lunes , 19 octubre 2020

Destruir la narcocracia K

 

El nuevo editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi palabra

 

El gobierno de Mauricio Macri prometió muchas cosas pero tres fundamentales: pobreza cero, unir a los argentinos y combatir el narcotráfico. Todos son desafíos complejos y que van a llevar su tiempo. Pero el primero de esos enemigos que decidió dar batalla es la narcocracia que dejó el kirchnerismo. Digo narcocracia K sin temor a equivocarme porque “cracia” viene del griego cratos que significa gobierno. Y es a ese gobierno que intentaron instalar los narcos y sus cómplices el que hay que destruir si es que queremos vivir en un país sano y seguro para nuestros hijos.

Los narcos consolidaron su instalación en la Argentina en estos últimos doce años. No lograron el objetivo final de armar un gobierno paralelo pero estuvieron a punto de empujarnos al abismo de lo que fue Colombia o México. Por ahora no lo lograron. Estamos lejos de esa realidad tenebrosa pero con el gobierno anterior íbamos a eso.

Dice bien Macri cuando responsabiliza a los Kirchner de este drama. Ya sea por inacción, incapacidad o complicidad, desde Néstor para acá hubo una docena de años en los que se abrieron las puertas y ventanas a los delitos más crueles del crimen organizado para el tráfico de drogas. Por eso es tan grave todo lo que está pasando. Por eso el flamante gobierno no puede mirar para otro lado. Su desafío es que gobierne el pueblo a través de la democracia o los criminales a través de la narcocracia. Asi de grave es la cosa.

¿Qué tiene que hacer Macri? Todo lo que el gobierno de Cristina y Aníbal Fernández no hicieron y revisar todo lo que si hicieron. Hay que dinamitar las complicidades de la política, la justicia y todas las fuerzas de seguridad. Invertir en tecnología de última generación, capacitar con los mejores a nuestros uniformados y meter presos a todos que facilitaron y siguen facilitando la infiltración de los carteles mejicanos y colombianos en nuestro bendito país.

Los Kirchner estuvieron más de 12 años en el poder y esa capacidad nefasta que tuvieron para negar lo evidente fue la que permitió la invasión silenciosa de los narcos. En todos los planos se han comportado como un estado bobo o lo que es peor, con complicidades que la justicia debe investigar.

Primero, el Sedronar. Es el organismo encargado de combatir la droga. Tiene rango de secretaría de estado. Durante 7 años, repito 7 años, no 10 minutos, el responsable fue uno de los grandes amigos de Néstor Kirchner. El dentista José Ramón Granero, por acción u omisión permitió o colaboró para que los narcos hicieran un negocio multimillonario con el delito despreciable de importar solo en el año 2007, la friolera de 20 mil kilos de efedrina. Le doy algunas cifras para que se entienda la magnitud de la corrupción. En México la efedrina está prohibida porque se utiliza para fabricar drogas sintéticas como el éxtasis. Por lo tanto vale fortunas. Argentina, en promedio, importaba 1.200 kilos por año para uso medicinal. De pronto, pasaron a 20 mil kilos. Compraban un kilo a 100 dólares y lo vendían a 10.000 dólares. ¿Se da cuenta? Lo importaban y enseguida lo exportaban a Mexico de contrabando y ganaban cataratas de dólares. Dicen que el negocio movió más de 500 millones de dólares. ¿Granero nunca se dió cuenta de lo que pasaba? ¿Néstor Kirchner no notó nada raro pese a que seguía siempre muy en detalle los números de la economía? Pero no solo Granero estuvo en esto. El ya fue procesado por la jueza Servini de Cubría. También estuvieron los tres hermanitos Zacarías. El cartel de los Zeta, se podría decir. El trío de grandes amigos de Néstor y por eso ocuparon siempre puestos claves en el estado: en el PAMI, en protocolo de presidencia y en la Sedronar. Repito: ¿Néstor no se enteró de nada raro? ¿Nada le llamó la atención? ¿Cristina no sospechó de los aportes que recibió para su campaña electoral? La mayoría eran de droguerías involucradas en la mafia de los medicamentos y en el tema de la efedrina. Hubo un triple asesinato por este tema y los Kirchner miraron para otro lado. Ya le dije varias veces que uno de los asesinados, Damián Ferrón aportó 400 mil pesos a la campaña de Cristina. Es un dinero. 400 mil pesos hace 9 años.

¿Estado bobo o cómplice? ¿Demasiado tontos o demasiado vivos? ¿Pobres ineficientes o Ricachones corruptos?

Esto es lo que hicieron los Kirchner con el principal organismo del estado para combatir las adicciones. Hasta que aparecieron Aníbal Fernández y un grupo de topos de la SIDE y todo se complicó más todavía.

Simultáneamente utilizaron la Unidad de Información Financiera para hostigar y perseguir a empresarios y dirigentes opositores y para encubrir a los Lázaro Baez, en lugar de combatir el lavado de dinero. Es poco y nada lo que Jose Sbatella hizo respecto de esos océanos de dineros negros e ilegales manchados en sangre producto de las mafias organizadas. Casi no se descubrió nada al respecto. Pero la UIF tuvo un gran actividad como instrumento para castigar la disidencia política.

Ya dijimos que este país no tiene fronteras. Solo coladores por aire, tierra y agua. Ya pasaron cosas gravísimas. Intentaron asesinar a Antonio Bonfatti, el gobernador de Santa Fé. Amenazaron de muerte a Germán de los Santos, corresponsal del diario La Nación en esa provincia. Se registró la presencia de los dos máximos patrones del mal colombianos reunidos en Argentina. Entran como panchos por su casa y hacen lo que quieren. Tenían impunidad garantizada. Tienen vía libre para sus negocios criminales. No es casual que Argentina, que era un país de tránsito, hoy sea uno de los mayores exportadores y consumidores de cocaína. ¿Quién tiene la culpa de esto? ¿ Quién es el que por irresponsabilidad, incapacidad o complicidad permitió que lleguemos hasta acá? ¿A quién hay que pasarle la factura por este veneno que asesina generaciones y que destruye países? ¿Quiénes fomentaron la narcocracia? Juicio y Castigo para ellos. Para Aníbal Fernández y Cristina. Ella por el silencio y la negación del tema. Y él por insistir en que este es solo un país de tránsito cuando hace mucho que está claro que no es asi. Hasta el Papa Francisco se dio cuenta y lo dijo con todas las letras. Por eso lo puso a Aníbal en la mira. Tiene razón Laura Alonso cuando dice que no fue magia, que fue mafia. Tiene razón cuando dice que la grieta debe ser entre la ley y la mafia.

Es una cuestión de vida o muerte. Democracia o narcocracia. Usted elige.

Ver también

¿POR QUÉ SIGUEN EN YPF?

La Argentina vive una situación difícil, sobre todo en la producción hidrocarburífera. A la grave …