viernes , 20 mayo 2022

La defensa de la Patagonia chilena

Por Andrés Gillmore

Si de verdad queremos hacer las cosas bien por nuestra Patagonia y preservarla de los malos manejos y para eso, se hace inherente aplicar al sentido común, entendiéndose que invariablemente con el paso de los años de no hacerlo llevaran a su destrucción.

La Patagonia chilena comienza en el límite sur de la provincia de Llanquihue y termina en la región de Magallanes, con un total de 24 comunas, con una superficie de 25, 8 millones de hectáreas y con 74 mil kilómetros de borde costero. Más de la tercera parte del territorio continental es considerado como Patagonia.

Los recursos naturales y la belleza del paisaje Patagónico, están amenazados por proyectos de intervención de gran magnitud por transnacionales extranjeras, que de concretarse, alteraran el valor ambiental, social y cultural de la Patagonia tal como la conocemos, destruyendo invariablemente su vocación y sus innegables potencialidades ambientales. Hoy no existe un protocolo de trabajo adecuado para tomar decisiones certeras de protección, dificultando tremendamente la correcta calificación ambiental, social y económica de los proyectos pretendidos por las transnacionales. Entiéndase HidroAysén, Energía Austral con sus proyectos Hidroeléctricos de intervención y las mineras que ya le han puesto el ojo al territorio.

El 60 % del territorio patagónico, es un sistema natural intocado aun por la mano del hombre y encontramos en el la última reserva de agua dulce de Chile en cantidad y pureza (campos de hielo norte y sur), además de sus esplendidos paisajes, su maravillosa bio-diversidad, su endemismo y su diversidad climática, entregándole un valor intrinsico de alta proyección, desestimados históricamente por los diferentes gobiernos.

La Patagonia posee una geografía que le entrega una identidad propia y muy diversa. El destino del territorio y sus posibles usos futuros, deben de estar invariablemente dispuestos en la búsqueda de una relación armónica, si de verdad queremos hacer las cosas bien por nuestra Patagonia y preservarla de los malos manejos y para eso, se hace inherente aplicar al sentido común, entendiéndose que invariablemente con el paso de los años de no hacerlo llevaran a su destrucción.

Su pristinidad y la gran superficie de áreas protegidas existentes en el territorio, tomando en cuenta las variantes de fragilidad ambiental ante la reciente colonización, el aislamiento y la gran cantidad de errores cometidos, con iniciativas productivas destructivas que no han sido desarrolladas con los formatos requeridos a un territorio de excepción como lo es la Patagonia chilena, predeterminan la necesidad de regular su uso. Si a eso le sumamos la deuda histórica del Estado de Chile por el abandono histórico y sistemático de políticas públicas certeras, hacen urgente la necesidad de establecer un ESTATUTO DE LA PATAGONIA PARA SU PRESERVACIÓN Y PROYECCIÓN SUSTENTABLE, que ordene su funcionamiento y mantener sus cualidades excepcionales. Protegiendo su valor y transformándose en un ejemplo de una efectiva regionalización a nivel nacional, priorizando un desarrollo sustentable e inclusivo de sus comunidades, mejorando la conectividad interna y buscando un modelo de regionalización propio, incentivando la economía local y a través de esa base, otorgándole un valor agregado al recurso natural y cultural existente, democratizando la toma de decisiones y permitiendo ante todo una inclusión ciudadana, que nos permita un ordenamiento territorial social y participativo.

La propuesta de crear un Estatuto de la Patagonia, especialmente en las regiones de Aysén y Magallanes, se debe principalmente a su importancia ambiental, socio-cultural y económica de la Patagonia a nivel nacional y mundial. En la actualidad no contamos con una legislación que resguarde esos valores ante las circunstancia y precisamente por este vacio jurisdiccional el territorio se encuentra en la actualidad a merced de actividades económicas, que no cuentan con una fiscalización de acuerdo con estos preceptos y tenemos un riesgo inminente de destrucción.

La intención de crear un estatuto de protección para la Patagonia Chilena, es en una primera instanciaposibilitar un debate serio sobre el tema, buscando la unificación de criterios, creando una legislación moderna que preserve el territorio Patagónico, que hoy por muchísimas razones largas de explicar esta totalmente dispersa. La construcción de este estatuto, nos permitiría resguardar el patrimonio natural y cultural, mejorando el uso de los recursos naturales y de los servicios ambientales que deben velar por su protección, tomando en consideración los siguientes ítems.

-La Patagonia Chilena como Reserva de Agua

-La Patagonia Chilena como Reserva de Vida

-Zona de Desarrollo Sustentable

-Certificación de Calidad Ambiental

-Marca de Clase Mundial

-Respeto por la identidad y los valores culturales y sociales propios de la Patagonia Chilena.

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