jueves , 19 octubre 2017

“La pena de muerte es inadmisible”, dijo el Papa, que apuntó a un cambio de la enseñanza católica

En el XXV aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia católica, Francisco dejó en claro que debe eliminarse el recurso a la pena capital, que figura allí todavía, porque “es contraria al Evangelio”

OMA.- En lo que significará un cambio importante de la tradición católica, elpapa Francisco dejó hoy en claro que debe ser cancelado el recurso a la pena de muerte que sigue figurando en el párrafo 2267 del Catecismo de la Iglesia católica, el compendio de sus enseñanzas.

“Debemos afirmar con fuerza que la condena a la pena de muerte es una medida inhumana que humilla, de cualquier modo sea perseguida, la dignidad personal. Y es en sí misma contraria al Evangelio porque se decide voluntariamente suprimir una vida humana que es siempre sagrada ante los ojos del Creador y de la que sólo Dios en una última análisis es verdadero juez y garante”, aseguró, en un discurso que pronunció en ocasión del XXV aniversario de la firma, por parte de san Juan Pablo II, de la Constitución Apostólica “Fidei Depositum”, texto que acompañó la salida del Catecismo de la Iglesia Católica.

“Nunca ningún hombre, ni siquiera el homicida, pierde su dignidad personal porque Dios es un padre que siempre espera el retorno del hijo, el cual, sabiendo que se ha equivocado, pide perdón e inicia una nueva vida”, agregó Francisco, en un discurso en el que aseguró que a lo largo del tiempo ha habido un “progreso” de la doctrina de la Iglesia respecto a este tema. “A nadie le puede ser quitada no sólo la vida, sino la posibilidad de un rescate moral y existencial que vuelva en favor de la comunidad”, agregó, ante participantes a un encuentro justamante sobre el aniversario del Catecismo de la Iglesia católica, promovido por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, en el Aula del Sínodo.

Francisco, que como sus predecesores se manifestó varias veces en contra de la pena de muerte y pidió concretamente su abolición ante el Congreso de Estados Unidos y ante la Asamblea General de la ONU, en septiembre de 2015, recordó que en los siglos pasados “lamentablemente” también el Estado Pontificio recurrió a la pena capital, “dejando de lado el primado de la misericordia sobre la justicia”. “Asumamos las responsabilidades del pasado y reconozcamos que esos medios eran dictados por una mentalidad más legalista que cristiana”, dijo. “La preocupación de conservar íntegros los poderes y las riquezas materiales había llevado a sobrestimar el valor de la ley, impidiendo de ir en profundidad en la comprensión del Evangelio”, agregó. Y aseguró que “mantenerse hoy neutrales ante las nuevas exigencias para la reafirmación de la dignidad personal nos haría más culpables”.

Cuando Juan Pablo II promulgó, en 1992, el Catecismo de la Iglesia católica, este compendio de la enseñanza católica aún admitía el recurso a la pena de muerte (párrafo 2266). El fuerte rechazo a esto de buena parte de la Iglesia y de los fieles de muchos países llevaron a Juan Pablo II a revisar el texto en 1997, con la ayuda del entonces cardenal Joseph Ratzinger, guardián de la ortodoxia católica. Pese a ello, el Catecismo no excluyó el recurso a la pena capital. “La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas”, indica el párrafo 2267, que agrega que “si los medios incruentos bastan para proteger y defender del agresor la seguridad de las personas, la autoridad se limitará a esos medios, porque ellos corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común y son más conformes con la dignidad de la persona humana”.

“La palabra de Dios no puede ser conservada en naftalina”

Al recibir en audiencia enel Vaticano, en junio del año pasado, a Lidia Guerrero, la madre de Víctor Saldaño, único argentino condenado a muerte en Estados Unidos, el Papa le aseguró su intención de eliminar del Catecismo de la Iglesia católica el recurso a la pena de muerte, según pudo saber La Nación. Voluntad que pareció confirmar hoy. “Aquí no estamos en presencia de contradicción alguna con la enseñanza del pasado, porque la defensa de la dignidad de la vida humana desde el primer instante de la concepción hasta la muerte natural ha siempre encontrado en la enseñanza de la Iglesia su voz coherente y autorizada”, dijo Francisco.

“El desarollo armónico de la doctrina requiere dejar de lado tomas de posición en defensa de argumentos que aparecen contrarios a la nueva comprensión de la verdad cristiana”, agregó. Y reiteró que “por más grave que pueda haber sido el delito cometido, la pena de muerte es inadmisible porque atenta contra la inviolabilidad y dignidad de la personas”.

Consciente de que será acusado por los sectores más conservadores de querer cambiar la tradición y la doctrina de la Iglesia, Francisco explicó que en verdad se trata de una evolución o “progreso”. “La tradición es una realidad viva y sólo una visión parcial puede pensar en el ‘depósito de la fe’ como algo estático. ¡La palabra de Dios no puede ser conservada en naftalina como si se tratara de una vieja manta para proteger de los parásitos. ¡No! La palabra de Dios es una realidad dinámica, siempre viva, que progresa y crece”, aseguró.

“No se puede conservar la doctrina sin hacerla progresar, ni se la puede atar a una lectura rígida e inmutable, sin humillar la acción del Espíritu Santo”, insistió, finalmente dejando en claro su voluntad de cambio.

(fuente La Nacion)

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