Jueves , 30 marzo 2017
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El juez de la grieta

 

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Por Ricardo Roa

Daniel Rafecas será siempre el juez que dos veces rechazó investigar la denuncia de Nisman dejándola tan inexplicada como el acuerdo de Cristina Kirchner con Irán.

También será siempre el juez que debía investigar a Boudou por las maniobras en Ciccone y aconsejaba por mensajitos a uno de sus abogados como si fuera parte de la defensa del entonces vicepresidente.

Los mensajes eran para Danuzzo Iturraspe, un amigo que lo traicionó usando los mismos mensajes con los que el juez lo ayudaba.

Cristina se indignó porque Rafecas había aprobado que el fiscal Rímolo allanara un departamento de Boudou y aprovechó aquel whatsappeo para sacar a los dos de la causa. En el mismo operativo se cargó a otro aliado que no le parecía ya confiable: el jefe de los fiscales Righi.

Fue apenas un cortocircuito con el kirchnerismo. Rafecas había construido prestigio alrededor de la política de derechos humanos y del Holocausto pero no tardó en caer en el barro de otros de sus colegas de Comodoro Py.

Hizo dormir la denuncia de enriquecimiento ilícito contra Milani y archivó otra sobre corrupción en el INCAA, que poco antes había financiado una película al hermano del juez.

Después vino el vergonzoso rechazo exprés y sin realizar una sola prueba de la denuncia de Nisman. Agradecida esta vez, Cristina lo limpió de todas las causas en el Consejo de la Magistratura. Una de ellas: la del narco yugoslavo Dragoslav Illic, que necesitaba casarse y Rafecas le autorizó hacerlo en el Four Seasons. A otro narco detenido en el mismo operativo Viñas Blancas le permitió que se repusiera de una operación de cadera en Puerto Madero.

El abogado de los narcos era un amigo íntimo: Maximiliano Rusconi, que había sido fiscal junto a Rafecas y que ahora defiende a Lázaro Báez. Si hay algo que no le falta al juez son antecedentes.

Rafecas volvió a arrancar de cero en la Magistratura pero acumula hoy tres denuncias: dos por Nisman y otra por dormitar ocho años el enriquecimiento de José López. Lo investigan dos radicales, Rozas y Valdés, que deben recordar que Rafecas fue el juez de la Banelco contra De la Rúa que terminó con De la Rúa sobreseído.

Alrededor de este juez que ha perdido la imparcialidad se reabre la grieta. En una solicitada se pidió días atrás su destitución y en otra salieron a defenderlo. Hasta el Papa entró en escena, apoyándolo a la manera vaticana: lo invitó a un coloquio en Roma. Sabrá por qué. En el Consejo falta un voto para destituirlo. Una solicitada pide conseguirlo y la otra que siga todo igual.

Clarin

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