miércoles , 21 octubre 2020

Messi gana su quinto Balón de Oro

Leo Messi, en esa plomiza y fría Zúrich que amaneció y murió bajo la lluvia, recordó al mundo que no tiene intención alguna de bajar a la Tierra. Que no hay jugador que se haya adaptado mejor a su propia leyenda. Que su quinto Balón de Oro, más que nadie en la Historia, es sólo una consecuencia, no un fin. El crack argentino, gran favorito, se lo llevó del público con el 41.33% de los votos, frente al 27.76.% de Cristiano y 7.86% de Neymar.

Porque Messi, que el pasado 2015 conquistó cinco títulos liderando al Barcelona de Luis Enrique (Liga, Copa, Champions, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes), encontró el modo de liberarse de esos demonios que le habían hecho perder la batalla durante dos años seguidos con Cristiano Ronaldo. El mismo que daba un alarido en el estrado cuando recogió su tercera pelota dorada. Grito que era reto. Grito que era ansia por atrapar al argentino. Su momento, sin embargo, ha quedado paralizado y tuvo que conformarse esta vez con la segunda plaza, tal y como él mismo sospechaba. Algo que le hizo vivir la gala mucho más relajado y dicharachero. Su cifra de goles fue monstruosa en la Liga (48), lo que le valió la Bota de Oro. Pero la gloria individual no acompasó a la de su equipo, el Real Madrid, apartado de todos los títulos en juego. «Soy joven todavía», amenazó el luso.

 

Messi, al que su cambio a Armani le sentó de fábula para lucir una imagen mucho más sobria y acorde a su madurez futbolística, recibió la pelota dorada de manos de Kaká (Balón de Oro en 2007). Como siempre estuvo parco en palabras, que no en agradecimientos: «Es un momento muy especial para mí el poder conseguirlo otra vez después de dos años viendo cómo lo ganaba Cristiano. Es increíble que sea el quinto. Es mucho más de lo que soñaba cuando era chiquito».

También tenía motivos para la sonrisa Neymar, tan jovial con su sombrero. Era la primera vez que se veía entre los finalistas (nueve veces consecutivas lo ha sido Messi), síntoma de que, antes o después, su momento llegará. Cuando quieran Messi y Cristiano. «Son los mejores jugadores que vi nunca. Mi inspiración. Mi esperanza es ser algún día como ellos».

El día de la quinta coronación de Messi, y pese a homenajear a uno de los mejores futbolistas de siempre, la FIFA apenas pudo lucir músculo. No hubo rastro del que fuera su presidente los últimos 18 años y uno de sus grandes capataces durante más de tres décadas, el suspendido Joseph Blatter, a quien nadie se atrevió a nombrar. De hecho, el presidente interino, Issa Hayatou, ventiló el escándalo de corrupción que ha sacudido al organismo tan rápido como pudo. Prometió «un nuevo capítulo en la historia del ente» de cara a las próximas elecciones, y sólo se refirió al FIFA Gate para hablar de «meses difíciles»

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