miércoles , 18 octubre 2017

Dentaduras con fines electorales: una auditoría apunta a la mujer de Máximo Kirchner

Por Lucía Salinas

Rocío García estaba a cargo del plan Argentina Sonríe. Un informe advierte que la mayoría de las prótesis iban a Santa Cruz, donde eran candidatos su pareja y Alicia K.

Las investigaciones dentro del Ministerio de Salud de la Nación continúan. Y comprometen cada vez más a Rocío García, pareja de Máximo Kirchner, y ex funcionaria de esa cartera. Después de la auditoría que detectó irregularidades en el manejo de sumas millonarias de dinero, se concluyó un inventario de todo el equipamiento que se compró en el marco del programa dental “Argentina Sonríe” que inauguró Cristina Kirchner en diciembre de 2014. Los datos relevados muestran agujeros, faltantes: desde tornos y computadoras hasta monitores y vehículos.

Pero además, las nuevas autoridades acusan a la nuera de la ex Presidenta de usar el programa “para las campañas políticas de 2015”, donde se candidatearon Máximo (para diputado) y Alicia Kirchner (para gobernadora) por Santa Cruz. Las mayores irregularidades aparecen en las unidades móviles, que costaron$ 80 millones: muchas están desguazadas, con material robado, sin patentes, ni autorización oficial.

La prueba piloto del “programa bucal” se realizó en Río Gallegos, dirigido por la nuera de la ex Presidenta, actual ministra de Salud provincial. Se instalaron, según el informe oficial al que accedió Clarín, 889 prótesis. Argentina Sonríe tenía diferentes autoridades territoriales, pero de acuerdo con la auditoría del ministerio de Salud de la actual gestión, “se comunicaban con el Sur manejando el programa bajo sus órdenes”.

Alicia Kirchner junto a Rocío García en Río Gallegos.

Rocío García era “la cabeza del programa y el pilar del programa, se hacía lo que ella decía”, resalta el documento del área de Salud. Aunque se trataba de un proyecto de atención dental nacional, más de la mitad de los tratamientos se hicieron sólo en Santa Cruz.

“El programa no cuenta con convenios con la provincia o con los municipios, ni con estudios epidemiológicos para saber el acceso a la salud de dichas poblaciones, dependía de las relaciones e las autoridades políticas usando los operativos sanitarios para las campañas de 2015”, indica el relevamiento oficial.

Este manejo en pleno año electoral, con Máximo y Alicia Kirchner como principales candidatos del FpV en su provincia, generó que muchos de las unidades móviles y equipamientos odontológico “se encuentren a la fecha en dichos lugares (municipios afines al gobierno)” y remarca que las personas que accedían al programa “no ingresaban por demanda espontánea o por necesidades económicas o de salud”, resaltando su uso político.

La mira también está colocada en las licitaciones para la adquisición de equipamiento. Se detectaron irregularidades. En 2014, por caso, se realizó la compra de equipamientos, unidades móviles y refuncionalización de carrocería. La empresa ganadora fue Bonano SA: “no se registró con la misma ningún contrato ni órdenes de compra”, indica la auditoría.

Sólo en la adquisición de 50 unidades móviles -por contratación directa sin contrato- se gastaron $ 79.942.937. Se encontraron apenas cuatro órdenes de compra, pero no los contratos con las dos empresas a las que se les destinó dicha suma.

Pese a las millonarias inversiones que Nación realizó para poner en marcha el plan Argentina Sonríe, la dirección de Salud Bucodental de la gestión actual indicó que hay un importante faltante de los equipamientos adquiridos.

María Rocío García, esposa de Máximo Kirchner, saliendo de la inmobiliaria familiar. Foto Emmanuel Fernández.

Voceros del ministerio indicaron que como las unidades móviles estuvieron paradas “se perdieron o se robaron piezas” de importantes costos. “Tenemos camiones desguazados, cuando se volcó mucha plata para equiparlos”, señaló una de las autoridades de Salud a Clarín. Los trailers nunca fueron patentados y tampoco se hizo la transferencia a nombre del Ministerio de Salud, pero “se trasladaron por todo el país en esas condiciones”. Dos de estos trailers están en Santa Cruz.

Otra sospecha: los trailers se compraron a la empresa Callmed SA cuyo ejecutivo de ventas es Agustín Nervi, el hermano del doctor Rolando Nervi, que trabajaba con Rocío García en Argentina Sonríe y hoy la acompaña en el ministerio de Salud provincial.

La ex Presidenta con su nuera en la inauguración del hospital de El Calafate. Foto DyN.

Entre las adquisiciones dentro de Argentina Sonríe también figuran material por US$ 3.673.436. La compra se hizo bajo el nombre “adquisición de equipamiento odontológico especializado para unidades móviles”. Según el Ministerio de Salud que conduce Jorge Lemus, dicha tecnología “no está diseñados para utilizarse en vehículos pues son muy delicados y se descalibran fácilmente. Se necesita una capacitación especial para su uso y no como lo usaron pasando de mano en mano”.

Respecto a los medicamentos usados en Río Gallegos, eran adquiridos por el Centro de Asistencia de Políticas Sanitarias que conducía Rocío García y las cajas llegaban a nombre de Fernando Butti, ex contador de Lázaro Báez.

El programa nunca contó, según la auditoría, “con la habilitación sanitaria” que otorga el Ministerio. “Deberíamos tener 90 tornos colgantes, que no sabemos por qué compraron esta cantidad, y no tenemos ni el 5% de los mismo”, indica además la documentación oficial. Y faltan “15 televisores, más de 30 computadoras portátiles, 30 radiovisiógrafos”.

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