Jueves , 8 diciembre 2016
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Milagro de delitos

El nuevo editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi palabra

La información es contundente: la Cámara Federal de Casación Penal habilitó el juicio oral en una causa por el delito de amenazas coactivas de Milagro Sala contra Gerardo Morales, el actual gobernador de Jujuy.

Milagro Sala, la dirigente social más violenta y preferida de Cristina y Horacio Verbitsky, perdió la impunidad con la que se movía en el gobierno anterior. Por eso está presa hace 300 días en la cárcel de mujeres del Alto Comedero. No es una detenida política como equivocadamente dijo Estela Carlotto y proclama, con argumentos kirchneristas, un grupo de trabajo de las Naciones Unidas. Ellos son meros técnicos, voluntarios que no son funcionarios del organismo internacional y emiten una opinión que no es vinculante. Sería extraña e intolerable semejante injerencia en la justicia y los asuntos internos de un país. Vivimos en democracia con plena división de los poderes. Ni Macri puede meterse en las resoluciones de la justicia de Jujuy. Mucho menos una comisión de personas extranjeras que desconocen en profundidad el tema y el daño que Milagro Sala le produjo a la democracia en nuestro país. Le doy un dato que es demoledor. La tarea de denuncia que hace este grupo de Naciones Unidas nunca puso la mirada en Cuba o en Rusia o en Irán donde está plagado de detenciones profundamente arbitrarias. Miran con un solo ojo los derechos humanos. La única vez que se expidieron sobre Venezuela, pidieron la libertad de Leopoldo López un claro preso político del régimen de Maduro, pero no fueron ni siquiera escuchados. Esa es otra contradicción: chavistas argentinos como los cristinistas piden que se cumpla con la orden, que no es una orden, de liberar a Milagro Sala y no dicen nada de los presos y torturados en las mazmorras del chavismo.

Milagro Sala se cansó de cometer delitos que nunca fueron castigados porque la justicia de Jujuy tenía pánico a las posibles represalias de la comandante en jefe de la Tupac Amaru. Muchos padecieron sus niveles de intolerancia y autoritarismo agresivo. Insultos, escraches, cortes de ruta, ataques a pedrada, intimidación con gente armada y cero rendición de cuentas de los fondos millonarios que le dio Cristina para que se hiciera todo poderosa e intocable. Se queja porque dice que está detenida por ser mujer y ella se cansó de ejercer la peor violencia de género, la de mujer contra mujer. A cachetazos limpios manejaba su relación con sus subordinadas.

Milagro Sala hizo uso y abuso de esos privilegios. De los bolsones de comida que le enviaba Alicia Kirchner se quedaba con 40 mil para vender. De los 29 millones que el gobierno nacional le mandó para construir viviendas en forma cooperativa, no se sabe dónde están. ¿Escuchó bien? Son casi 30 millones de pesos que se evaporaron en el aire. Nada por aquí, nada por allá. No fue magia, fue mafia. Someter a los más pobres de los pobres a sus órdenes e insultos y afiliarse a la Tupac fueron las exigencias para recibir una ayuda del estado o para poder inscribir los chicos en los colegios. Esa es la parte delictiva. Sus intenciones de ser solidaria son bienvenidas y nadie la cuestiona por eso. Pero hacer todo en negro, sin una cuenta bancaria, con manejos clientelares feroces, casi de reducción a la servidumbre y con una discrecionalidad absoluta la hicieron perder por goleada la elección. En las internas, Milagro Sala sacó menos votos que la cantidad de afiliados a la Tupac. El voto secreto desnudó que muchos no la quieren porque fueron afiliados por obligación. Ella fue una de las responsables de instalar un gobierno paralelo y por eso la llamaban “La gobernadora”. Milagro Sala convirtió al jefe del estado provincial, Eduardo Fellner en un pelele sin personalidad que solo se dedicó a decir: “Si Cristina” Y “Si Milagro”.

