jueves , 5 agosto 2021

“Hay jóvenes que empiezan a prostituirse en los boliches por una jarra loca de 120 pesos”

Hizo un paralelismo con la práctica de sexo oral de prostitutas cuyo valor es el mismo. Dijo que los jóvenes ignoran lo que hacen pero que al hablarlo entienden la gravedad. “No hay diferencia entre una bebida así con una puta que está parada en una esquina o prostíbulo. Es prostitución”, sentenció.

Sonia Teresa Sánchez es activista, feminista, escritora y animadora cultural. Escribió tres libros. Tiene 51 años. Fue explotada sexualmente durante 6 años. Desde los 17. Es experta en la temática de “trata”. Usa lenguaje claro y conciso en cada una de sus charlas. Asegura que hay jóvenes que se inician en la prostitución inconscientemente, como un juego. Advierte que en boliches, las chicas hacen sexo oral a los varones para que les paguen una “jarra loca”. Y lo hacen en varias oportunidades. Suele costar unos $120. Lo mismo que las prostitutas que se paran en las esquinas, cobran para esa práctica. Así lo describe.

Sánchez afirma que la prostitución es la violación de los derechos económicos sociales y culturales. Asegura que este no es “el negocio más antiguo” sino la violencia más antigua. Fue destacada como Mujer del Año, en reconocimiento a su labor por los derechos de las mujeres y autora del libro “Ninguna mujer nace para puta” y “La puta esquina”.

El 23 de septiembre del 2013 recibió un reconocimiento del Gobierno y la Cámara de Diputados de de la Provincia de Santa Cruz, por la lucha contra la trata de personas y prostitución sexual. Cumplió una serie de actividades en Trelew entre las que incluyeron charlas destinadas a distintos sectores. Concedió una entrevista a Jornada.

-¿Qué experiencia se lleva de Trelew?

-Estoy feliz por la convocatoria de las personas. De poder pensarlo. Mi lenguaje es muy fuerte. Primero estuvieron asombrados de cómo hablo. Estoy feliz de cómo resultó. La gente dice que le sirvió la capacitación.

-¿La situación de la mujer es común en todos los puntos del país?

-Soy una mujer que lucho por los derechos humanos contra toda violencia que sufrimos las mujeres, los niños y las niñas. Ahí está la prostitución. Hoy más, en la Argentina que están queriendo reglamentar la prostitución como trabajo. Nos tiene que hacer pensar por nuestras niñas. Si reglamentan la prostitución como trabajo, vienen por nuestras niñas, nietas y bisnietas. Eso no lo quiero.

Usted hace referencia a la nefasta asistencia del Estado respecto a la salud de las trabajadoras de la calle…

Las personas que están siendo prostituídas y son rescatadas, está la ley pero no se aplica. No tienen ayuda ni asistencia psicológica, no se le restituyen los derechos económicos, por lo tanto, dice el Gobierno que rescató tantas personas en situación de prostitución, pero en la práctica no hay rescate. Solo hay una buena intervención judicial y policial. La palabra rescate significaría sacar del prostíbulo a esas personas e inmediatamente, debería el Gobierno restituir los derechos económicos, sociales y culturales.

-Tiene usted un conocimiento personal de la temática..

-Absolutamente. Yo no critico leyendo los diarios. Sí los leo. Yo no critico porque solo leo libros. Yo lo padecí. Fui una mujer prostituida a los 17 años. Fui traficada a los 17 años a Río Gallegos. Hoy ese traficante es multimillonario y sigue en libertad y traficando mujeres. Sigo las causas. Hablo con propiedad. Yo lo veo. El Estado abandona las personas. Hay solo programas de asistencia de víctimas de trata pero en la práctica no hacen nada. Vivimos en un Estado proxeneta. Los prostibulos son ilegales en la Argentina pero se reproducen como hongos porque son sostenidos desde la política y custodiado desde lo policial. Hablo con propiedad.

-¿Cuál es la realidad actual?

-Entro a las escuelas secundarias y hablo con adolescentes. En los boliches donde van todos los jóvenes está naturalizada la “jarra loca”. Los varones son los que llevan dinero. A las chicas le pagan una. Hoy está $120. Por ese dinero le hacen sexo oral, un “pete”. Pero una jarra loca es lo mismo que prostitución. No hay diferencia entre una bebida así con una puta parada en una esquina o prostíbulo. Es prostitución. Inconscientemente. Cuando lo empezamos a hablar y les expongo las fotos, las adolescentes se dan cuenta que empezar en convertirse en la puta de todos y todas en ese boliche o dentro de una escuela.

-¿De qué franja de edad habla?

-Hablo de 16 a 18 años. Por eso, es importante entrar en las escuelas y hablar. Lucho por una educación liberadora. Significa hablar de todo. así como se les enseña idioma extranjero, debería haber una materia específica sobre distitnas violencias y en eso, está la prostitución y la trata de personas para que nuestros varones de hoy, no se conviertan en prostituyentes de mañana. Que las niñas jóvenes de hoy, no las conviertan en las putas del futuro. Para prevenir , hay que dar las herramientas necesarias.

-¿Cuál es su mensaje?

-Dejar claro que la prostitución no es un trabajo ni el oficio más antiguo del mundo. Es violar los derechos económicos, sociales y culturales.

-¿Que vuelca usted en sus libros?

-Tengo tres. En “Ninguna mujer nace para puta”, describo al Estado como proxeneta, desdibuja la frontera de la buena y la mala. Y cómo los planes sociales nos hacen putas a todas. A los pobres que los recibimos. De las formas de organización. De la rebeldía. De la soledad de la puta. De cómo nos construyen putas. También tengo el cuadernillo “La puta esquina”. Hablo de los prostíbulos de mujeres preñadas prostituidos. Cómo hoy los niños que nacen en ese entorno van a ser las putas del futuro. (diariojornada)

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