sábado , 16 diciembre 2017

Carta a mi hijo de 30 años

Por el Escritor Roberto Mario Petroff

Un día como hoy, hijo mío, mientras vos saltabas en la panza de tu madre ansioso por conocer el nuevo mundo, ella y yo esperábamos pacientes en la fila que, al cabo, nos otorgaría el título cabal de “ciudadanos”. Íbamos a votar por primera vez.

Era la primavera y todos estábamos enamorados. Soplaban nuevos vientos por nuestros aires pintando en muchos rostros la alegría de la esperanza. Pocos días antes, con los muchachos del comité de la calle Saavedra, ahí en el barrio donde te criaste, habíamos sido protagonistas de una movilización apoteósica, aquél histórico cierre de campaña de Raúl Alfonsín, recuerdo aún la emoción que me produjo aquél discurso. Hace un ratito lo escuché de nuevo y al igual que aquél día, lloré.

Tal vez, aquél domingo en la fila de la mesa en la que esperaba votar al lado de tu mamá y con vos en su panza, no era del todo consciente de que ese sencillo pero supremo acto de meter un sobre en una urna, iba a significar un legado para vos, tal vez no era consciente de que con ese pequeño acto iba a contribuir a legarte esta patria liberada para que puedas ser lo que hoy sos: un hombre libre.

Han pasado muchos años. Ellos me trajeron alegrías y decepciones, pero nunca dejé de militar por la vida. Desde aquellos años de mi juventud y hasta ahora, en el otoño de la vida, sigo siendo un militante, uno más entre millones y me enorgullezco de serlo. Nuestra Democracia ganada a fuerza de sangre es el Altar Sagrado de quienes creemos que la libertad individual es el germen del bien común y por eso sigo luchando y lo hago por mí, por vos, por tus hijos cuando lleguen, por tus hermanas, por tus sobrinos y por todos los que vendrán después.

Hijo mío, tal vez tus hermanas y vos no lleguen a comprender la dimensión de mi pensamiento, ustedes han tenido la fortuna de vivir en pleno derecho, en Democracia, pero para quienes vivimos los tiempos oscuros, hoy es un día de festejo, un día Patrio como el 25 de Mayo o el 9 de Julio, porque un día como hoy, hace 30 años, fue un día fundacional, fue un día fundamental, fue un día de renacimiento como ciudadanos, como patria, como argentinos.

Busqué en you tube aquél histórico discurso y te lo comparto. Apuesto que, pese a nuestra distancia física, compartiremos el sentimiento, porque las palabras del viejo líder aún siguen vigentes.

“Si alguien distraído al costado del camino cuando nos ve marchar, nos pregunta hacia dónde marchan, por qué luchan, tenemos que contestar con las palabras del preámbulo, que marchamos, que luchamos para constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”.

Pocos días después naciste vos. Mi felicidad fue completa. Y sigo en la lucha.

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