domingo , 4 diciembre 2022

El proyecto de ley de reforma laboral tendrá el aval de la CGT

El acuerdo se concretó luego de tensas negociaciones entre el ministro de Trabajo y la central obrera

El acuerdo se pactó después de una semana de tensas negociaciones entre el ministro de Trabajo, y la cúpula de la central obrera para modificar una serie de puntos clave que alteraban el sentido de la ley de contrato de trabajo y que significaban una pérdida de derechos para los trabajadores.

En tren de bajar los costos laborales y ganar en competitividad, la gestión de Mauricio Macri avanzó en un borrador de 145 artículos que fue el que se cotejó hasta anoche con los sindicalistas. La Casa Rosada debió dar marcha atrás en ítems como el que igualaba los derechos y las obligaciones del empleador y del empleado, y la exclusión de las horas extras y comisiones del cálculo de las indemnizaciones.

También retrocedió en el artículo que fomentaba la tercerización en áreas como seguridad, higiene, informática y transporte, excluyendo al gremio de la actividad principal. Era un punto que golpeaba casi de manera directa a la construcción de poder de los camioneros de Hugo Moyano. Se alcanzó una tregua al establecer que «el tercerizado» no puede percibir menos salario que el de la actividad principal y al limitarlo sólo al transporte de pasajeros.

La creación de un «banco de horas» para computar las jornadas de manera anual quedó afuera de la ley, pero el Gobierno buscará reimpulsarlas en las negociaciones sectoriales por convenio colectivo.
También se dio de baja la intención oficial de excluir de la legislación laboral al «trabajador autónomo económicamente dependiente» que preste servicios personales hasta en un 80% de sus ingresos anuales. Se acordó en esta línea que «un profesional que preste servicios hasta 22 horas semanales» podría considerarse automáticamente en relación de dependencia. Una comisión mixta integrada por funcionarios, gremios y empresarios definiría en 90 días qué profesiones abarcaría.

«Se consensuaron todos los artículos, como la definición de los componentes de la indemnización, la solidaridad de la tercerizada y se dejó el banco de horas para el marco del convenio», dijo Triaca a LA NACION. Para el ministro, la grandes reformas serán sectoriales y se discutirían en las paritarias.
En un intento de alejar los estigmas de lo que fueron otras experiencias de reforma laboral, el comunicado oficial eligió hablar de «proyecto de ordenamiento laboral». Y en la CGT lo definieron como «un acuerdo de principios y puntos básicos». Atajos retóricos para evitar hablar de flexibilización laboral o ajuste, como se ejemplificó ayer cuando surgió en la mesa el caso de la UOM de Tierra del Fuego y el congelamiento de sus salarios.

«Dejamos en pie los convenios colectivos de trabajo, la ley de contrato de trabajo y las organizaciones gremiales siguen firmes», evaluó ante LA NACION Héctor Daer, uno de los integrantes del triunvirato de mando.

No hizo ni siquiera falta negociar otros puntos de la iniciativa como el incremento de la licencia de paternidad de dos a 15 días y la posibilidad de que el empleado en relación de dependencia pueda acceder a una licencia por 30 días sin goce de sueldo.

La CGT además avaló sin objeciones el capítulo sobre blanqueo laboral, el de pasantías y la creación de un Agencia de Evaluación de Tecnología de Salud, cuya finalidad será la de reducir el nivel de litigiosidad que existe hoy en contra de las obras sociales. Los gremios también militarán para que las provincias adhieran a la nueva ley de ART.

El acuerdo con el Gobierno se cerró ayer en una sala del predio de la Sociedad Rural, donde se desarrollaba la conferencia mundial en contra del trabajo infantil. Triaca encabezó la negociación junto con el vicejefe de gabinete, Mario Quintana, y sus dos asesores del ministerio de Trabajo, Ernesto Leguizamón y Horacio Pitrau. Por la CGT asistieron Daer y los otros dos jefes, Juan Carlos Schmid, Carlos Acuña. También estuvieron Horacio Geneiro, Andrés Rodríguez, Jorge Sola, Carlos Frigerio y Rodolfo Daer, entre otros.

El apretón de manos no convenció a todos en la CGT. Ayer, durante un plenario de gremios aeronáuticos hubo fuertes reproches al triunvirato de mando. Y es probable que hoy, durante un encuentro con cooperativistas y sectores de la Iglesia, Pablo Moyano renueve alguna crítica. El hijo rebelde de Moyano seguiría con la guardia en alto a pesar de que el trato contó con el aval de su padre, que espera en diciembre otro guiño del Gobierno para que la empresa de correo postal OCA, a la que considera casi como propia, no desaparezca.

(iF)LA NACION

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