viernes , 22 octubre 2021

Chubut: Cirujanos al borde de un ataque de nervios

«¿Qué pasa con el recurso humano en salud que ha perdido el compromiso? ¿Los que se comprometen por seis horas de trabajo y trabajan dos? ¿Los que no vienen a trabajar? ¿Muchos directores y profesionales que tienen dedicación exclusiva, bloqueo de título e igual trabajan en el medio privado y no cumplen las horas en el Hospital? ¿Nos hacemos responsables de que eso hay que cambiarlo?».

002La subsecretaria provincial de Salud, Judith Jozami, se hacía todas estas preguntas en voz alta en enero último cuando se producía en el Hospital Regional una de las cíclicas crisis en las que solo pierden los que no tienen poder; es decir los enfermos; los que requieren una urgente atención; de un consuelo solidario para la situación que atraviesan.

En los últimos días la misma Jozami insistió: «por estas cosas hay demoras y a gente que viene derivada de zonas rurales les dan un turno para dentro de cuatro u ochos meses; o tienen que pasar al privado y pagar».

Se refería a la polémica que dejó la denuncia presentada por la Fiscalía de Estado de Chubut contra 19 cirujanos que en su primera etapa abarca a ocho profesionales, dos de ellos de Comodoro Rivadavia. El resto son de Rawson, Trelew, Madryn y Esquel. Puntualmente, se los acusa de «enriquecimiento sin causa en perjuicio del Estado; omisión de funcionario público y fraude cometido por abuso de confianza agravado», por tratarse de una administración pública.

El conflicto había estallado en enero cuando el ministro de Salud, José Manuel Corchuelo Blasco, explicitó con todas las letras lo que es vox populi en el Hospital Regional desde tiempos inmemoriales: en su horario de trabajo, hay cirujanos que realizan intervenciones quirúrgicas en clínicas privadas. Por eso elevó los antecedentes del caso a la Fiscalía de Estado y se secuestraron actas de operaciones realizadas en los ámbitos público y privado en 2013 y 2014.

Ocho meses después nos enteramos que los cirujanos denunciados en Comodoro, Daniel Endrek y Enrique Klingler, sumaron 63 intervenciones en el Regional cuando en el Hospital Subzonal de Rawson un solo médico encabezó 110 intervenciones en el mismo período, en tanto el único profesional relevado en Esquel totalizó 145.

Mientras esgrimían defensas tibias como que no siempre figuran los nombres de quienes encabezan las operaciones (lo cual fue desmentido por Jozami); o que hubo un largo período en que se produjo una retención de servicios, los profesionales locales recibieron el apoyo de sus colegas que presentaron sus renuncias en masa. Todos, menos el propio Endrek porque justo dentro de un mes se jubila y no quiere perder tampoco ese beneficio.

En paralelo, algo similar se produjo en el resto de los hospitales donde hay cirujanos investigados. Es decir que con un claro espíritu corporativo los médicos ya decidieron que sus colegas son inocentes. Para ellos parece no valer la Justicia que rige las actividades del resto de los mortales. Porque en todo este conflicto no hay que perder de vista que el Gobierno de Martín Buzzi solo hizo la denuncia, pidiendo a los jueces que investiguen. Entonces debería ser este poder imparcial el que establezca de qué lado está la razón. Actuando a la defensiva, los cirujanos parecen ayudarse poco y nada. Máxime cuando también amenazan con llevar el tema a instancias nacionales para no permitir que vengan colegas de otros puntos del país a hacer su trabajo cuando ellos supuestamente se vayan.

Además, su soberbia queda de manifiesto cuando se niegan al diálogo con el ministro, exigiendo su renuncia. Curioso es que no digan nada de Jozami, quien también los conoce desde hace tiempo porque ha ocupado cargos tanto en el Hospital Regional como en el Area Programática Sur.

En no pocas ocasiones, la ciudadanía asiste atónita a cruces de denuncias mediáticas que sirven para sacar un rato los trapos al sol y al poco tiempo guardarlos de nuevo. Por eso es positivo que esta vez aquella primera denuncia de enero haya llegado a Tribunales; para que sean los jueces los que evalúen las pruebas y recojan los testimonios de rigor, lo cual les llevará un tiempo, durante el cual una provincia no puede permitirse quedar sin cirujanos en la salud pública. Por eso si hay una vacante, lo lógico es cubrirla. O de lo contrario apelar a medidas de emergencia, como hizo alguna vez Mario Das Neves con los anestesistas (tal como recordó El Patagónico en su edición del sábado).

Lo concreto es que ante la ley todos somos iguales y los cirujanos han dejado la impresión en los últimos días de sentirse por sobre el resto, lo cual no los deja bien parados ante la sociedad. Lo dijo el ministro de Salud: «existen corporaciones como ésta que no tienen piedad, que dejan a la comunidad desprotegida».

En vez de reaccionar destempladamente, los médicos deberían haber explicado con fundamentos claros por qué en dos años las operaciones en el Regional fueron menos de la mitad que en el resto de Chubut, aunque quizás el fondo de la cuestión sean las sanciones que podrían llegar a caberles de ser hallados responsables de los delitos por los que ya los empezó a investigar la Justicia. Presos no van a ir, pero las multas que deberían pagar podrían adelgazarles sus ahorros, más allá de que una inhabilitación profesional podría representarles una verdadera cruz.(El Patagonico)

 

 

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