Martes , 23 mayo 2017

El kirchnerismo yace bajo tierra

Carlos M. Reymundo Roberts

Todo el mundo me dice por estos días: “Carlos, qué a tiempo te bajaste del Titanic”. Modestia aparte, estuve oportunísimo. Mi intuición me llevó a renunciar públicamente al kirchnerismo diez días antes del desastre. No puedo imaginarme teniendo que defender a Josecito López . Probablemente hubiese dicho que le plantaron la guita, o que se lo está condenando sin darle oportunidad de contar que son ahorros de toda una vida, o que quienes deben una explicación son las monjas, o que no hay que hacer tanto escándalo por 9 millones de dólares, o que Cristina siempre sospechó de él pero le faltaban pruebas. En estos años aprendí que el relato todo lo puede. El relato nunca retrocede. De cualquier forma, cuánto mejor es haber salido del infierno del engaño y la mentira. Hoy, libre de culpa y cargo, puedo aplicarle al señor López lo que le escuché a Diego Sehinkman sobre Lázaro Báez . Estamos asistiendo a una obra de teatro. Primer acto: Josecito es un tucumano que llega a Santa Cruz sin un mango. Segundo acto: Josecito, el segundo de De Vido, sale a pasear en su auto con 9 palos verdes. ¿Cómo se llama la obra? “La obra pública”.

Pese a no militar más en el Contrafrente para la Resistencia, sigo teniendo buen diálogo con mis viejos patrones y los llamé para que me dieran su opinión sobre este caso. Les agradezco, porque me hablaron con total franqueza. La mayor condena moral fue la de Cristina: “López es un idiota. Casi 30 años con nosotros y no aprendió a guardar la guita”. Máximo fue más generoso: “Pudo ser mucho peor. Debe tener 200 palos y lo agarraron sólo con 9”. De Vido : “Monjas buchonas, se acabaron las donaciones”. Boudou : “Esto le pasó por avaro. Seguro que a los canas los quiso arreglar con dos pesos”. Oyarbide: “Qué picardía no poder estar ahí para dictarle la falta de mérito en 24 horas”. Kicillof : “Quedó demostrado que nunca hubo cepo”. Felisa Miceli: “No entiendo lo del convento habiendo tantos baños”. Aníbal Fernández : “Habré perdido las elecciones, pero a mí nunca me agarraron con la guita encima”. Lázaro Báez: “Es un escándalo la fortuna que hizo este tipo con la obra pública. Tiene que ir preso”.

Convengamos: esta historia está llena de situaciones insólitas y, sobre todo, de personajes increíbles. Como el juez Rafecas . Tiene más miedo él de enfrentarse a López que López de enfrentarlo a él. Lo aterroriza la perspectiva cierta de tener que condenarlo. “No me hice juez federal para castigar la corrupción”, se lamenta entre sus íntimos. El consuelo es que en cualquier momento recibe una invitación para ir a Santa Marta. La contracara de Rafecas es “Alfanito”, la abogada hot y cumbiera que defiende a López: si esto no la catapulta al “Bailando” es porque Tinelli está muy distraído. En cambio, su tarea como litigante enfrenta dificultades. ¿Se entenderá con las monjas de clausura? ¿Puede una cumbiera profesional pedirle a su cliente que no cante? ¿Tendrá José resto económico para pagarle? “Alfanito” declaró que López sufre terribles alucinaciones. La más recurrente es gritar que se afanó 9 millones de dólares y que pensaba esconderlos en un monasterio.

Por suerte, hay gente más seria. De Vido faltó el miércoles a la crucial sesión en la Cámara de Diputados porque prefirió dedicar el día a la meditación. Al cabo de profundas reflexiones -en su casa, no en un convento- llegó a la conclusión de que hay ingenierías financieras más sofisticadas que enterrar la guita. Para Héctor Recalde , De Vido es una víctima del escándalo; obvio, si no pudo cobrar. Pablo Echarri está tan enojado que hasta el año que viene no piensa volver a votarlos. A Fito Páez el episodio estuvo a punto de darle asco. Página/12 editorializó que “robar está mal”, lo cual vino a resolver de un plumazo un viejo debate ético, jurídico, económico, sociológico, filosófico y hasta teológico. D’Elía aportó un dato crucial: dijo que López es cómplice de Macri, lo cual permitió reorientar la investigación; hasta entonces se sospechaba que era cómplice de los Kirchner. Forster, víctima del creciente “síndrome de abstinencia de relato”, pidió que Cristina diera una explicación. Minutos después, Cristina le hizo caso: posteó en Facebook que ella no le dio la plata a López; nada más cierto: lo pactado era que López la tenía que compartir con ella.

Al kirchnerismo le va a costar levantarse. Siempre tendrá fuerza para luchar contra los poderes concentrados, los medios hegemónicos, el imperialismo yanqui, los buitres y el Fondo Monetario Internacional. Incluso para luchar contra la verdad. Pero desfallece ante la legión de kirchneristas impíos que van por la vida escondiendo plata. En cambio, al PJ se le presenta una excelente oportunidad de lanzarse a su reconstrucción. No estaría mal que formara una comisión moralizadora (de dos o tres personas, si no hay más voluntarios), al frente de la cual podría estar Scioli. Cuánto tiempo le puede llevar poner en orden su declaración jurada.

Como quizá muchos de ustedes, anteayer recibí por WhatsApp un poema que terminaba así: “En el cielo las estrellas, en el campo las espinas. Y en el suelo del convento, las valijas de Cristina”. El destino puede ser muy irónico. Seguramente se empiece a hablar menos de la grieta. Y más de los pozos.

(LA NACION)

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