Miércoles , 23 agosto 2017

Cómo se mueven las ruedas de la corrupción kirchnerista

Por Hernán Cappiello

Cristina Kirchner, su ministro de Planificación Julio De Vido, el ex secretario de Obras Públicas José López y le resto de los ex funcionarios acusados son las partes de una organización que, en conjunto, determinaron que Lázaro Báez recibiera obras viales por $ 16.000 millones en el kirchnerismo.

Como si fuera un automóvil, que se vale de centenares de componentes para funcionar, ellos hicieron que el vehículo se desplazara hasta hacer millonario a Báez y permitirle que parte de ese dinero regresara a las arcas del matrimonio presidencial en forma de retornos. Esa es la acusación de los fiscales.

La actividad que cada funcionario acusado realizó bien puede ser legal, pero en conjunto estaba orientada a buscar direccionar las obras, de modo de provocar un perjuicio económico para el Estado y favorecer a un amigo del ex matrimonio presidencial. Así lo creen los fiscales.

Durante las indagatorias, los acusados se comportaron como las partes de ese automóvil, pero separadas, sin estar montadas en el vehículo.

Por ejemplo, si uno de ellos está acusado de ser una rueda, cuando es indagado dice que no es una rueda, y mucho menos admite que forma parte de ese automóvil. Como los acusados no quieren responder interrogantes, no se les puede preguntar, por ejemplo, si a pesar de no ser una rueda, su función es rodar. Entonces deslindan responsabilidades en otras partes de la organización o señalan que sus tareas se realizaron en el marco de la ley.

Por eso Cristina Kirchner no mintió cuando dijo que la aprobación del presupuesto depende de una ley del Congreso, que los decretos de reasignación de fondos para obras fueron decisiones de sus jefes de Gabinete o que Vialidad es autónoma en sus tareas. Esas actividades, por separado, son legales, pero juntas, según los fiscales, obedecieron al propósito de hacer millonario a Báez, al tiempo que hacían negocios con él, obteniendo un rédito económico.

Las indagatorias seguirán sucediéndose así hasta que pase una de dos cosas: que el juez se convenza de que todos forman una orquesta que toca la música de Cristina Kirchner o que uno de ellos se reconozca como un engranaje en un sistema más amplio. Una rueda capaz de hacer mover el vehículo de la corrupción.

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