Miércoles , 24 mayo 2017

Máximo Irresponsable

El nuevo editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi palabra

Máximo Kirchner, es el príncipe heredero y el comandante de La Cámpora. Pero también es el máximo irresponsable de su espacio político cada vez más chico y sectario. En otra de sus arengas provocativas dijo en Florencio Varela que “si el pueblo no muestra los dientes, se lo van a llevar puesto”. Digo irresponsable porque no queda claro que significa mostrar los dientes. Hoy, en la práctica, La Cámpora es conducida por Quebracho. Son los que marcan el camino de los cortes de ruta, las prepotencias y las posturas más radicalizadas con actitudes claramente golpistas. ¿Eso es mostrar los dientes? ¿Máximo, está incitando a la violencia?

Encima lo hizo en la inauguración de una unidad básica en Florencio Varela, el feudo del jurásico Julio Pereyra quien acaba de aumentarse el sueldo y está acusado de enriquecimiento ilícito y de graves casos de corrupción. Máximo se mueve como pez en el agua entre esas situaciones. De hecho toda su familia va a tener que dar explicaciones en tribunales por el nivel de fortuna que atesoraron y la forma en que la hicieron.

Agorero y agitador dice que “la cosa viene fulera” con Macri y Vidal y es como tirar más leña al fuego. Total, el que paga, si se arma caos y alguna batalla campal, es el vecino más humilde que no tiene como protegerse. Máximo se va a dormir a la casa de su madre y listo. Sanseacabó. La reina Cristina lo apaña desde chico. Por eso la alaba tanto: “Ella eligió la condena mediática en lugar de la de su pueblo”, elogió sin reconocer que Cristina es la madre de todos los descalabros y problemas que ahora estamos padeciendo. Dijo Máximo que muchos operarios tienen miedo de hablar porque los echan de su trabajo y aceptan cualquier cosa de sus patrones. Rara conclusión de alguien que no estudió ni trabajó en toda su vida.

¿Cómo conoce la lógica de un laburante? Máximo no sabe lo que es vivir de un sueldo ni el rigor del esfuerzo de sol a sol ni del sacrificio para progresar. El único rigor que conoció fue cuando su padre, Néstor, le pateaba los soldaditos tal como el mismo confesó.

Verborrágico como nunca Máximo dice que persiguen al que pone una camiseta K en su Facebook o en su tuiter.

Su consejo fue que el pueblo se organice y trabaje en conjunto. Por supuesto mostrando los dientes como un mastín amenazante. Ladrando. Y atacando como siempre a los medios de comunicación que para el prejuicio del hijo presidencial son “instrumentos de dominación.”. Luego preguntó para qué le sirve la buena imagen a María Eugenia Vidal si la gente deja de comer. Daban ganas de decirle como dijo Alfonsín: “A vos no te van tan mal, gordito”.

Después, Máximo citó al Papa Francisco y llamó a ponerse la patria al hombro. Otra vez el doble discurso. Esa actitud oportunista de colgarse de las sotanas de quien mientras fue el cardenal Jorge Bergoglio fue perseguido por Néstor Kirchner quien lo caracterizó como el diablo opositor y mandó a que Antonio Stiuso espiara al actual Santo Padre.

La verdad es que los caminos de la libertad se le achican a Máximo, esto dicho con un mínimo de sentido común.

Su madre, su hermana Florencia y él están muy complicados en la causa Hotesur, en la ruta del dinero K y en la de Los Sauces.

Su mujer, Rocío García, tiene que explicar un manejo muy oscuro que hizo del dinero para planes odontológicos y porque no presentó nunca una declaración jurada. Y como si esto fuera poco, su socio en la inmobiliaria, Osvaldo “El Bochi” Sanfelice también acaba de ser denunciado por Margarita Stolbizer como el testaferro de los Kirchner en varios negocios con Lázaro Báez y Cristóbal López.

Como si esto fuera poco, ayer en su brillante columna en el diario La Nación, Jorge Fernández Díaz hizo una radiografía perfecta del estado dentro del estado que dejaron los soldados camporistas de Máximo y Cristina. Hicieron entrar como empleados públicos a miles de militantes con el objetivo de convertirse en verdaderos topos saboteadores del gobierno de Macri o de Scioli si llegaba a ganar. Un ejército de ñoquis que pagamos todos para que desestabilicen con nuestro dinero y para que conspiren desde adentro del estado. Casi en todos los ministerios y las oficinas públicas hay comisarios políticos kirchneristas que el gobierno de Cambiemos no sabe, no puede o no quiere echar. Es como dormir con el enemigo. Las líneas intermedias son todas integrantes de una verdadera “Orga” como la llamó Fernández Díaz que trabajan día y noche para ensuciar a los nuevos funcionarios, para ponerles palos en la rueda y para proteger a los kirchneristas acusados de haberse robado hasta el agua de los floreros. En la justicia, la jefa de esta Orga es la procuradora Alejandra Gils Carbó. Entre los piqueteros y movimientos sociales pasa lo mismo. Por orden de Cristina reciben dinero de planes sociales y los utilizan para organizar actos en contra del gobierno y debilitarlo lo más que puedan.

Cristina cree que es la única forma de salvar su pellejo. Piensa que la inestabilidad de Macri es buena para que ningún juez se atreva a meterla presa pese a que sobren las razones legales para hacerlo y haya cometidos cientos de delitos. Todos robaron para la corona de la reina Cristina.

Cristina sueña con que Macri se escape en helicóptero y quede en la historia como un Fernando de la Rua más joven. La ex presidenta cree que frente a ese río revuelto y caos que ella fogonea, el pueblo la irá a buscar para rogarle que se haga cargo otra vez de la presidencia de la Nación. Delirios de la arquitecta egipcia. Pero delirios peligrosos e inquietantes para la salud democrática. El talento de Fernández Díaz escribió que “esa orga irresponsable que integra Máximo también, juega a la resistencia peronista como jugó a la revolución inexistente”. Lo grave es que no lo hacen desde el llano y con su propio dinero. Lo hacen desde el estado y becados por todos los argentinos. Es una suerte de presunta vanguardia esclarecida diseminada por todos los pliegues de las instituciones administrativas del país. Arman trampas caza macristas en todos lados. Es un trabajo todo terreno destructivo y antidemocrático. Es una postura incendiaria de los irresponsables que juegan otra vez con fuego. Ya Perón los había calificados de estúpidos e imberbes porque le querían enseñar peronismo a él. Pero insisto con la gran novedad. Antes lo hacían desde el llano, ahora lo hacen desde el estado. Ya lo había anticipado el hijo presidencial en la cancha de Argentinos Juniors cuando dijo “Nos vamos a ir del gobierno si perdemos las elecciones pero no del poder”. Y algo de eso está pasando. Macri y cambiemos todavía no tienen el manejo total del poder. Todavía no manejan todos los botones. Todavía no saben bien que hacer cuando las escuadras kirchneristas les muestran los dientes como pidió Máximo, el máximo irresponsable.

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