lunes , 10 diciembre 2018
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Con su rostro desfigurado, pide que la Justicia haga algo por ella antes de que sea muy tarde

Lorena está asustada. Al comunicarse con El Patagónico su voz se quiebra, llora, pero quiere que se conozca el riesgo que corre su vida. Después de sufrir reiteradas situaciones de acoso, extorsiones y agresiones físicas en los últimos meses por parte de su expareja, denunció que en la madrugada del martes el hombre la desfiguró al golpearle con un hierro en el rostro, además de provocarle otras lesiones en distintas partes del cuerpo. El sospechoso fue detenido al día siguiente, pero recuperó la libertad rápidamente. Ayer por la tarde, la fiscalía pidió una custodia policial para ella en el Hospital Regional, después de que denunciara públicamente el infierno que vive, pero hasta anoche todavía no se cumplía esa orden judicial.

Lorena Paredes, una mujer que permanece internada en el Hospital Regional por las lesiones que sufrió en el rostro y en distintas partes del cuerpo, producto de una golpiza, se contactó ayer con El Patagónico. Fue para exponer públicamente las reiteradas situaciones de violencia que viene padeciendo en los últimos meses por parte de su expareja, a quien identificó como Luis Rubén Vidal.

Lorena denunció que el martes a la madrugada fue golpeada por Vidal después de que la amenazara con difundir fotos íntimas de ella en su ámbito laboral. La mujer sostuvo que ya no soportaba más la perversión y que cuando trató de hablar con la madre de su expareja, éste salió del garaje y comenzó a golpearla en el rostro con un caño.

Tal como consta en la Justicia, relató a este diario que cuando cayó al suelo y sin poder ver por qué tenía la región ocular inflamada, fue arrastrada por el individuo hasta el garaje de la casa, en donde la encerró y continuó golpeándola con un cable en todo el cuerpo. La liberó cuando llegó la policía y se encerró nuevamente para evitar que lo detuvieran, narró.

Lorena asegura que Vidal fue hasta el Hospital Regional, donde ella permanece internada, quebrantando así la prohibición de acercamiento, hasta que el miércoles fue detenido por orden de la jueza Mariel Suárez, a pedido de la fiscal María Laura Blanco. Sin embargo, ayer fue liberado porque las heridas que tiene la mujer fueron consideradas por la propia Fiscalía durante la audiencia “lesiones leves”; es decir la expectativa de pena por el delito que le pueden imputar al denunciado va de 6 meses a dos años. En otras palabras: en caso de que la causa llegara a un juicio sería una pena de prisión en suspenso, no de cumplimiento efectivo.

CON MUCHO MIEDO

Al enterarse de que Vidal volvió a quedar libre, Lorena decidió hacer pública la situación ya que asegura que teme por su vida. Incluso pidió que se difundan las fotografías de su rostro desfigurado, pese a que la Fiscalía consideró que no se trataba de lesiones graves. Está asustada. Al comunicarse con El Patagónico su voz se quiebra, llora.

Según contó, el martes decidió ir hasta la casa de la madre de Vidal, en el barrio San Cayetano, para pedirle que por favor intercediera para que su hijo dejara de acosarla. Fue entonces cuando el hombre la agredió con un hierro, frente a su propia madre. Luego la introdujo al garaje y la retuvo allí varios minutos que a ella le parecieron una eternidad. La golpeó con un cable y la roció con aceite mientras encendía un cigarrillo en amenazadora actitud.

Lorena señaló que la relación había empezado en enero y se transformó rápidamente en un infierno para ella. “Cada vez me empezó a pegar más, un día me tiró y me empezó a patear en el piso; se había enojado porque había polarizado el auto”, narró.

Ella denunció la situación ante la Justicia y a pesar de las prohibiciones de acercamiento, Vidal saltaba el cerco y se introducía a la vivienda en la que ella vivía con su nena de 6 años. Comentó que intentaron convivir nuevamente, pero la armonía duró solo dos semanas. “Me empezó a pegar de nuevo, se ponía celoso, me golpeó feo”, denunció.

Para intentar mantenerse alejada de Vidal, Lorena cambió varias veces el número de su teléfono celular, pero él lo conseguía de algún modo y la seguía acosando. “Le decía a mis primas que me amaba, que le den el número para poder comunicarse. A fines de agosto comenzó a mandarme mensajes, que había cambiado, que estaba en la religión. Le dije que había hecho una denuncia y que por más que quería no iban a sacársela, que sabía que quería volver, yo le dije que no voy a sacarla. No quiero, te tengo miedo”, insistió.

Lorena también denunció que buscaba extorsionarla con fotos íntimas. “Antes de que me golpease, como no lo agregaba al Facebook, él había puesto fotos y en unas fotos me pusieron ‘me gusta’ y comenzó a mandarle muchos mensajes a mi mamá de fotos sexuales. También lo hizo al lugar donde trabajo. Ya había mandado mensajes anteriormente, incluso yo quería renunciar porque me daba mucha vergüenza y no me dejaron renunciar”, confesó.

El martes a la madrugada Lorena se cansó. A la 1 se fue hasta la casa de la madre de Vidal, para que intercediera ante su hijo y que le pidiera que la dejara en paz. Al llegar “sale él del garaje con un caño, me pega en los ojos, me agarró de las piernas, de las manos, y yo le pedía que me deje ir. Me empezó a pegar piñas, me arrastró en el piso, hasta el garaje”.

“Ya no veía nada. Un hombre le dijo que me suelte, pero lo amenazó y el hombre se fue. Entonces me encerró y me golpeó una hora, golpes y patadas en los riñones. Donde me mires estoy golpeada, yo le pedía que me dejara salir. Me tiró un bidón de aceite y se puso a fumar enfrente. Tenía una maza en la mano y me decía ‘mira lo que tengo para vos, estás en la boca del lobo’. Hasta que llegó la Policía, abrió el portón, pero a él no lo sacaron, no lo metieron preso”, cuestionó.

Con la denuncia en la Comisaría de la Mujer, la fiscal María Laura Blanco pidió el miércoles la detención de Vidal, la que fue autorizada por la jueza Mariel Suárez. Sin embargo, tras haber sido sometido a la audiencia de control de detención y formalización de la investigación por dos causas (una anterior por lesiones leves contra Lorena y otra por la agresión del martes), el imputado recuperó la libertad.

Es que la causa por la agresión del martes fue caratulada provisoriamente, a partir del informe médico, como “lesiones leves”. De esa manera, la fiscalía no podía solicitar la prisión preventiva del imputado, argumenta el Ministerio Público Fiscal. Es decir, solo pudo solicitar prohibiciones de acercamiento y medidas precautorias directas bajo el artículo 99 del Código Penal, como una custodia policial.

La carátula podría variar únicamente por las secuelas que dejen las lesiones. “Son impedimentos del Código Procesal Penal que esperemos que se traten con la nueva modificación que se está planteando en materia de violencia de género”, explicó el jefe de fiscales, Juan Carlos Caperochipi.

Mientras tanto, Lorena sigue pidiendo custodia policial ya que es la única garantía de que Vidal no podrá acercarse a ella.

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