miércoles , 17 julio 2019

Las ballenas dieron la sorpresa del fin de semana largo: llegaron antes y en mayor cantidad a Península Valdés

Los turistas disfrutan de un espectáculo único en las costas de Puerto Pirámides. Advierten por los ataques de gaviotas.
Como si adivinaran que se trata de un fin de semana largo, las ballenas Franca llegaron cerca de las costas de Puerto Pirámides en una cantidad que pocos esperaban. Y además, redoblaron su clásico espectáculo fuera del agua con saltos y piruetas que provocaron la exclamación de los turistas que llenaron las lanchas que realizan el avistaje en esa paradisíaca villa de Península Valdés.

En simultáneo, como si hubieran adivinado que se iba a dar este espectáculo natural, fueron más los turistas que eligieron ver a los cetáceos que los que fueron a esquiar a La Hoya, otro de los atractivos turísticos de esta época en la provincia de Chubut. “De todas maneras no podemos quejarnos. En La Hoya hay una gran cantidad de nieve y el turismo seguirá llegando aún después de este fin de semana”, le dijo a Clarín el ministro de Turismo de la provincia, Néstor García.
En Pirámides, turistas de la provincia de Buenos Aires y sobre todo de Santa Cruz y el propio Chubut marcaron una presencia inédita para esta época. Es que la temporada de ballenas recién comienza y no están todos los ejemplares que, se espera, completen su llegada hacia el mes de setiembre. Por otra parte, las bajas temperatura “acobardan” a los visitantes ya que las lanchas son descubiertas y muchas veces el viento marino provoca una sensación térmica más baja que la temperatura de la costa.
Pero estos días la temperatura acompañó. Ayer martes, después del mediodía, el termómetro llegó a los 18 grados. Hubo un giro importante en el clima ya que durante la última semana toda la provincia soportó temperaturas bajo cero. Incluso, con copiosas nevadas en algunas zonas.

Tal vez por eso y porque había una importante cantidad de reservas, los avistajes superaron largamente los mil. A pesar de que solo 4 de los 6 prestadores autorizados salieron con sus lanchas al mar. Hicieron al menos cuatro salidas cada uno. Con sus lanchas llenas que tienen una capacidad promedio de 70 pasajeros. Tienen sólo 15 minutos para encontrar a los ejemplares. En la entrada al Itsmo Carlos Ameghino (el ingreso a la península) se formaron largas colas para pagar la entrada. Se cortaron 1.400 tickets, entre mayores y menores.
García agregó que además “se produjo un fenómeno que no esperábamos: la cantidad de ballenas que hay actualmente en el Golfo Nuevo es la mayor de las últimas temporadas. Tanto en El Doradillo (un complejo de playas cercanas a Madryn donde las hembras van a parir) como en Pirámides por lo tanto los avistajes de la gente están asegurados”.

La población mundial de la ballena Franca Austral está teniendo un crecimiento de entre el 7 y el 10 por ciento anual. Un fenómeno que solo puede explicarse por el mayor control de la caza indiscriminada que la especie sufrió sobre todo a principio del siglo pasado. Estos mamíferos marinos son impredecibles. Hacen lo que quieren y cuando quieren. Este fin de semana tuvieron una gran actividad. Pero hay jornadas en que cuesta realizar un buen avistaje. Y otras veces llegan en menor cantidad al principio de la temporada. Pero esta vez hicieron lo contrario en un fenómeno natural difícil de explicar.
La gaviota cocinera ataca de nuevo
En medio de la euforia de prestadores y turistas hubo una preocupación: la aparición en cantidad de la denominada “gaviota cocinera” que se alimenta de la grasa y la piel de las ballenas provocándole heridas que pueden llevarla a la muerte.

Estas gaviotas han aprendido a alimentarse de la piel y la grasa de las ballenas francas vivas en Península Valdés. Se posan sobre la espalda de las ballenas, y con sus picos abren la piel para comer la grasa viva, un alimento de alto contenido energético.
Los picotazos causan dolor a las ballenas, alteran su comportamiento normal e incrementan su gasto de energía durante un período muy sensible de su ciclo vital: la crianza de los ballenatos. Las ballenas aumentan su velocidad de natación y cambian su postura de descanso arqueando la espalda para evitar los picotazos, que interrumpen el amamantamiento y el normal desarrollo de las ballenas recién nacidas, según informes del ICB que ya fuera publicado por Clarín.

El comportamiento de ataque se presenta mayormente en gaviotas adultas, pero también en juveniles que lo aprenden tempranamente por imitación, extendiéndose este hábito alimentario entre las gaviotas. Además, los basurales urbanos y pesqueros y el descarte pesquero en el mar proveen alimento extra a las gaviotas, favoreciendo el crecimiento de sus poblaciones. Este fin de semana hubo muchas junto a las ballenas. Y algunas se posaban en sus lomos. Después levantaban vuelo con un pedazo de grasa o de piel en sus picos.

Chubut. Corresponsal.

Ver también

La única renovación posible está en el Partido SER, que lidera Claudio Vidal

El ex intendente de Pico Truncado Osvaldo “Colo” Pérez manifestó: Es el único candidato creíble …