miércoles , 21 octubre 2020

Jaime, símbolo y pionero de dos cualidades del kirchnerismo

Cristina Kirchner escucha atenta a Ricardo Jaime, mientras son testigos del diálogo Julio De Vido, el ministro de Planificación, y Carlos Zannini, otro “pingüino cordobés-santacruceño” que llegó a Casa Rosada en 2003
  • Por Nicolás Wiñazki

Jaime fue primer integrante de un Gobierno que confesó ante la Justicia que había cobrado coimas de empresarios

El ingeniero agrimensor Ricardo Jaime es un símbolo y también un pionero de dos cualidades  de las gestiones K.

Es símbolo de la corrupción sistémica que caracterizó a los gobiernos de los Kirchner.

Y es también pionero en el pragmatismo con el que gobernó el Frente para la Victoria, un espacio que explicitaba en su nombre cuál era su verdadero programa político: llegar al poder.

Jaime fue uno de los cuatro funcionarios que el 2 de enero de 1992 firmó junto a Néstor Kirchner su primer decreto como gobernador de Santa Cruz. La resolución rebajó los sueldos y jubilaciones estatales en un 15 por ciento.

Cualquier kirchnerista describiría hoy a esa medida de como un acto intolerable del “neoliberalismo”.

El Frente para la Victoria gobernó Santa Cruz y la Nación sin ideologías, y con medidas  contradictorias. Hicieron distintos a lo que dijeron. Y viceversa.

Pasaron veinticuatro años de aquel primer decreto de Néstor.Santa Cruz sigue quebrada. Jaime, lo contrario.

El ex secretario de Transporte es el exponente más obsceno del enriquecimiento injustificado de los funconarios: se compró un avión privado, un yate, propiedades en el país, y el exterior. Vestía trajes italianos. Relojes de oro.

Jaime fue primer integrante de un Gobierno que confesó ante la Justicia que había cobrado coimas de empresarios que tenían concesiones estatales que tenía la obligación de controlar como Secretario de Transporte. No es un “arrepentido” de la corrupción.

El cordobés-santacruceño confesó para obtener una rebaja en una condena en uno de los tantos juicos que afrontó estos años.

Los empresarios que lo habían sobornado, afirmó, fueron el ex titular de la concesión de la terminal de ómnibus de Retiro, Néstor Otero; y los hermanos Cirigliano, ex controlantes privados de  las concesiones de las líneas ferroviarias Sarmiento y Mitre.

La ex presidenta Cristina Kirchner nunca habló sobre la confesión de una persona con la que trabajó durante más de un cuarto de siglo.

Por autoinculparse como lo hizo, Jaime tuvo que pagar dos millones de pesos.

Pocos meses atrás había asegurado que no tenía dinero para viajar desde Córdoba para estar presente en el juicio de la tragedia de Once. En esa masacre ferroviaria murieron 51 personas y 702 fueron heridas.

En ese proceso fue condenado a seis años de prisión efectiva. No irá a la cárcel, en la que finalmente cayó ayer por otra causa, porque la sentencia de Once aun no está firme.

“El rol de Jaime lo resumo así: fue corrupción seguida de muerte”, definió Omar Lavieri, autor de la biografía de Jaime llamada “El Rekaudador”.

En enero del 2008, Ricardo  Cirielli, ex subsecretario de Transporte, denunció que Jaime solía ir a la Casa Rosada a llevarle a Néstor Kirchner bolsos supuestamente repletos de dinero.

El “valijero” de “La Ruta de Dinero K”, Leonardo Fariña, tenía entonces solo 18 años. Jaime cayó preso después que él.

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