lunes , 23 octubre 2017

“Hoy estamos ante una situación peor que la de 2001”

Fernando de la Rúa –senador, asesor jurídico y diputado de la Unión Cívica Radical- asumió como presidente de la República Argentina un 10 de diciembre de 1999, representando a La Alianza –coalición política entre la UCR y el Frente País Solidario-. Renunció el 20 de diciembre de 2001, en el marco de una de las peores crisis que sufrió el país desde la vuelta de la Democracia con Raúl Alfonsín.

DE LA RUA

La inestabilidad económica y social que causó una de las medidas que tomó Domingo Cavallo, denominada “corralito” –restricción de dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorro- llevó a la renuncia del presidente Fernando de la Rúa, y de los tres hombres que le sucedieron en una semana hasta llegar a Eduardo Duhalde, quien gobernó hasta el año 2003.

¿Cómo vivió la vuelta de la Democracia?

Todos estábamos muy entusiasmados. A mí me tocó vivir ese episodio intensamente porque fui pre candidato a presidente por la UCR, en las internas que ganó Raúl Alfonsín. De todos modos después lo acompañé durante su campaña como Senador. Lo inolvidable fue el hecho de hablar en el acto de cierre de campaña de Alfonsín; el acto político más convocante del siglo.

A 30 años de Democracia, ¿en qué aspectos mejoró y retrocedió el país?

Hemos mejorado en algo elemental: somos libres. Los mayores problemas se reflejan en la institucionalidad. El abuso de los grandes medios que tiene el gobierno desvirtúa el concepto republicano de separación de los poderes. El que gobierna debe tener mayoría legislativa, lo que complica la independencia del Congreso, y cuando no la tiene, obstaculiza.

¿En qué condiciones le dejó Carlos Menem el país?, ¿cómo combatió las políticas que él aplicó?

Recesión y endeudamiento. Un déficit que era el doble de lo que decían -5 mil millones, cuando eran 12- . Las políticas de Menem las combatí como legislador durante el trayecto de su gobierno: realizó malas y absurdas privatizaciones, era necesario salir de la convertibilidad, pero el momento de devaluar era en 1997, durante mi mandato, los números de la economía lo hacían posible. Todo terminó en el estallido del modelo de Eduardo Duhalde, en 2002.

¿Qué le aportó al país, y en qué le falló?

Se generó respeto a la institucionalidad, se promocionó la austeridad en el manejo de los fondos públicos y en el gasto, se blanqueó la participación y brindó inédita libertad de expresión y de prensa.

De todos modos, no se pudo resolver la crisis económica debido a la existencia de muchos factores externos que influyeron en el país. Esto me hace reflexionar lo siguiente: en un mundo globalizado, un país no puede por sí solo oponerse a los factores que no se controlan.

¿Por qué designó a D. Cavallo como Ministro de Economía?

No había nadie más dispuesto a cumplir ese rol, entonces lo nombré a él, cuya presencia en un principio, mejoró la confianza. Su política se basó en bajar los impuestos, pero cuando el Fondo Monetario se echó atrás, y se agravaron los problemas, se tomó como medida atenuadora el corralito, es ahí cuando todos se ponen de acuerdo y culpan a Cavallo. Yo en parte estuve de acuerdo con sus iniciativas, primero por los capitales que se fugaban, y segundo, para tranquilizar a la gente y decirle que no se le iba a sacar la plata.

¿Qué significó para usted el 20 de Diciembre de 2001?

Primero la sorpresa de lo que la situación podía desencadenar, segundo sentí un gran dolor por el país. El peronismo obstaculizó todo, e inclusive, traía grupos violentos a la plaza que se armaban con gomas y fuego. Una Argentina hostil no se puede gobernar mediante el diálogo.

Lamentablemente pasó algo que no estaba bajo mi control, que era el conflicto en las calles, en la plaza con la policía, lo cual se ha exagerado e inflado, todos dicen que en mi gobierno hubo 30 muertos, y ahora se habla de 40. Los episodios de violencia que se han dado en las provincias fueron intencionales, habían empezado a crear desmanes para provocar mi caída. En fin, eran problemas de las provincias, la causa está en que el 20 de diciembre en la Ciudad de Buenos Aires hubo cinco muertos.

¿Por qué renunció?, ¿pensó en tomar alguna medida de gestión y se vio imposibilitado?

Nosotros estábamos en una situación de angustia con el FMI, pedí apoyo y no me lo dieron. Además se dio que las conexiones del sector Justicialista y el FMI eran reales, y ellos obstaculizaron la llegada de la ayuda, con la cual el país hubiera superado la dificultad.

Con la mayoría justicialista en el Senado era muy difícil avanzar, y un sector se lanzó a recuperar el poder sacándome del gobierno, así que preferí facilitar el desenvolvimiento del país. Yo no quería protagonizar un quiebre institucional, yo quería asegurar la continuidad constitucional para que cese la violencia y se resuelvan los problemas económicos. Tampoco quiero que nadie diga que hubo un golpe de estado, yo podría haber dicho que fui víctima de uno, pero no. Yo no quería ser protagonista de la violencia, ni que me sacaran del gobierno por la fuerza. Fue un renunciamiento patriótico, un acto de valor.

¿Tenía conocimiento de los sobornos en el Senado?

No. El juicio ya se está terminando, y sin lugar a dudas, fue una de las condiciones preparadas que llevaron mi gobierno a la caída. El periodismo ha instalado que Carlos Álvarez renunció por las coimas en el Senado, ¿cómo va a renunciar por los sobornos si en la causa dijo que no sabía nada al respecto? Eso de los anónimos fue una maniobra que ahora se está resolviendo.

¿Cree que puede llegar a ocurrir otra crisis como la de 2001?

Acá se tomó al 2001 como la peor crisis. En la actualidad la economía ha mejorado, hay ingresos de capitales en el país, si nosotros hubiésemos gozado del precio que tiene hoy la soja, nada de lo que ocurrió hubiese pasado. Creo que actualmente hay más pobreza, pero se aparenta a través de los subsidios para calmar a la gente. Hoy estamos ante una situación peor que la de 2001.

 Entrevista realizada al ex presidente junto a un grupo de trabajo Autoras:
 Camila Barreiro, Antonella Aded Spiazzi, Florencia Luján, Florencia Teijeiro, 
Abril Haristeguy Romina Fernández y Ailén Peluffo

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