sábado , 15 diciembre 2018

En Argentina 6 de cada 10 adultos presentan sobrepeso u obesidad

¿Por qué la mayoría de las personas falla en las dietas y no las puede sostener a largo plazo? Además, un número para encender el alerta: el 30 % de los niños en el país padece sobrepeso.

 

Este 12 de noviembre se celebra el Día Mundial contra la Obesidad, fecha elegida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de combatir esta enfermedad crónica, la cual es un factor de riesgo que puede presentar alteraciones cardiacas, cerebrovasculares, diabetes, depresión, artrosis: y generar una disminución de la calidad de vida.

En Argentina, 6 de cada 10 adultos presentan obesidad o sobrepeso; y en el caso de los niños la cifra es preocupante: el 30% tienen sobrepeso y el 6 %, obesidad. La licenciada Sol Vilaro (MN°5647), nutricionista, integrante del equipo del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) explica PERFIL qué causas provocan esta enfermedad, los riesgos para la salud que conlleva y por qué la mayoría de las personas que intenta hacer una dieta para controla su peso, fracasa. ¿Qué es la obesidad? El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación excesiva de grasa en el organismo que puede ser perjudicial para la salud.

El índice de masa corporal (IMC) o body mass index (BMI) es un indicador simple que sirve para identificar el sobrepeso y la obesidad. Se calcula dividiendo el peso de un individuo en kilos por el cuadrado de su talla en metros. ¿Cómo se realiza este cálculo? Según la Organización mundial de la salud (OMS), un IMC mayor o igual a 25 determina sobrepeso y un IMC mayor o igual a 30 determina obesidad. Además del peso es muy importante el lugar donde se acumula la grasa. La distribución abdominal de la grasa se asocia a aumento de riesgo de alteraciones cardiovasculares, diabetes, hipertensión y se evalúa a través de la medición de la circunferencia de la cintura. Se considera riesgo a una circunferencia superior a 88 cm en mujeres y 102 cm en varones.

¿Cuáles son las causas que la provocan?

La obesidad es una enfermedad crónica, de origen multifactorial: se reconocen factores genéticos, ambientales, metabólicos y endocrinológicos. Sólo el 2 % de las personas con obesidad tendría alguna patología endocrinológica como hipotiroidismo, síndrome de cushing, o lesiones hipotalámicas asociadas a hiperfagia. La causa principal es una alteración en el balance entre las calorías consumidas y las gastadas. Se ha visto una tendencia universal hacia una mayor ingesta de alimentos ricos en grasa, sal y azúcares, pobres en vitaminas y otros micronutrientes. Otro factor de relevancia es la disminución de la actividad física y un estilo de vida sedentario.

¿Que estadísticas existen sobre la cantidad de personas que lo padecen a nivel mundial y en Argentina?

Datos de la OMS indican que desde 1980, la obesidad, ha aumentado a más del doble en todo el mundo. En Argentina 6 de cada 10 adultos presentan sobrepeso u obesidad. Argentina encabeza el ranking regional de obesidad infantil: el 30 % de nuestros niños tienen sobrepeso y el 6 % tienen obesidad.

¿Qué riesgos puede traer a la salud padecerla?

El sobrepeso y la obesidad no son sólo un problema estético, sino un factor de riesgo para presentar alteraciones cardiacas, cerebrovasculares, diabetes, depresión, artrosis: generan una disminución de la calidad de vida. La obesidad es un problema de salud crónico. Por lo tanto, las estrategias implementadas para su tratamiento tienen que poder sostenerse en el tiempo para favorecer la generación de nuevos hábitos.

¿Se pueden cambiar los hábitos a la hora de comer?

Las personas que no pueden cambiar sus hábitos alimentarios suelen referir que les es difícil cumplir con las recomendaciones, que lo pueden hacer durante unos pocos días, pero después vuelven a recaer en sus viejos hábitos. Es muy difícil cambiar los hábitos de vida, especialmente para las personas reactivas a señales de comida, sensibles a las gratificaciones inmediatas (por ejemplo, priorizar el placer que genera comer un chocolate en un momento determinado a la gratificación a largo plazo de tener un peso saludable). No comemos sólo porque tenemos hambre sino que, las emociones, el estrés, la ansiedad, el contexto y otros procesos internos disparan la conducta alimenticia. Pareciera que somos dependientes del ambiente, del contexto, respondemos a distintas señales de comida. Un plan de descenso de peso debería abordar estas cuestiones.

¿Cuál es el tratamiento recomendado para afrontar esta enfermedad?

El tratamiento serio de esta enfermedad debe estar abordado por médicos, nutricionistas, psicólogos y profesores de educación física, pero que no solamente se tenga en cuenta la actividad física y el plan de alimentación sino que se tengan en cuenta los pensamientos y las emociones que se ponen en juego y que influyen en la manera de comer. Son necesarios conocimientos sobre los mecanismos cognitivos que se asocian con estas características a fin de un cambio de conducta eficaz.

 

 

 

 

 

(iF)Pefril.com

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