miércoles , 21 octubre 2020

Cristina se mantiene activa para alinear al FPV y alienta el misterio del regreso

Por Gabriel Sued Con la colaboración de Mariela Arias

Llama desde Santa Cruz a los referentes del sector para dar directivas; debates sobre su retorno público

José Ottavis empezaba a preocuparse. La discusión del presupuesto de la provincia de Buenos Aires crecía y ya se vislumbraba un quiebre en el bloque de diputados bonaerenses del Frente para la Victoria. En Río Gallegos, el dirigente de La Cámpora recibió una arenga que lo revitalizó: «¿Sabés las veces que tuve que votar sola en el Senado? ¿Sabés cómo me destrozaron? Bueno. Después terminé siendo dos veces presidenta».

El diálogo, relatado a LA NACION por dirigentes bonaerenses que hablan con el jefe del bloque del FPV en la Legislatura, fue sólo una de las conversaciones que Cristina Kirchner mantuvo con Ottavis durante la discusión del endeudamiento en la provincia, a fines de diciembre y principios de enero.

Lo llamaba dos veces por día. No es un privilegio exclusivo del dirigente de La Cámpora. Héctor Recalde, presidente del bloque de diputados nacionales del kirchnerismo, llegó a recibir tres llamadas diarias, en pleno enfrentamiento con Pro y durante la crisis que terminó con la ruptura de la bancada del FPV.

En su casa de Río Gallegos o en su chalet de El Calafate, los dos lugares en los que pasa su tiempo, la ex presidenta se mantiene informada y muy activa.

«Si alguien piensa que se dedica sólo a cuidar las flores de su jardín, está muy equivocado. Ejerce la conducción. Que no hable con los medios es otra cosa», dijo a este diario un dirigente que conversa seguido con Cristina.

El encargado de las llamadas es Diego Bermúdez, uno de los secretarios privados que tenía en la Casa Rosada y que se instaló con ella en Santa Cruz.

En general, Cristina es la que toma la iniciativa. Pero también está más accesible para dirigentes que la requieren, al menos para algunos. Otra diferencia es que ya no delega tanto en La Cámpora el diálogo con los referentes de su espacio, algo que irritaba incluso a algunos de los más leales. Ahora hablan directamente con ella.

Además de Ottavis y Recalde, presidentes de los bloques legislativos que la siguen teniendo como jefa, en estos dos meses tuvieron diálogo con Cristina tres diputadas nacionales: Diana Conti, Teresa García y Juliana Di Tullio.

La ex presidenta habló muy seguido también con varios de sus ex funcionarios: Axel Kicillof,  Martín Sabbatella, Julio De Vido, Jorge Capitanich, Carlos Zannini  y  Oscar Parrilli. Otro ex funcionario, el camporista Hernán Reibel, se encarga de mantenerla informada, con reportes periódicos, como hacía cuando era subsecretario de Comunicación Pública.

Ottavis tampoco es el único dirigente al que Cristina recibió en Río Gallegos, donde también suele frecuentar la residencia del gobernador, un lugar que desde el 10 de diciembre ocupa su cuñada, Alicia Kirchner. Los integrantes de la conducción nacional de La Cámpora visitaron a «la jefa». Ninguno de ellos suelta pistas sobre el secreto que Cristina mantiene mejor guardado: el momento de su reaparición política.

El asunto, presente en todas las tertulias kirchneristas, se convirtió en una especie de misterio, que ella parece alimentar con su silencio. La última vez que se manifestó en público fue el 31 de enero, cuando difundió en las redes sociales un informe crítico sobre el aumento de tarifas.

Sin información precisa, la mayoría de los consultados arriesga que el retorno será en marzo.

Algunos se atreven a predecir que será el 24. La decisión no está tomada. «Va a esperar a que se sienta el impacto del ajuste», vaticina un diputado.

Otro dato que circula, como informó ayer el diario Perfil, es que instalará sus oficinas en Rodríguez Peña 80, a dos cuadras del Congreso. Ésa sería la sede de la fundación que Cristina va a lanzar el día de su reaparición. Será una entidad de políticas públicas. La acompañarán Zannini y Parrilli.

Un debate abierto en el kirchnerismo es qué agenda deberá abordar. «Asado o buitres», según la resumió un dirigente de su entorno. La discusión es si debería referirse sólo a temas de geopolítica, como el daño que provocan los grupos de especulación financiera, o si también debería hablar de cuestiones de impacto cotidiano, como el precio de la carne.

Algo seguro es que Cristina centrará su agenda en temas que afecten a la gente y que no se meterá en dos asuntos: no responderá a las acusaciones que le hacen desde el Gobierno ni hablará de las disputas en el peronismo.

La instrucción que les dio a sus dirigentes más leales es que mantengan la unidad del FPV. La idea, que les transmitió a sus diputados y a sus senadores en los últimos días como presidenta, es que los liderazgos no se resuelven en las discusiones partidarias. «Los define la sociedad», les dijo. ¿Era una pista de que competirá electoralmente en 2017? Muchos kirchneristas lo interpretan así.

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