisman, a su ex mujer y a sus hijas, con un lenguaje típico de los terroristas antisemitas que contaban con mucha información sobre la vida de su familia. Todo el tiempo lo trataban de “rusito descerebrado” y le daban datos muy reservados sobre los movimientos de sus hijas. Eso me lo contó el propio Nisman. Estoy seguro que esos hijos de puta fueron los que lo mataron. Porque la píldora del suicidio no me la trago y no importa lo que diga una justicia atravesada por la grieta abierta por Néstor y Cristina.

Todos nos merecemos saber la verdad. Pero, sobre todo, Alberto Nisman que como el Cid Campeador parece que, aún después de muerto, sigue ganando batallas. Tal vez un día Nisman vuelva y sea millones de verdades iluminando tanta oscuridad. Ese día vivirá en el corazón de los argentinos que quieren un país sin corrupción y sin impunidad. Sin crímenes de estado.

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