sábado , 16 diciembre 2017

La búsqueda desesperada de financiamiento para las represas de Santa Cruz

El proyecto le fue adjudicado a Electroingeniería, cercana a Zannini, que prometió fondos del gigante asiático. La obra está paralizada porque el Gobierno no consiguió una aseguradora de China y ese fracaso se convirtió en el obstáculo para recibir el financiamiento.

Julio De Vido realizará una gira por China y Rusia en busca de financiamiento para la construcción de las represas hidroeléctricas de Santa Cruz Cóndor Cliff y Barrancosa, rebautizadas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, el proyecto de infraestructura más grande del país con un costo estimado de 4700 millones de dólares.

Las gestiones infructuosas las realizaron hace 20 días en Beijing el entonces secretario de finanzas, Hernán Costentino; y el actual secretario de Comercio Interior y reemplazante de Moreno, Augusto Costa, quien todavía se desempeñaba como secretario de Relaciones Económicas Internacionales.

Según se pudo saber, los funcionarios partieron luego a Rusia en busca de nuevas ofertas de financiamiento pero no tuvieron éxito y ahora Cristina le pasó la tarea a De Vido.

El ministro de Planificación deberá así conseguir el dinero para que lleve a cabo la obra Electroingeniería, la empresa cordobesa de Gerardo Luis Ferreyra, amigo de Carlos Zannini, que le ganó el mano a mano a Lázaro Báez.

Para disimular le papelón, el flamante jefe de Gabinete presentó la gira como un road show para obras energéticas, sin especificar que el eje será Cóndor Cliff y Barrancosa, dos obsesiones de Cristina. “La presidenta nos instruyó para la búsqueda de financiamiento internacional para asignar recursos para obras estratégicas”, señaló hoy

Capitanich en el acto de Clausura de la 61° Convención de la Cámara de la Construcción (CAC), donde mencionó las gestiones “en China y Rusia”. “No es cierto que la Argentina no tiene financiamiento, pero no es lo mismo financiamiento para reciclar obligaciones financieras que para obras”, se defendió.

Electroingeniería logró su triunfo con un polémico final que destrabó con una carta de descuento como segunda oferta a un precio de $18.947.00.000, 17,44% menor a la propuesta inicial, que violaba el pliego licitatorio.

La empresa de Ferreyra no estuvo sola: se presentó en una UTE con la empresa china Gezhouba, de poco prestigio en su país hasta el punto que fue acusada de corrupción en Nepal.  Gezhouba mostró su nivel de improvisación al burlar la legislación de su país, que no permite financiar más de un 85% de un proyecto en cualquier proceso licitatorio ajeno a un acuerdo entre Estados.

La restricción fue una de las quejas de Sinohydro Group, una de las empresas más prestigiosas de China que se asoció a Lázaro Báez para adjudicarse las represas y no lo consiguió.

La Política On Line

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