viernes , 15 diciembre 2017
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El papa Francisco tiene un “clon” estadounidense

Humilde, austero y popular, Sean Patrick O’Malley, arzobispo de Boston, practica un estilo pastoral muy cercano al de Bergoglio, que lo sumó a su Consejo asesor. Por su trabajo con hispanos, habla perfecto español

Este capuchino de origen irlandés domina siete idiomas, en particular el castellano ya que, además de ser doctor en Literatura Española y Portuguesa, ha viajado mucho por América Latina y buena parte de su tarea pastoral la ha hecho con la comunidad hispana de los Estados Unidos. Es uno de los ocho cardenales que integra el grupo que asesorará al Papa en el gobierno de la Iglesia y la Reforma de la Curia.

Un nombramiento que no sorprende, dados sus antecedentes y trayectoria. Inclusive, en los días previos al cónclave, su nombre circulaba entre quienes esperaban “un nuevo Francisco de Asís“. El 9 de marzo pasado, apenas 4 días antesde la elección de Jorge Bergoglio, analizando los perfiles de los papables, el diario español El País decía: “Muchos lo ven (a O’Malley) como un antídoto perfecto para los males que aquejan a la curia vaticana. Un humilde capuchino, espiritual y severo, contra las intrigas y juegos de poder de un Vaticano dominado desde hace siglos por los tejemanejes de los purpurados italianos. ¿Se atreverá el cónclave a recetar una cura tan radical?”.

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La respuesta no tardó en llegar. El cónclave se atrevió, sólo que fue mediante la elección del jesuita argentino. Pero es indudable que, de los 8 cardenales elegidos por Francisco para ser parte de lo que muchos ven como un principio de gobierno colegiado, O’Malley es el que más se le parece.

Arzobispo de Boston desde 2003, nombrado por Juan Pablo II, Sean Patrick O’Malley sucedió en esta tradicional diócesis de los Estados Unidos al cardenal Bernard Law, muy vinculado al ocultamiento de los casos de abusos. Muy pronto ganó reconocimiento y prestigio por su empeño en sanar las heridas dejadas por los escándalos de pedofilia sin ocultarlos, indemnizando a las víctimas y radiando a los encubridores. Su política de tolerancia cero en la materia lo colocó pronto en una posición pública relevante.

Pero O’Malley concentró también sus esfuerzos, y con éxito, en la recuperación de las muchas ovejas perdidas por la Iglesia en ese triste período.

Tras su nombramiento como Arzobispo de Boston, una de las primeras medidas de este sacerdote que sigue vistiendo su sotana marrón de capuchino –atuendo al que sólo ha agregado el solideo rojo desde 2006, cuando Benedicto XVI lo hizo cardenal– fue vender la sede de la arquidiócesis y mudarse a un seminario. El dinero de la venta fue destinado a la indemnización de las víctimas.

Como Bergoglio, O’Malley, actualmente de 69 años, carece de experiencia en la administración vaticana, pero el balance de su gestión en las diócesis que le tocó encabezar es muy positivo.

Gran parte de su tarea pastoral se vincula a América Latina, por donde ha viajado en muchas ocasiones –fue visitador apostólico en varios seminarios centroamericanos y el Caribe- y a cuyos emigrados hacia Estados Unidos debe asistir.Más de un tercio de los católicos estadounidenses son latinos. En los años 70 fundó el Centro Católico Hispánico en Washington y poco después fue nombrado vicario episcopal para los hispanos, portugueses y haitianos en la capital. Se lo considera un nexo entre las comunidades norteamericana y latina de la Iglesia.

El diario católico francés La Croix reproduce declaraciones de un amigo de O’Malley, Jack Healey, militante por los derechos humanos, quien dijo sobre el cardenal: “Le gusta ir hacia la gente y comunicarse con todo el mundo y, para eso, es capaz incluso de aprender el idioma de sus interlocutores”.

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Buen predicador, de carácter alegre –como todo irlandés- y abierto a las nuevas comunicaciones, mantiene un blog desde el año 2007 –fue el primer cardenal en abrir uno- y tiene 24.000 seguidores en su cuenta de Twitter @CardinalSean.
Su protagonismo en la defensa de la vida y su enfrentamiento abierto al gobierno de Barack Obama en los demás temas de la agenda católica, le ha valido, como a Bergoglio, el calificativo de ortodoxo y conservador. Pero lo suyo, como lo del ex cardenal primado de la Argentina, es la cercanía con la gente y en particular con los más desfavorecidos. Las marchas contra las deportaciones de inmigrantes lo encontraron en primera fila junto a sus fieles, y es frecuente verlo sirviendo platos de comida en eventos solidarios.

Su ya citado amigo Healey, ex sacerdote, cuenta que el Cardenal Sean –como le gusta que lo llamen- sufrió una gran desilusión cuando él le comunicó su decisión de dejar los hábitos, pero no lo juzgó, ni lo privó de su amistad: “Yo me considero más bien como progresista y a él como conservador, pero es abierto al diálogo, escucha y quiere aprender de los demás”, dijo Healey a La Croix.

Al igual que Bergoglio, el cardenal O’Malley advierte contra “el peligro de reducir el cristianismo a una suerte de sistema moral“. “Somos mucho más que eso, debemos amar a todo el mundo incluso a los que sostienen el aborto. Sólo el amor y la misericordia abrirán los corazones endurecidos por el individualismo contemporáneo“, dijo en una ocasión el Arzobispo de Boston.

Antes de viajar a Roma para la primera reunión del Consejo asesor creado por Francisco, el 1º de octubre pasado, O’Malley mantuvo consultas con los cardenales y arzobispos de los Estados Unidos y de Canadá, así como con grupos de religiosos y laicos.

Cercano a los más humildes, es igual de eficaz en la relación con los diplomáticos y personas de elevado estatus social“, dijo su hermana Mary en 2009, otra característica que lo acerca a Bergoglio. En esa línea, a su regreso a Boston, luego de participar en Roma de las primeras reuniones del Consejo de Cardenales, Sean Patrick O’Malley convocó para el próximo 17 de octubre a todos los legisladores de los diferentes municipios del estado de Massachusetts –más de un centenar- a un encuentro para brindarles un panorama de la situación de IglesiaCatólica, de las escuelas que dependen de la Arquidiócesis –que atienden a 42.000 alumnos- y los servicios sociales brindados por Caritas y otras organizaciones. “Queremos que estos legisladores lleguen a conocernos mejor para que entiendan el gran valor de la iglesia en la comunidad”.

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