martes , 11 diciembre 2018

Los casos de pedofilia se triplicaron en los últimos 20 años

El especialista Enrique De Rosa establece diferencias entre pedófilo y abusador, y considera que la difusión de esos episodios registrados en todos los ámbitos genera un peligroso efecto de imitación llamado “copycat”.

Para Enrique De Rosa, presidente de la Asociación Argentina de Victimología, psiquiatra forense y médico legista, los casos de pedofilia en la Argentina se han triplicado en los últimos veinte años y el crecimiento de esta patología tiene una lógica que anida en un mal social de estos tiempos: la búsqueda de más y mayores estímulos.

En este punto, asegura el especialista, el pedófilo se comporta como cualquier obsesivo compulsivo, como puede serlo el ludópata o el adicto al sexo, que busca cada vez mayores recompensas.

Pero De Rosa distingue entre el pedófilo que fantasea sus obsesiones y las mantiene en su mente, del abusador que pasa al acto. Y en este pasaje, asegura, juega un papel preponderante el “efecto imitación” (copycat) que se da a partir de la difusión masiva de estos casos.

¿La pedofilia es un fenómeno en aumento o sólo está más visibilizado?

– Hay que hacer una diferencia. Se ha popularizado el término pedofilia y se ha hecho un símil entre pedofilia y abuso sexual infantil y en realidad son dos cosas diferentes. De hecho, puede haber pedofilia y no abuso, y puede haber abuso y no pedofilia. Esto es importante, porque casi le diría que las formas más crueles de abuso sexual no tienen que ver con la pedofilia. La psiquiatría dice que la pedofilia son episodios atracción, de obsesión en cuanto ideas o impulsos relacionados con la infancia, durante un período de cierta duración que puede o no llevar al acto. Un ejemplo es el caso de una persona que con frecuencia se pone a mirar por internet imágenes de chicos, concretamente pornografía infantil. El paso siguiente es que esa persona cometa algún acto que tenga que ver con el mundo de lo concreto. Y eso en muchos casos puede no ser un abuso sexual, puede no incluir tocamiento o puede ser un sujeto que le gusta tomar contacto con chicos pero no llega al acto. Finalmente, está el sujeto que sí llega al acto, por ejemplo, reúne chicos en su casa y tiene algún tipo de aproximación. Después tenemos el abusador directamente, que puede o no ser pedófilo.
(IF DIARIO POPULAR)

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