viernes , 24 septiembre 2021

Ciberdelincuencia: Santa Cruz bien parada en materia de investigación

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Las nuevas tecnologías avanzan y con ellas los nuevos delitos. Los elementos que tienen las fuerzas de la seguridad no se quedan atrás y los crímenes pueden ser resueltos. Las tareas de prevención que lleva adelante el personal de Apoyo Tecnológico sobre posibles casos de ciberbullyng, grooming y sexting junto a otras áreas del Gobierno Provincial. Fernando Basanta aseguró que “la Policía está a la altura de las circunstancias”.

 

Desde el año 1991, internet llegó a cambiar a la humanidad y a la forma de comunicarnos. Desafortunadamente, junto al desarrollo de las nuevas tecnologías también surgieron nuevos delitos que tienen como finalidad, entre muchas cuestiones, la de apoderarse de datos, información, captar menores para posibles abusos sexuales, chantajes o amedrentar a menores que podrían llegar a recurrir a tomar medidas drásticas como el suicidio.

En la era de la información y metainformación, existen criminales que encontraron en las redes sociales –amparados por el anonimato- nuevas formas de delito, en parte por la baja posibilidad de ser encontrados si los denuncian y que –más allá de cuestiones monetarias-, tienen como finalidad conseguir datos que podrían amedrentar a las víctimas.

Para mala suerte de estos ciberdelincuentes, la Policía no es obsoleta y continúa capacitándose, día a día, para que estos casos no queden impunes. La fuerza de seguridad provincial cuenta con la División Apoyo Tecnológico, dependiente de la Superintendencia de Policía Judicial e Investigaciones, que trabaja tanto en la prevención como en la persecución de los delitos y que, en los últimos tres años, ha arrojado resultados más que positivos. Se ha trabajado en casos de grooming, bullying, sexting, pornografía infantil y demás crímenes que pueden tener cierta relación con los medios tecnológicos.

Con el avance de las tecnologías, comienzan a surgir nuevos tipos de delitos. Teniendo en cuenta que la información es valiosa, la comunidad debe estar preparada para que ciberdelincuentes no sustraigan sus datos. Los nuevos delitos no son físicos, en la mayoría de los casos se maneja todo por vías digitales, pero ¿Cómo trabaja el área de la Policía Científica para esclarecer estos delitos o, en el mejor de los casos, prevenirlos?

Hace unos días en el Paseo de la Seguridad Anual, el ministro de Gobierno Fernando Basanta aseveró a La Opinión Austral que las áreas de investigaciones que componen la Policía Provincial se encuentran entre unas de las mejores a nivel nacional: “la Policía está bien posicionada en materia de investigación judicial, está a la altura de las circunstancias”.

Los resultados ante los casos que le tocó cubrir a la Policía de Investigaciones en este último tiempo demostraron que, efectivamente, se ha esclarecido una gran cantidad de delitos y que el área de Apoyo Tecnológico, División que es encabezada por el comisario Luis Poblete, ha tenido injerencia en la resolución de los casos.

El ciudadano de a pie desconoce cómo funciona el área de Investigaciones de la Policía y cómo es el trabajo pericial. En declaraciones de Basanta “muchas veces la imagen del policía es solamente la del Comando Radioeléctrico, pero hay áreas que trabajan luego en la persecución y resolución de los delitos que, además, siempre está en constante capacitación, así como nacen nuevos crímenes también surgen nuevas tecnologías para combatirlos”.

Este medio se entrevistó con el jefe de Apoyo Tecnológico para conocer cómo es el día a día del trabajo de un área que está cobrando mayor relevancia y que ya es una de las patas fundamentales a la hora de resolver y prevenir crímenes.

El área de Apoyo Tecnológico se encuentra conformada por 10 agentes que, día a día, prestan servicio en las instalaciones ubicadas en la esquina de las calles Rivadavia y Gobernador Mayer de nuestra ciudad capital.

Persecución del delito

Aunque el trabajo puede resultar invisible para la comunidad, todos los días es peritada una gran cantidad de celulares implicados en distintos crímenes, siempre dispuestas por Juzgados Provinciales o Federales por delitos ya consumados.

La herramienta fundamental con la que cuenta el personal es un dispositivo de unos 30×20 centímetros que permite acceder a la información de los teléfonos, incluso hasta la que ya haya sido borrada. Los datos son fundamentales para poder establecer ciertas comunicaciones entre implicados o entre el delincuente y la víctima. El peritaje exhaustivo no tarda más que horas en realizarse en un teléfono estándar.

