miércoles , 13 noviembre 2019

Gesto humanitario de Mutual petrolera para con dos viudas de submarinistas

Dos mujeres que fueron esposas de suboficiales de la Armada y que perecieran trágicamente siendo tripulantes del submarino ARA San Juan.

Recibieron apoyo humanitario de la Mutual 12 de Septiembre del Sindicato Petrolero Santa Cruz.

Fue a mediados de esta semana cuando arribaron a Caleta Olivia para prestar declaración testimonial en la causa que se lleva adelante por este penoso suceso en el Juzgado Federal de esta misma ciudad.

Andrea Mereles y Marcela Fernández, de ellas se trata, agradecieron la deferencia de la seccional de la Mutual que está a cargo de Javier Herrera y correlativamente la hicieron extensiva al secretario general del gremio, Claudio Vidal quien tomó conocimiento de las necesidades de ambas.

De manera urgente el dirigente gremial autorizó este martes que se disponga de una unidad móvil para trasladarlas al aeropuerto de Comodoro Rivadavia a fin de que pudieran abordar el vuelo en el que retornarían su ciudad de residencia, Mar del Plata e incluso dispuso que, si fuera necesario, se les cubriera los gastos del hotel donde se habían alojado.

UN GESTO FRATERNAL

Este tipo de gestos no es algo inusual por parte del gremio y su Mutual e incluso muchos de ellos pasan desapercibidos para la opinión pública, pero al que hacemos referencia tiene una intrínseca particularidad porque estuvo rodeado de ciertas circunstancias a las cuales periodísticamente no vamos dejar pasa por alto.

Andrea y Marcela, al igual que la mayoría de las familias de los submarinistas fallecidos el 15 de noviembre de 2017, son de escasos recursos y para llegar a Caleta Olivia gestionaron pasajes aéreos ante el Centro de Asistencia a la Víctima de Delitos (CENAVID).

Ese organismo, que pertenece a la órbita del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, se compromete además a devolver los gastos por alojamiento y estadía que tengan los ciudadanos que requieran de su servicio

Todo bien hasta ahí, pero esa fría formalidad no tiene en cuenta que personas como Andrea y Marcela, no cuentan con suficientes fondos propios para los gastos anticipados y por ello cuando llegaron preguntaron a varios vecinos, incluso a periodistas, sobre un hotel y algún restaurante económicos.

El día que tuvieron que partir se vieron en serios aprietos para llegar a tiempo al aeropuerto porque (debido al horario de una de las audiencias) era casi imposible que pudieran hacerlo utilizando un micro de media distancia.

Fue entonces que un periodista de La Vanguardia Noticias (Alcides Quiroga) y de diario El Patagónico (Napo Acosta), a pesar de no tener ninguna responsabilidad en la emergencia, se contactaron con el responsable de la Mutual 12 de Septiembre, Javier Herrera para requerir su ayuda y el dirigente accedió de forma inmediata, contra reloj, para solucionar ese y otro problema del alojamiento.

Las mujeres, quienes pasaron momentos de gran angustia le expresaron un profundo agradecimiento y solicitaron que igualmente se lo transmitiera a Claudio Vidal, al cual nunca conocieron personalmente, pero en su corazón sintieron que una institución santacruceña les aliviaba una mínima parte de dolor que sienten por la tragedia que enlutó al país y conmocionó al mundo.

LA ARMADA INVISIBLE

Lo sucedido con Alejandra y Marcela, es una muestra más de que a la Armada Argentina parece no importarle el sufrimiento de las familias de los 44 tripulantes (incluyendo una mujer) que formaron parte de sus dotaciones,

Prueba al canto es que para decenas de altos oficiales (almirantes, contralmirantes, capitanes de navío de fragata, etc, tanto en actividad como retirados) e incluso a suboficiales que fueron citados a prestar declaración testimonial en una causa que ya lleva más de un año y medio, puso y pone a disposición flamantes camionetas del Destacamento basado en Comodoro Rivadavia para traerlos y llevarlos al aeropuerto de esa ciudad. Y si es necesario, les brinda alojamiento.

Pero a las familias de los fallecidos trágicamente en cumplimiento del deber, nada, los ignora por completo, casi como si fuera ex profeso y tal vez no por algo el ministro de Defensa Oscar Aguad trató de despegar a la fuerza naval de toda responsabilidad, profiriendo hace pocos días públicamente un exabrupto cuando responsabilizó a los propios tripulantes del ARA San Juan de la tragedia, al decir que el hundimiento de la nave fue producto de su falta de experiencia y capacidad.

Es por ello que quienes ejercemos el periodismo, al menos los que estamos en esta zona de la Patagonia consustanciados con los pormenores de caso y del sufrimiento de los familiares, no podíamos dejar pasar por alto esta circunstancia. Nosotros no nos olvidamos de los 44 y nos mostramos con nuestros equipos de trabajo (grabadores, cámaras fotográficas o cámaras de vídeo).

Eso sí, siempre vestimos con ropa de civiles y en eso nos parecemos a todos los testigos que pertenecen a la Armada y que estuvieron en Caleta para prestar declaración testimonial ya que solo uno de ellos lo hizo con algún uniforme de la fuerza (el contraalmirante Luis López Mazzeo) porque al resto ello pareciera avergonzarlos o bien les ordenan que se tornen invisibles.

 

 

 

 

 

(iF)La Vanguardia del Sur

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