miércoles , 22 mayo 2019

Debutan aviones (sin armamento) en tareas de control de fronteras

El jefe aeronáutico Enrique Amrein ordenó desplegar aviones de entrenamiento que se compraron a los Estados Unidos. No están artillados. Sólo pueden observar a los presuntos vuelos narco.

 

El titular de la Fuerza Aérea, Enrique Amrein ordenó el despliegue de una sección de aviones de entrenamiento T-6 C Texan II para vigilancia del espacio aéreo en la frontera norte del país. Los dos aviones matrículas E-304 y E-306 arribaron el jueves pasado a la Base Aérea de Resistencia (Chaco), relevaron en la tarea a dos jets IA-63 Pampa II que retornaron a la Base Aérea El Plumerillo, Mendoza, asiento de la IV Brigada Aérea.

Las aeronaves desplegadas; junto a otras seis adquiridas nuevas a los Estados Unidos por el gobierno de Macri; estaban asignadas a perfeccionar el entrenamiento de pilotos en la Escuela de Aviación Militar de Córdoba. En agosto de 2018 el jefe Amrein creó el Escuadrón II Operativo T-6C Texan II con el propósito de impartir en ésas aeronaves a hélice el Curso de Estandarización de Procedimientos para Aviadores de Combate (CEPAC) que hasta ése momento se cumplía en la base de Mendoza con el IA-63 Pampa (ver nota aparte).

El curso en cuestión conocido como CB2 apunta a preparar en la especialidad de caza a pilotos ya formados, seleccionados entre los de mejor aptitud para las exigencias de las misiones de combate. Aquella decisión de Amrein levantó polémica entre los aviadores, muchos la consideraron un retroceso porque se reemplazaba una plataforma de entrenamiento: el jet, por otra a hélice.

No se dio detalles de la tripulación de los T6-C Texan que actuará durante 45 días en la tarea de vigilancia, obvio, por razones de discreción operativa. Podría suponerse que se trata de los instructores y sus alumnos de la promoción Nº 81 que arrancaron el CB2 a principios de febrero en Córdoba y que se busca aprovechar el despliegue para adiestrarlos en una misión operativa real. “El Comando de Adiestramiento y Alistamiento (a cargo del brigadier mayor Alejandro Amoros) desplegó una sección de aeronaves de combate con su configuración correspondiente y los medios de búsqueda y rescate para brindar el apoyo operativo a las Tareas de Defensa Aeroespacial, dice el comunicado oficial.

No pasará de tareas de observación, conteo y registro de vuelos furtivos, las aeronaves no están artilladas, se compraron sin armamento. Las fotos difundidas con la gacetilla lo confirman, ninguno de los Texan tiene armas en los puntos de sujeción alar. Tampoco se ha homologado para el Texan II el armamento de origen nacional que utiliza la FAA como los pod Colibrí de ametralladoras 7,62 mm (Pampa) y los lanzacohetes Mamboretá. El término “Colibrí” da una idea sobre la letalidad del arma, una avecilla que muy pocos asociarían al combate aéreo.

Asignar el inerme Texan II al control de vuelos ilícitos abre un interrogante; ¿cómo ejecutarán las Reglas de Protección Aeroespacial, cuya autoridad de aplicación es la FAA?

Estas reglas, según el decreto que les dio origen, podrán utilizarse en todo “el sector de defensa aeroespacial del territorio de la República Argentina”. Las medidas comprendidas están “orientadas a identificar, advertir, intimidar y hacer uso de la fuerza (como último recurso) a vectores incursores en el espacio aéreo argentino”.

Los aviadores militares las conocen como reglas de empeñamiento y son un conjunto de acciones progresivas que en casos extremos pueden ocasionar el derribo del avión incursor. El texto define como vector hostil a todo “medio/s aéreo/s, tripulado/s o no tripulado/s que por sus características, en el marco de la situación y exigencias de la misión, implica/n una probabilidad de daño o peligro a los intereses vitales de la Nación”.

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