Los agentes no pueden tratar la información, sino que la misma es replicada por el mismo sistema y trasladada a un .pdf que no se puede modificar, dando cuenta que es imposible manipular la posible evidencia.

Si bien esto da certeza sobre el trabajo que lleva adelante la División, todavía hay vacíos legales que pueden llegar a dar más de un dolor de cabeza a la Justicia argentina.

Tal como lo indicó el Dr. Marcos Salt, coordinador del Programa Nacional Contra la Criminalidad Informática del Ministerio de Justicia, hace unos meses luego de informar que la Argentina se sumaba a la Convención de Budapest (único tratado internacional de cooperación en materia de ciberdelitos que está vigente): “un investigador con experiencia en evidencia digital, antes de llamar al primer testigo, pide datos”, ya que la evidencia podría modificarse, y puso un ejemplo: “la vieja discusión del derecho penal: eficiencia-garantías hoy tiene un nuevo ribete: no es igual el derecho a la intimidad en el mundo digital al del mundo real, si yo tengo una orden de allanamiento para ingresar a este lugar porque me dijeron que hay un arma, voy a poder ingresar con esa orden de allanamiento y buscar el arma en el espacio físico. Lo que nunca voy a poder hacer es saber si había un arma ayer. En el ámbito digital se puede. Con una orden para una computadora o un teléfono celular puedo saber qué fue borrado la semana pasada, el año pasado, y seguramente también voy a encontrar evidencia de delitos casuales que no tienen nada que ver con el delito que estoy investigando. Por eso, todo esto requiere una redefinición de las garantías”.

Muchas veces, en los juicios que se han celebrado en Río Gallegos, hubo pedidos de nuevas directivas porque los procesos de instrucción no se habían realizado de manera correcta, en muchos de ellos, por la posibilidad de peritar nuevamente celulares que podrían aportar nueva evidencia y al esclarecimiento de los delitos, por lo que es importante destacar el trabajo del área de Apoyo Tecnológico y los medios de prueba que puede entregar.

Pornografía infantil

De acuerdo a la última modificación del Código Penal, la sola tenencia de material audiovisual que involucre a menores en actividades sexuales ya es tomado como un delito grave. Antes solamente se penaba a las personas que tenían pornografía infantil por distribución y divulgación del material. Apoyo Tecnológico ha trabajado en los peritajes correspondientes en tres oportunidades, una en Pico Truncado, una en Río Gallegos, ambas a mediados del año pasado, y una en Caleta Olivia este año.

Prevención

En este último tiempo, desde el área de Apoyo Tecnológico, se ha lanzado la campaña contra el ciberbullying, grooming y sexting. La misma tiene como fin concientizar tanto a los chicos como a sus padres sobre los peligros a los que se encuentran expuestos.

Incluso, en los últimos días se han realizado reuniones entre la mencionada área con el Ministerio de Desarrollo Social, la Secretaría de Derechos Humanos y el Consejo Provincial de Educación con la intención de que la actividad se replique en los distintos establecimientos educativos de la provincia.

Los niños y adolescentes que tienen acceso a internet tienen todo un mundo para navegar pero, como en cualquier ámbito, pueden estar en riesgo y su privacidad puede ser amenazada, esa es la finalidad de la iniciativa: que los chicos puedan reconocer los peligros.

Con el uso de las redes sociales, los chicos son blancos fáciles para ser víctimas de ciberacoso. En el caso del grooming, los malvivientes ocultan su verdadera identidad y captan la atención del menor mediante estrategias de manipulación con el fin de obtener concesiones de índole sexual, desde un posible encuentro hasta material audiovisual comprometido de la víctima. El daño psicológico en los chicos puede ser altísimo.

El tema del ciberbullying es distinto, se trata de un delito no punible. Son actos violentos constantes sobre una persona. Es habitual ver ahora, en las redes sociales, chicos que son víctimas de los fotomontajes conocidos como “memes”. Aunque pueda parecer algo inocente, la persona que los sufre puede llegar a tener consecuencias graves: la víctima puede tomar decisiones drásticas como llegar a quitarse la vida.

Por último, el sexting: se trata del envío de imágenes de contenido sexual, algunas veces, consensuado entre las partes. El problema radica en que estos archivos luego pueden ser utilizados para algo llamado sextorsión, delito que se está trabajando para que en la Argentina sea punible, tal como pasa en algunos países de la Unión Europea.

 

 

 

 

 

 

 

 

(iF)La Opinion Austral

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