miércoles , 2 diciembre 2020

Impuesto al sol tiene a los españoles ardiendo

«Seremos el único país en el mundo que cobre por el uso del sol», dice Jaume Serrasolses. «Están pasando cosas extrañas en España. Ésta es una de ellas», se refiere a la propuesta del gobierno de gravar un impuesto únicamente para aquellos que generan su propia electricidad.

Quedarían pagando dos impuestos: un peaje de respaldo por el uso de energía auxiliar para sus paneles solares en caso de que fallen y, otro, un peaje de acceso que paga todo el que consume electricidad del tendido convencional.

  

«Si yo produzco mi propia energía, pero estoy conectado a la red, con un circuito de respaldo en caso de que mi producción falle, debo contribuir al costo de todo el sistema», sostiene Alberto Nadal, secretario de Energía

 

Consumidores solares en aprietos

La propuesta del gobierno ha generado protestas. El gobierno ha reducido gradualmente una tarifa de alimentación energética -un programa con el que se le pagaba a las personas que produjeran su propia «electricidad verde»- cortando primero el período a través del cual se pagaba, luego limitando el pago a las instalaciones existentes y, finalmente, con la reforma energética de julio, abrió la posibilidad de eliminar el pago retroactivamente.

Al mismo tiempo, no apoyó el plan de consumo neto, una política que permitía a los dueños de paneles solares devolver el excedente de energía producida a la red para un uso posterior. La idea formaba parte de una propuesta inicial que no fue incluida en la última reforma.

Así que, mientras el gobierno promovió intensamente la energía solar hace seis años, aquellos que se plegaron a la idea podrían pagar muy cara su inversión.

«Muchas de estas personas van a perder sus casas. No pueden pagarle al banco. No pueden vender sus instalaciones porque el gobierno los ha convertido en bienes tóxicos»

 

Piet Hotrop, abogado

«La mayoría de la gente es como nuestros padres que, en una época, tuvieron ahorros y quisieron invertir en algo con un buen retorno», dijo Piet Holtrop, un abogado holandés que está representando unos mil clientes.

«Muchas de estas personas van a perder sus casas (que usaron como garantía para comprar los paneles solares). No pueden pagarle al banco. No pueden vender sus instalaciones porque el gobierno los ha convertido en bienes tóxicos», explicó Holtrop.

Aunque muchos creen que el gobierno se ha doblegado ante la presión de las cinco grandes empresas de energía, el ministro Nadal insiste en que «la energía solar es mucho más costosa que aquella producida en masa por las grandes empresas».

Añade que ahora España está pagando por estar en la vanguardia del desarrollo de energía solar: «Si no nos hubiéramos lanzado a construir grandes cantidades de instalaciones fotovoltáicas, las hubiéramos obtenido a un precio mucho más bajo. Hubiera sido mejor introducirlas paso a paso».

El peaje de respaldo, que todavía tiene que ser aprobado, ha paralizado el sector fotovoltáico. «Nadie va a hacer una inversión significativa si toma más de 20 años en pagarla», dijo Jaume Serrasolses.

Resistencia y desobediencia

Ricard Jornet instaló en su restaurante dos sistemas independientes de energía para burlar el impuesto. Sin embargo, la propuesta ya está generando resistencia.

Para evitar el peaje de respaldo planea dividir el restaurante para que se alimente de dos sistemas eléctricos independientes, con sólo 30% conectado a la red. El resto será autónomo, gracias a un sistema de aislamiento y baterías para almacenar la energía que produce.

«Entre más personas desobedezcan, más difícil será poder multarlas» «Ahorraré más dinero porque por la parte pequeña del restaurante pagaré un peaje de respaldo más bajo. También le probaré al gobierno que esta no es la manera de hacer las cosas».

La desobediencia civil es otra opción, aunque las multas para los violadores pueden ascender hasta 30 millones de euros.

Oriol, un avicultor, está dispuesto a arriesgarse a no declarar autonomía energética. «Creo que primero me darán una advertencia. Después…tendremos que inventarnos otra manera de salvar la situación».

La multas fueron diseñadas originalmente por las empresas de energía y tiene que ser aprobadas por un consejo de gabinete.

«Entre más personas desobedezcan, más difícil será poder multarlas», declaró Jaume Serrasolses. secretario de la Asociación de Servicios Energéticos Básicos Autónomos, SEBA,

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