domingo , 22 octubre 2017

Detuvieron al gremialista Suárez, procesado como jefe de una asociación ilícita

Por Paz Rodríguez Niell

El líder de los marítimos se entregó en el juzgado de Canicoba Corral, que dispuso su prisión preventiva.

Era poco más de las 7 y los tribunales acababan de abrir cuando Enrique Omar Suárez, el líder del gremio de los trabajadores marítimos, llegó a Comodoro Py acompañado por sus abogados. Sabía lo que le esperaba. Iba a quedar detenido.

El juez federal Rodolfo Canicoba Corral le amplió el procesamiento en su contra, ahora por cargos que incluyen haber sido el “jefe y organizador” de una asociación ilícita (es decir, la cabeza de una banda delictiva), “administración fraudulenta” y “coacción agravada”, y dispuso su procesamiento con prisión preventiva.

Ordenó además un embargo de diez millones de pesos sobre los bienes de Suárez, conocido como “Caballo” y referente del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) desde fines de los ochenta; más de veinte años en los que fue menemista, duhaldista y kirchnerista. Ex aliado de Hugo Moyano, Cristina Kirchner lo describió como uno de sus sindicalistas “favoritos”.

El poder que construyó fue enorme. Según el fallo de ayer de Canicoba, Suárez “llegó a tener un efectivo control de los puertos, sobre todo el de Buenos Aires, por encima de toda autoridad estatal”. Con ese poder extorsionaba a las empresas navieras, a las que amenazaba con no mandarles marineros a remolcar sus buques o impedirles navegar. El objetivo, afirmó Canicoba, era sacarles dinero (“obtener liberalidades en forma ilegal”, en palabras del juez). O, en otros casos, “hostigarlas” para conseguir que se retiraran del mercado y favorecer así al “holding de empresas vinculadas a los integrantes de la asociación ilícita” que él encabezaba.

¿Quién es Omar “Caballo” Suárez y por qué quedó detenido?

Este nuevo procesamiento se suma al que ya había dispuesto Canicoba contra Suárez en diciembre de 2014. Entonces, el juez lo encontró responsable de otros dos delitos: entorpecimiento de vías navegables y puesta en peligro de la seguridad de una embarcación (entre los buques que él frenaba había, según los investigadores, gigantescos portacontenedores y barcos cargados con millones de litros de combustible). Ese procesamiento fue confirmado por la Cámara Federal, tribunal que dejó a Suárez a un paso del juicio oral.

Ayer, Canicoba dio por probado que estas prácticas denunciadas por las navieras se repitieron cantidad de veces. Relató casos en los que Suárez y su gente les pedían a las compañías autorizaciones que no eran necesarias y que ellos no tenían derecho a reclamar “mediante amenaza de ordenar a los marineros afiliados al gremio que no aten cabos al buque”.

De acuerdo con el fallo de Canicoba, el producto de la extorsión en muchos casos se “disfrazaba” como donaciones a la Fundación Azul, del sindicato, “con la excusa de que serían utilizadas para capacitar a los marineros de la escuela del gremio”, pero que, en realidad, eran “giradas a empresas creadas por los propios integrantes de la asociación para provecho propio”. Una de esas firmas es la sociedad San Jorge Marítima, que pertenecía en un 20 por ciento al gremio y el resto, a privados.

A pesar de que Canicoba intervino el SOMU el 18 de febrero pasado, Suárez sigue teniendo gran poder en el sindicato. Ése fue uno de los fundamentos por los que el juez consideró que debía esperar el avance del proceso tras las rejas. “Sigue ejecutando todavía y en las sombras el poder de mando y económico que supo lograr durante casi 30 años”, escribió ayer Canicoba sobre Suárez.

Sostuvo que su gente dentro del gremio le sigue respondiendo y que hay pruebas de que en los últimos meses hicieron desaparecer decenas de cajas con documentos que hubieran sido útiles para la Justicia.

También, que se ocultaron bienes del SOMU. Por ejemplo, que de un campo relacionado con un holding de empresas vinculadas a Suárez se llevaron, entre otras cosas, una lancha de 12 metros de largo. Además, la amenaza de pena que enfrenta es alta y hay “contundentes pruebas en su contra”, sostuvo el juez para fundamentar la detención.

La defensa de Suárez pidió ayer mismo que lo liberaran. Sostuvo que la detención era innecesaria porque la causa lleva años y él siempre estuvo “a derecho” y porque mal puede complicar la investigación con el sindicato intervenido. El fiscal del caso, Gerardo Pollicita, ya dictaminó en contra del pedido de la defensa. Todo indica que Suárez seguirá preso.

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