Jueves , 8 diciembre 2016
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Cristina de las mentiras

El nuevo editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi palabra

Hay que tener la cara muy dura y carecer de estómago para acusar a alguien de mentiroso desde el verticalismo cristinista.

Un grupo de diputados al servicio de Cristina presentó un proyecto insólito para declarar al 15 de noviembre como el día nacional de la mentira. Ellos dicen que el actual presidente Mauricio Macri mintió en aquel primer debate presidencial de la historia con Daniel Scioli.
Legisladores de fuerte imagen negativa y casi cero de intención de voto como Héctor Recalde y Carlos Kunkel y los capos de La Cámpora, Andres Larroque y Wado de Pedro, fueron los impulsores de semejante despropósito que no llega ni a chicana política. Que los integrantes del Frente para la Valija acusen a Macri de mentiroso es como si Donald Trump acusara de fascista a Barack Obama. El mundo del revés.

Porque pocas veces hubo en la argentina una dirigente que haya dicho tantas falsedades como Cristina. Hace algunas semanas lo dije y ahora lo repito: Cristina miente cuando dice que el gobierno la quiere proscribir. Todo lo contrario, el presidente Mauricio Macri y su equipo la quieren enfrentar y derrotar en las urnas. La administración de Cambiemos sabe que si Cristina fuera encarcelada eso la convertiría en una suerte de mártir y la ayudaría en su estrategia de victimizarse.

Cristina miente cuando dice que es una perseguida política. Vacía de contenido esa categoría y una vez más humilla a los que verdaderamente fueron hostigados y desaparecidos o encarcelados por su pensamiento o su ideología. En este caso la ex presidenta es perseguida por la justicia que la acusa con muchas pruebas y argumentos:

1) Administración infiel en la causa por el dólar futuro donde va derechito al juicio oral después de que se confirmó su procesamiento.
2) Asociación ilícita donde puede recibir su segundo procesamiento por parte del juez Ercolini.
3) Malversación de fondos, abuso de autoridad y lavado de dinero en la causa Hotesur.
4) Enriquecimiento ilícito, falsificación de documento público, cobro de coimas en el expediente de Los Sauces.
5) Lavado en la ruta del dinero K.
6) Y traición a la patria por haber intentado encubrir a los terroristas de estado iraní que volaron la AMIA.

Cristina miente cuando dice que no es amiga ni socia de Lázaro Báez. Puede ser que ella no haya sido amiga porque lo despreciaba por cuestiones más estéticas que éticas. Pero ella y su ex marido no solo fueron socios comerciales en por los menos 13 emprendimientos sino que todos los indicios que la familia Báez fue empleada de la familia Kirchner, es decir mucho más que testaferro. Los Kirchner enriquecieron a la familia Báez que fue una forma de enriquecerse a sí mismos.

Además, el propio Lázaro construyó el faraónico mausoleo donde descansan los restos de Néstor y dijo que era un regalo a un amigo según está escrito en una placa recordatoria. Es, mas, la última noche que estuvo vivo cenaron los tres: Néstor, Cristina y Lázaro.

Cristina miente cuando dice que las acusaciones de los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques son un “disparate mayúsculo”. Por el contrario son escritos de una rigurosidad y minuciosidad infrecuente que demuestra el funcionamiento de un plan sistemático para saquear el estado mediante una asociación ilícita comandada primero por Néstor y después por ella.

Cristina miente cuando dice que reclama una auditoria de toda la obra pública como si el hecho de que otros empresarios incluso Angelo Calcaterra primo de Macri, hubieran hecho negocios con el estado, eso le quitara la responsabilidad a Cristina. Y si otros empresarios también participaron del sistema de sobre precios para pagar megacoimas deben dar explicaciones ante la justicia sin que nos importe su apellido ni su camiseta partidaria. Cristina miente cuando por boca de Zaffaroni dice que hay un sector de la justicia partidizada que junto a los medios de comunicación la quieren ver presa. La verdad es que Justifica Legítima fue la agrupación que se puso al servicio de la causa kirchnerista y que malversó su actividad que es la buscar la verdad sin que importe la camiseta ideológica. No importa que piense el ladrón. Sigue siendo ladrón. Justicia Legítima es la única organización dentro de los tribunales que actúa como militancia conducida por Alejandra Gils Carbó y Cristina que, muchas veces como en este caso, acusa a los demás de su propia actitud. Escupe al espejo.

Cristina miente cuando dice que hay un fraude electoral en ciernes con la boleta electrónica y que por eso Macri insiste tanto con el tema. En realidad el que primero aplicó ese sistema más transparente y veloz fue el peronista gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey. Y el robo de boletas y otras trampas y maniobras ilegales se produjeron a favor del Frente para la Victoria.

Cristina miente cuando declara que no tiene propiedades. Que solamente le queda un terreno baldío. Ella se insolventó en forma fraudulenta y cedió todos sus bienes a sus hijos con el fin de evitar que le embarguen los bienes y sean recuperados para el pueblo lo que es del pueblo. Falsificaron hasta la firma de Néstor. Cristina quiere despertar lástima porque no tiene casa propia cuando hasta hace un rato tuvo más de 70 millones que declaró y 27 propiedades. Hoy habría que hacer una campaña que diga “Un techo para Cristina”, pobre arquitecta egipcia no tiene ni un ranchito propio”. Hasta en eso miente y se victimiza.

Cristina miente cuando denuncia una campaña de hostigamiento hacia su madre. Nadie la obligó a que cobrara un sueldo de una cooperativa en forma ilegal. Y eso no se puede negar.

Cristina miente cuando dice que en Alemania hay más pobres que en Argentina por boca de Anibal Fernandez o cuando malversa todos los datos del Indec y la inflación por obra y gracia de Guillermo Moreno.

Cristina miente cuando se presenta como una luchadora contra la dictadura o cuando no dice una palabra del tema inseguridad y narcotráfico que se multiplicó geométricamente durante su mandato.

Cristina miente. No resiste preguntas. No escucha. Ya lo dijo Zannini: “a Cristina se la escucha, no se le habla”. Cristina miente. Inventa un relato negador para auto justificarse y se lo cree de tanto repetirlo. Cristina miente y miente porque cree que algo queda. Pero que acuse de mentirosos a los demás, es too much. Se transforma en Cristina, la reina de las mentiras.

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