miércoles , 21 octubre 2020

Los pichones de pingüinos son la gran atracción en Punta Tombo

Punta Tombo 00

Chubut.- Unos 600 mil ejemplares de pingüinos de Magallanes, son la atracción en este fin de semana largo en Punta Tombo y la Península de Valdés. La gente se sorprende porque puede caminar muy cerca de los ejemplares. Y cuando se dan cuenta que casi pueden tocar a los pingüinos que con su andar elegante recorren los miles de metros cuadrados que tiene la reserva o prolongan su estancia dentro del mar relajándose con largos baños o buscando alimentos. La reserva de Punta Tombo está colmada de ejemplares. Se calculan alrededor de 600 mil. Y aún faltan llegar los juveniles que lo harán entre enero y febrero.

Según cuentan los guardafaunas, la gran atracción para los visitantes de este último fin de semana largo del año son los pichones recién nacidos. Permanecen en los nidos bajo la custodia y el calor de sus madres y se asoman apenas cuando algún turista se acerca para tomar una fotografía o tenerlos en primer plano. Calculan que unas 10 mil personas pasarán por la reserva durante este fin de semana largo.

Punta Tombo es la reserva continental más importante del pingüino de Magallanes ubicada a 105 kilómetros de Trelew. Allí llegan todos los años en setiembre para reproducirse y cambiar el plumaje. Permanecen hasta fines de marzo. En febrero se llegará a la cantidad máxima: nada menos que un millón de ejemplares.

La gente recorre las pasarelas de madera en forma lenta. La temperatura es alta en Punta Tombo como siempre en esta época del año. Las pasarelas están ubicadas a pocos centímetros del piso y la gente puede ver cada movimiento de los pingüinos que con su andar elegante, estilo Chaplín, despiertan admiración. En general son amables con la gente siempre y cuando nadie trate de invadir sus nidos. Hay además, una estricta vigilancia de parte de los guardafaunas para que el turista no rompa una regla de oro: no tocarlos. Durante estos días, predominó el turismo nacional. Sobre todo de la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. También hubo extranjeros aunque en menor cantidad. Europeos en su mayoría, publicó el Diario Jornada.

Los pingüinos son fieles, monógamos y llegan a viajar hasta 3 mil kilómetros para aparearse y tener sus crías. En las costas del sur argentino, los pequeños animales elaboran sus nidos y en muchas ocasiones intentan ocupar el mismo lugar que la temporada anterior. Estos espacios se encuentran en cercanía del agua y bajo los arbustos, porque el terreno es allí más fácil de trabajar. El tiempo, en general, está destinado al cortejo y la posterior incubación de los huevos. Las parejas se quedan en tierra y descienden hasta el mar sólo en busca de alimentos.

Los pichones nacen durante noviembre, con una fina capa de plumas color gris. Y estos días se convierten en los más atractivos para pasear por las pingüineras. Las crías desarrollan enseguida ágiles virtudes para nadar y llegan a pesar hasta cinco kilos. Los petreles y orcas son sus principales enemigos. Sin embargo, las redes de pesca y los derrames de petróleo o combustible son desde hace años los mayores predadores.

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