Martes , 23 mayo 2017

Educar en la mentira

El nuevo editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi palabra

 

El gobierno de Cristina hizo con la Educación lo mismo que hizo en todos los rincones del estado: robar, mentir, dividir y degradar.
Aunque el actual ministro Esteban Bullrich diga que solamente fue “un error grave”, hoy la noticia es que el gobierno anterior también hizo trampa y malversó las estadísticas escolares para tratar de ocultar el desastre educativo que hicieron. Igual que en el INDEC donde, en lugar de bajar la fiebre rompieron el termómetro, en las prestigiosas pruebas PISA, los funcionarios K cambiaron la metodología y la cantidad de escuelas analizadas para simular que su gestión había mejorado la educación en nuestro país. Por eso Argentina fue excluida del ranking de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Violaron el reglamento. Rompieron las normas. Humillaron al pueblo argentino porque nos hicieron pasar vergüenza ajena en el mundo académico.

No debería sorprendernos. Porque la educación también fue utilizada como un botín partidario.

A muchas universidades nacionales las convirtieron en verdaderas unidades básicas que además sirvieron para triangular dinero negro que Julio de Vido no quería que nadie pudiera controlar. Hay infinidad de casos probados, como el de las telenovelas, y el fiscal Guillermo Marijuan está investigando a las 52 universidades nacionales. Compraban a las autoridades con fondos y en otros casos potenciaban su fiebre de ideologitis, que es la inflamación de la ideología. Hay casos que son directamente burdos. La universidad de Lanús, por ejemplo que como tantas otras, le dio el título de doctora Honoris Causa a Cristina en un acto sin contenido académico y con miles de agitadores con la bandera y los fondos de La Cámpora. O la facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata. Es un caso para estudiar por lo grosero. Es un coto cerrado de lo más dogmático y jurásico del cristinismo. Los alumnos se quejan de que son calificados en los exámenes no por sus conocimientos y méritos como corresponde, si no por su grado de adhesión al kirchnerismo. Los exámenes no miden excelencia académica, miden fanatismo militante. Es triste que hayan bastardeado a las universidades que deben ser casas de altos estudios con el pluralismo y la diversidad como emblema. Las facultades deben preparar a los estudiantes para que tengan una cabeza abierta, para que puedan pensar libremente y en forma crítica y para que se formen en los valores y las ideas que ellos elijan. Tratar como corderitos e intentar lavarles el cerebro a los jóvenes es una violación a los derechos humanos típica de los líderes tiranosaurios que tanto admiran como Chávez, Fidel, Putin o el iraní Majmud Ammadinejad.

Por eso en esa facultad se le dio el premio a la libertad de prensa a uno de sus más grande violadores como Hugo Chávez. Por eso, allí es profesor, uno de los dirigentes más violentos como Fernando Esteche, comandante de Quebracho. Por eso, este adorador de las capuchas, los palos y las bombas molotov llevó a dar una clase magistral sobre el imperialismo al malandra de Amado Boudou que tanto conoce y ama a Estados Unidos y sus exclusivos lugares para esquiar como Aspen, según el mismo lo confesó cuando fue a ofrecerse a la embajada norteamericana como chupamedias de los yankys.

Sin dudas que la facultad de periodismo va a quedar en la historia por su discurso único y su falta de debate. Forman chicos para defender camisetas partidarias y no la verdad. Casi es una obligación ser de La Cámpora. Los desocupados que dejaron los vaciadores de Diego Gvirtz y Sergio Szpolsky en 678 y el resto del oligopolio K van a buscar un conchabo como profesores. Es una especie de aguantadero. De refugio hasta que pase la tormenta de Macri. Dictan cátedra de su pensamiento sesgado y dogmático bajo la supervisión de la consejal y decana de la facultad, Florencia Saintut. Entre las actividades académicas que hicieron en setiembre participaron los integrantes del elenco estable del para periodismo de estado que llegó a tener triple empleo.

El cierre estuvo a cargo de Hebe de Bonafini. Todo se desarrolló en el edificio “Presidente Néstor Kirchner” ubicado en Diagonal 113 de La Plata. Solo faltaron Máximo, Néstor Ivan y Jose Ottavis.

En el plano docente los kirchneristas también dinamitaron la educación.

Ya le dije hace poco que me subleva que algunos dirigentes vivan eternamente atados a sus cargos sindicales. Por ejemplo Roberto Baradel, el de Suteba. Le interesa más apoyar a Cristina y a Sabbatella que educar a los pibes. No se pierde una manifestación en contra de Macri ni en contra de todo. Siempre está en primera fila. Tiene asistencia perfecta a todas las marchas. Ya hicieron seis paros. Y prometieron que el conflicto va a crecer el año que viene. Claro, hay elecciones. Y votos no tienen. De hecho su líder, Sabbatella perdió hasta en su distrito histórico de Morón. Todos queremos que los maestros ganen mucho más. Por supuesto. Estoy seguro que no es posible mejorar la educación con docentes mal pagos. Pero tampoco se puede capacitar a nuestros chicos con paros a cada rato y por cualquier cosa. Un paro docente tiene que obligar a reflexionar mucho tiempo antes de ser decretado. Porque millones de alumnos en general y los más pobres en particular, son los más perjudicados. No se puede tomar a los chicos de rehenes. Se llenan la boca hablando del pueblo y la educación pública y resulta que cada vez hay más deserción y ausentismo y cada vez más familias se llevan a sus hijos a colegios privados. Tantos paros y tantos palos en la rueda agotan la paciencia de cualquier padre. Son sindicalistas que defienden más su posición de poder y su carguito sindical que la estrategia de crecimiento educativo para producir una sociedad más igualitaria, para construir ciudadanía y generar mayor inclusión social. Estamos tocando fondo educativamente. Le doy los datos más brutales y preocupantes de la herencia kirchnernista:

Más del 50% de jóvenes que entran en secundario no lo logran terminar en tiempo y forma. Y de los que van a la universidad solo se reciben 20 de cada 100.

El 54% de jóvenes de 15 años no logra comprender un texto simple.

El 67% de jóvenes de 15 años no logra resolver un problema matemático simple.

Argentina es el país con mayor ausentismo de alumnos de los 65 países medidos. Y sospecho que entre los docentes pasa lo mismo.

¿Se da cuenta? Estamos consolidando un país cada vez más fracturado y desigual. Más pobreza, más exclusión social, más penetración de los narcos y menos futuro. La falta de educación es la madre de todos los problemas, pero que además, se puede convertir en la madre de todas las soluciones. Albert Einstein dijo: “Si la educación les parece cara, prueben con la ignorancia”. Los datos del fracaso educativo de esta década aplazada dan vergüenza ajena y meten miedo sobre el tipo de sociedad que estamos construyendo o en realidad sobre la forma en que estamos destruyendo a la sociedad. Educar para la mentira es educar para el fracaso de nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Que es lo mismo que educar para el fracaso de la patria que viene.

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