viernes , 30 octubre 2020

Lázaro nos toma de boludos

El nuevo editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi palabra

Lázaro Báez no sabe- no contesta. No sabe cómo se produjo el milagro de la multiplicación de los panes y los peces y las estancias y los autos de alta gama y de los millones de dólares y de euros. El juez Casanello y el fiscal Marijuan quieren saber y Lázaro dice que no sabe, no contesta. Apenas dejó un escrito y, de esa manera, se arriesga a vivir por muchos años en una celda que tiene 7 metros cuadrados, una cama y un inodoro. El que se acostumbró a vivir en mansiones y a tener lujosos propiedades que ni siquiera utilizaba, ahora pasa sus días y sus noches en esa minúscula y oscura prisión asfixiante. El que andaba en camionetas 4×4 y en su propio avión ahora es trasladado con chaleco antibala, casco, un policía con un escudo adelante y con francotiradores que cuidan que nadie asesine a Lázaro Báez.

Ya le dije ayer cual fue mi interpretación de las declaraciones de Leonardo Fariña. Hay un tema macabro y terrible. Cuando el valijero arrepentido autodenominado “imputado colaborador” sugiere que podrían asesinar a Lázaro Báez. Hay que decirlo con toda claridad. En una parte de su testimonio, Fariña que hasta ahora se pudo comprobar como cierto todo lo que denunció, dice textualmente que:” Si lo pudieran silenciar (a Lázaro) lo van a silenciar” y que “ellos, (por Cristina, Máximo, De Vido y Echegaray) serían felices si le da un ataque al corazón: su vida no vale nada”.

Esto se lo dije ayer y lo repito porque creo que todavía no se tomó la verdadera dimensión de este tenebroso pronóstico.

Esto solo es gravísimo. Pero en otro momento recordó que “en Santa Cruz mataron a un tipo para sacarle una empresa”. No se sabe si se refiere a la denuncia que en su momento hizo Elisa Carrió sobre Conarpesa o al “accidente” que tuvo entre comillas Vittorio Gotti. Estamos hablando del principal empresario de la construcción en su momento de Santa Cruz que murió en el 2003 en un accidente sumamente raro. Don Vittorio conocía de memoria la ruta a Punta Arenas en Chile. Sin embargo chocó en una curva y murió el y su esposa. No hay pruebas pero todo el mundo pensó en esa frase que se le atribuye a “El Padrino” pero que nunca aparece en ninguna película de “que parezca un accidente”.
Insisto con este tema a riesgo de repetirme. ¿Se imagina que podría pasar si Lázaro Báez aparece muerto en la cárcel de máxima seguridad de Ezeiza?

Fariña dice que Lázaro calla por pánico y no por lealtad. ¿Y si aparece suicidado en el baño? Lázaro Baéz como fue Alberto Nisman en su momento, es la persona que más hay que cuidar en la Argentina de hoy. Por eso fue a declarar protegido casi por un ejército.

Lázaro calla y Cristina también. Los dos jefes de las familias que no pueden explicar ni el 10% de su patrimonio están en silencio. Saben que no se puede explicar lo inexplicable. La ex presidenta y su socio no están en condiciones de enfrentar una entrevista de un periodista independiente o una conferencia de prensa porque de inmediato le preguntarían por la ruta del dinero K, por Hotesur, por la sociedad Los Sauces donde Lázaro y Cristobal fueron los únicos inquilinos que tuvieron las 8 propiedades de esa empresa integrada por Cristina, Máximo y Florencia.

Lázaro está en su peor momento y va a ser peor todavía cuando declare su hijo Martín en las próximas horas. Se supone que a un padre le va a remorder la conciencia porque primero lo convirtió en delincuente y ahora está a un paso de convertirlo en presidiario. ¿Lo resistirá su presión? ¿Tendrá pico de diabetes? Ya se angustió al saber que la propia Cámara de Casación le rechazó su pedido de quedar en libertad. No es un juez. Es una cámara la que dice que seguirá por mucho tiempo entre rejas.

¿Qué hará Cristina? Porque no puede quedarse muda toda la vida. Dicen que armó una fuerza de tareas para que la custodien y la aconsejen desde lo legal. Desde el para periodismo opera el jefe informal de los servicios de inteligencia K, el perro faldero Horacio Verbitsky. Desde afuera de la justicia orienta el ex integrante de la Corte Suprema de Justicia, el doctor Eugenio Raúl Zaffaroni y desde adentro, la procuradora militante Alejandra Gils Carbó y su equipo de la agrupación “Justicia Legítima para Cristina”.

Lázaro se enojó y le mandó a Cristina las llaves del mausoleo de Néstor. Ya no lo custodiará ni lo mantendrá. “Que se haga cargo la viuda”, les dijo a unos amigos de Santa Cruz. Lázaro se enojó pero no lo suficiente como para hablar y deschavar todo lo que sabe. Hay que apurar la sanción de la ley de la “extinción de dominio” para que sus bienes vuelvan al pueblo, es decir a sus legítimos dueños. Hay que avanzar con la ley que genere la figura del arrepentido en todas las causas o la de la “delación premiada” que tan buen resultado tiene en Brasil para combatir la megacorrupción de estado.

Pero por ahora, Lázaro no se arrepiente de nada. No sabe, no contesta. Pretende tapar el sol con las manos. Es el caso de movilidad social ascendente más veloz de toda la historia. Lázaro Báez pasó de empleado bancario a megamillonario. Es el segundo jefe del ladriprogresismo feudal que encabezan Cristina y Máximo. Ricardo Echegaray anticipó que iba a terminar preso.

Según el evangelio, Lázaro de Betania ya estaba muerto y sepultado. Pero llegó Jesuscristo que era su amigo y lo resucitó en un instante y con una frase: “Lázaro, levántate y anda”. Este Lázaro que no sabe no contesta y de estos tiempos de cólera, se parece más a otro personaje bíblico que es casi su contracara. A Poncio Pilatos, el que se lavó las manos y con ese gesto, selló la condena a muerte de Jesús. Es el símbolo del oportunismo, la vileza y la traición. Por los siglos de los siglos. Amen.

Perdón por la herejía y la grosería pero creo que ya es hora de decirle a Lázaro Baéz lo siguiente: Que usted sea el ladrón más grande de la historia junto a la familia Kirchner es algo que casi nadie pone en dudas. Esperemos que la justicia se encargue de usted. Que usted insista en el silencio de la omertá, en el silencio de la mafia era previsible. Pero hay un pueblo esperando verdad, justicia y condena. Y aquí está lo que no se puede tolerar. Don Lázaro, mafioso, estafador y encubridor de los Kirchner, le quiero pedir una sola cosa: No nos tome por boludos. Los argentinos somos un poco boludos y a veces compramos espejitos de colores. Pero no tanto. Le repito: no nos tome por boludos.

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