domingo , 19 agosto 2018

Los desafíos de la transición petrolera hacia Vaca Muerta

Miguel Gutiérrez (YPF), Teófilo Lacroze (Shell) y Gustavo Albrecht (Wintershall) analizaron los desafíos que enfrenta la industria petrolera para materializar las oportunidades que ofrece el Upstream, fundamentalmente en el área de gas y en los campos de Vaca Muerta.

 

La industria hidrocarburífera en la Argentina está atravesando un período de transición, donde conviven diagnósticos disímiles y múltiples desafíos que todavía no permiten proyectar el futuro con nitidez. La reconfiguración demandará tiempo. En el proceso actual coexisten la expectativa y el optimismo que despierta Vaca Muerta con la necesidad de reducir los costos de desarrollo, así como también el potencial del gas en el mercado regional con la falta de infraestructura para evacuar esa producción, entre otras situaciones encontradas.

Los interrogantes, por lo tanto, siguen dominando la escena. Revista TRAMA retomó la visión de tres líderes de la industria –Miguel Ángel Gutiérrez, presidente de YPF, el principal jugador del mercado de Oil & Gas; Teófilo Lacroze, titular de Shell Argentina, segundo en el ranking de refinadoras; y Gustavo Albrecht, director general de la alemana Wintershall, uno de los mayores productores del gas del país– para adentrarse en ese contexto aún incierto.

«El principal desafío que tenemos como industria es finalizar la adecuación que vinimos realizando para poder ser eficientes en un mercado con nuevas reglas de juego», fue la apertura de Gutiérrez. El chairman de la petrolera controlada por el Estado sabe que aún tiene pendiente realizar un ajuste en cuanto a la cantidad de personal empleado en sus yacimientos. En esa clave, en los próximos meses llevará adelante una readecuación en sus campos maduros de petróleo en Neuquén y Santa Cruz para terminar de adaptar su negocio a un barril que parece oscilar entre los u$s 65 y los u$s 70.

«En los últimos años tuvimos que convivir con la baja del precio internacional del crudo y, a nivel local, se tomaron una serie de medidas que reconfiguraron el mercado energético. La salida del barril criollo y la plena vigencia de los precios internacionales en la economía local, y la apertura y competencia en el mercado de la venta de combustibles son dos ejemplos claros de esta nueva realidad», se explaya el ejecutivo.

La búsqueda de eficiencia operativa es también uno de los drivers para dinamizar la inversión en Vaca Muerta. Lacroze pone el acento en esa cuestión. Shell está participando de seis proyectos pilotos en campos no convencionales en la Cuenca Neuquina. Para avanzar hacia una etapa de desarrollo, precisa recortar el costo de perforación y completación de pozos.

«Debemos reducir los tiempos improductivos en la actividad, que son un factor central a la hora de pensar en los costos del sector», precisa el presidente de Shell Argentina, que está inmersa en un proceso de revisión estratégica de activos que podría desembocar en el corto plazo en la venta de su refinería y red de estaciones de servicio a la brasileña Raizen.

Gutiérrrez refuerza el punto. «Hoy, tenemos que seguir mirando todas nuestras áreas operativas y buscar las eficiencias necesarias para ser competitivos y, si no, ver cuáles son las nuevas cosas que se pueden hacer para dar sustentabilidad a nuestras operaciones».

Albrecht advierte que aún es necesario avanzar más en la reducción del costo laboral. «La firma de la adenda al convenio colectivo de trabajo (de Neuquén, que se aplica para los campos no convencionales) fue un buen comienzo, pero se debe seguir profundizando en este tema de forma de lograr índices de productividad similares a los de Estados Unidos», propone.

 

Transición

Tras una década de intervencionismo estatal durante los gobiernos kirchneristas, la administración de Mauricio Macri busca restaurar el cumplimiento de los marcos regulatorios de la industria.

«El principal desafío es operar en un proceso de transición a un sector más ordenado con una menor intervención del gobierno y más reglas de mercado. Esto implica un reajuste permanente y la necesidad de adaptarnos a este nuevo esquema. Es un desafío con recompensa», se ilusiona el director de Wintershall, que tiene en carpeta un importante proyecto offshore de gas en la Cuenca Austral denominado Fénix.

Los tres ejecutivos confían en poder incrementar el nivel de inversión en el upstream de gas en los próximos años, fundamentalmente a partir del desarrollo de los plays no convencionales de Neuquén. «Hemos avanzado mucho en el proceso de adecuación. El año 2017 fue muy bueno para YPF. Con sólidos resultados financieros, que profundizaron el proceso de desendeudamiento de la compañía y consolidaron operaciones sustentables en el marco de una matriz energética cada vez más diversificada. Este año, vamos a seguir liderando el desarrollo del no convencional con el lanzamiento de 15 pilotos, con una inversión estimada en u$s 1.100 millones», detalla Gutiérrez.

Lacroze añade que, hasta 2020, Shell tiene un plan de inversiones en el país por u$s 1.200 millones para los negocios de upstream y downstream, es decir, unos u$s 300 millones por año, mayormente abocados al desarrollo de campos no convencionales. «Si se dan ciertos resultados que esperamos y la actividad resuelve alguno de sus desafíos, en los próximos meses podríamos tomar la decisión de ir a desarrollo masivo de algunos de los bloques que operamos en Vaca Muerta, ubicados en la ventana de petróleo (black oil)», destaca el ejecutivo. Shell cuenta con un desarrollo de shale oil en las áreas Sierras Blancas, Águila Mora y Cruz de Morena, donde ya construyó una planta de producción temprana de petróleo (early production facilities).

Albrecht, por su parte, comenta que «las oportunidades que estamos viendo en el mediano plazo se refieren al desarrollo de áreas convencionales y de Vaca Muerta y en seguir creciendo como operadores en el país». El ejecutivo se muestra optimista de cara al rumbo de la gestión del Ministerio de Energía, que dirige Juan José Aranguren. «Confiamos en que la política de transformación del sector energético comenzada por esta administración, dándole mayor previsibilidad y más reglas de mercado, continuará profundizándose y consolidará las señales que como inversores necesitamos para seguir adelante con nuestros planes», resalta.

Infraestructura

La expectativa a futuro tiene su epicentro en el desarrollo del gas, que representa un 52% de la matriz energética argentina. Representantes del sector privado y especialistas no dudan a la hora de afirmar que el país podría incrementar de forma significativa su producción del fluido, que hoy ronda los 123 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d) de gas, según datos del IAPG.

«El mercado energético en el país presenta enormes posibilidades de desarrollo. Pero si tengo destacar algo, es la potencialidad de crecimiento que veo en el mercado de gas, que vendría por las inversiones en campos no convencionales especialmente, en donde estamos obteniendo muy buenos resultados», coincide Gutiérrez.

La ampliación de la infraestructura para evacuar esa producción a futuro ocupará un lugar excluyente en esa agenda. «Tenemos que ser capaces de acompañar el crecimiento de la extracción de gas con la infraestructura necesaria para su transporte y sumarle valor mediante su industrialización», advierte el presidente de YPF.

YPF inauguró la central térmica Loma Campana, emplazada en el yaciminiento homónimo en Neuquén, con una capacidad de generación de 200 Mw. «Éste es un ejemplo de la industrialización a la que nos referimos, ya que todo el gas para su alimentación proviene del yacimiento Loma Campana. Definitivamente, en el mediano plazo, el gas va a jugar un rol central como energía de transición y hay que avanzar en estrategias de monetización del gas: petroquímica, electricidad, integración regional que nos permita exportar», afirma Gutiérrez.

 

 

 

 

 

 

(iF)Econojournal

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