Eso es lo que se propuso evitar el gobernador Gerardo Morales que ganó por paliza y gran legitimidad política. Morales no es tibio. Ejerce el poder para el que fue elegido. Por eso no tocó un solo plan. Todas las personas con necesidades insatisfechas reciben su plan de ayuda correspondiente. Con una gigantesca diferencia de dignidad: no tienen que rendirle pleitesía ni a Milagro ni a Cristina. Por el solo hecho de ser hermanos en una situación de marginalidad y emergencia reciben la solidaridad del estado. Y esto es lo que Milagro Sala no se banca. Que no sea ella la que distribuya a su arbitrio los planes. Que sea el gobierno provincial el que reparta la ayuda en forma universal, sin obligar a nadie a que haga nada. Ahora no tienen que ir a los actos, ni callar frente a los cachetazos e insultos con que Milagro trataba a su gente.
Su actitud patotera fue permanente.

Y las víctimas no han sido oligarcas derechistas. El propio dirigente clasista y combativo, el Perro Santillán denunció las amenazas de muerte con gente armada y como le coparon el gremio con violencia. Mucha gente que estaba a su lado se escapa y cuenta la verdad. Milagro Sala tiene un discurso de izquierda pero es maltratadora de los pobres como algunos terratenientes de la alta sociedad. No tiene compañeros de militancia, tiene rehenes.

Por momentos se sintió la dueña de Jujuy. Hizo lo que quiso y nadie se atrevió a decirle nada. Fue discriminadora con los homosexuales cuando dijo, “Callate puto, te haces custodiar por la policía, marica”. El Inadi K no dijo una palabra. Todos sabemos que hasta el Inadi sirvió para castigar a los opositores políticos y para mirar para otro lado cuando el discriminador era del palo. Y Milagro siempre fue del palo. Amiga de los Luis D’Elía y los integrantes de La Cámpora. Fue amenazante con su organización vertical y castrense. “Les voy a poner una bomba en la comisaría y los voy a hacer volar a la mierda”, amenazó a dos policías y esa es una de las causas abiertas que tiene en la justicia. Otra tiene que ver con la agresión a pedradas a las que sometió a Gerardo Morales. ¿Se acuerda cuando apretaron a Jorge Lanata y su equipo y le robaron una cámara de televisión que nunca le devolvieron?

Nadie discute ni deja de valorar la construcción de casas, polideportivos populares y escuelas. Pero en los últimos tiempos el manejo fue similar al de Hebe de Bonafini con Sergio Schocklender en esos planes que deberían haberse llamado “Pesadillas y no sueños compartidos”. Cuando no hay control ni papeles, la corrupción avanza sin límites. Y cuando hay impunidad, esa persona se cree intocable. Es lo que pasó con Milagro Sala. En este caso donde no hay certificados y todo se hace con bolsos llenos de dinero, deberán rendir cuenta ante la justicia por esos dineros públicos no solamente Milagro. También Cristina, Alicia y Julio de Vido que fueros los abastecedores y responsables de esa malversación de fondos y de esa asociación ilícita.

La comandante Milagro hacía formar y desfilar a los tupaqueros con una impronta militar y con uniforme color caqui. Ella los arengaba como si fueran su tropa pero ella no vive donde ellos viven. Milagro no come vidrio. El dineroducto que le construyó el cristinismo lo utilizaron para armar hasta un boliche bailable y una flota de combis. Se movilizaba en caravana de autos cero Kilómetros y es parte de una barra brava de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Muchos viajes a Bolivia hacen que haya sospechas de algún tipo de vinculación con los narcos de ese país. Tiene un crecimiento patrimonial inexplicable. Hasta una casa lujosa de tres millones de pesos en el Dique La Ciénaga.

Esto recién comienza. Pero que nadie se trague la píldora de que Milagro es una presa política. Esas son sanatas del relato que todo lo justifica. En Jujuy los habitantes y la justicia se hartaron de la patota y la corrupción. La pregunta es ¿ Se acabó el milagro de la impunidad?

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