viernes , 21 septiembre 2018

Hace 27 años y ante 8 mil personas se presentó Soda Stereo en gimnasio Fiscal

Desmayos, crisis de histeria, gritos y llantos, provocó la actuación del grupo roquero argentino Soda Stereo, el sábado 30 de mayo de 1987 en el gimnasio Fiscal de Punta Arenas.
Unos 8 mil jóvenes y minilolos repletaron las aposentadurías del recinto deportivo durante las dos únicas presentaciones que ofrecieron los músicos argentinos.
Cada concierto tuvo una duración de una hora y media. Un elevado número de jovencitos no pudo ingresar al gimnasio, debiendo conformarse con escuchar las canciones desde el exterior.
El doctor Ramón Lobos, quien daba sus primeros pasos como médico, atendió unos 25 casos de histeria y algunos desmayos al interior del recinto, antes del inicio de la primera función. Durante el concierto mismo, atendió otros tantos.
Se trató de una accidentada gira. Y es que originalmente Soda Stereo debió haberse presentado el viernes 29 de mayo, sin embargo el camión que traía los equipos de música desde Río Gallegos, experimentó una falla mecánica a unos 150 kilómetros de Punta Arenas, imprevisto que obligó a suspender la actuación, lo que desató la indignación de una gran cantidad de público que concurrió al gimnasio fiscal. Es la razón por la que al día siguiente los músicos argentinos ofrecieran una doble presentación.
Néstor Garrone, uno de los empresarios gestores de la traída de la banda argentina, dijo en ese entonces que el espectáculo tuvo un costo de alrededor de 5 millones de pesos.
“Nunca pensamos en el gran calor humano del público de esta ciudad”, declararía al término de ambos conciertos su líder Gustavo Cerati, fallecido ayer tras luchar 4 años por su vida en una clínica de Buenos Aires (ver información en página 29).
En ese entonces Cerati se mostró asombrado y emocionado por el masivo respaldo y apoyo de sus seguidores de Punta Arenas.

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La “fiebre” Soda  Por Rolando Martínez

Punta Arenas y especialmente la juventud de la época, a fines de mayo de 1987, se revolucionó con la visita de los integrantes de Soda Stereo. Todos querían estar en el gimnasio, ver y escuchar las canciones que tenían en los top venta al grupo trasandino.
Sin embargo, el principal imán de muchas de las jovencitas era alcanzar a “tocar” y que mejor saludar al líder de la banda, Gustavo Cerati, quien deleitó con su banda a los miles de jóvenes que repletaron el gimnasio aquella noche, en una doble presentación.
El acceso al gimnasio no fue fácil. Hubo un gran tumulto y muchos jóvenes se apretujaban en las puertas con el afán de ingresar y alcanzar la mejor ubicación para escuchar el ansiado concierto.
Carabineros de uniforme y otros de civil intentaban mantener la calma, que por momentos se desbordó en la desesperación de quienes querían acceder lo más rápido posible. Algunos ni siquiera alcanzaron a entrar porque se desmayaron y debieron ser atendidos por voluntarios de la Cruz Roja.
Era la época en que los magallánicos gozaban del privilegio en ser los primeros en acoger a los famosos cantantes argentinos del rock latino cuando éstos ni siquiera habían visitado Santiago.
Si antes muchos habían vibrado con las canciones de Miguel Mateos y el grupo Zas, aquella noche era la ocasión para bailar con Soda Stereo. Después vendría GIT, Sumo, Los Pericos, Los Enanitos Verdes y tantos otros. Eran los tiempos en que estas bandas argentinas realizaban gira por el sur argentino y veían en Punta Arenas otra opción para promover sus canciones cuando vivían el pleno auge de la fama.
Muchos no olvidamos los tiempos del rock latino y hoy más que nunca atesoramos el recuerdo de esa noche en que Gustavo Cerati brilló en el escenario magallánico junto a Charly Alberti y Zeta Bosio.

Soda Stereo y la casa rodante que usaron como camarín

El director de Polar Comunicaciones, René Venegas Olmedo, no tuvo que pensar mucho para recordar la visita de Soda Stereo en 1987. Sobre todo ahora, tras la muerte de Gustavo Cerati, la memoria fluye con mayor fuerza, aunque sigue pareciendo increíble que en esos años, se haya producido una visita de esa magnitud.
Ese año, Venegas era director de radio Polarísima y contó que fue su amigo, Néstor Garrone (propietario del legendario café Garogha), el que lo invitó a participar en la producción de un “mega evento”. Así fue como surgió una anécdota que habla sobre cómo se hacían los eventos en esa época.
“No sabíamos dónde poner a Soda Stereo en el camarín y hablamos con José Domingo Caldichoury, que era director de lo que en ese tiempo era Digeder (actual IND). Fuimos con Garrone a verlo, y le dijimos, ‘es tanta la expectativa que hay, que queremos llenar el recinto y venimos a pedirte un favor’, ‘cuál sería’, nos respondió, y le dijimos que queríamos picar una puerta, hacer un hoyo y colocar atrás un camarín, que fue una casa rodante que me prestó Antonio Martínez, amigo que en paz descanse”.
Para sorpresa de ellos, la autoridad de gobierno accedió a la petición, con la condición de que la dejaran ‘tal cual’. “Ahora es impensable hacerlo, y Soda Stereo se instaló en este ‘camarín’ detrás de la pared y fue fantástico”.
Venegas tuvo mucha cercanía con el grupo que lideraba Cerati y que completaban Charly Alberti y Zeta Bosio. Al respecto, lo que más le sorprendió de los argentinos fue “lo profesionales, serios, y ordenados que eran. Venían de triunfar en Viña y se tomaron muy en serio la responsabilidad de subir al escenario, porque otros son más livianos y lo toman a la ligera, pero ellos no”.
Un recuerdo que ahora se agiganta, sobre todo tras la muerte de Gustavo Cerati, que el director de Polar Comunicaciones comentó con filosofía: “Son esas cosas que te hacen pensar, en que pareciera que todo está mejor así. Tampoco es bueno que una persona viva en coma, imagínate la familia; esta ambigüedad entre la vida y la muerte, y ahora él y su familia están descansando”, enfatizó finalmente Venegas.

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