Domingo , 28 mayo 2017

Boudou rumbo a la cárcel

El nuevo editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi palabra

Finalmente todo llega. La justicia tarda pero llega. Una de las grandes noticias del día es que el fiscal federal Jorge Di Lello reclamó elevar a juicio oral y público la causa en la que acusa a Amado Boudou de haberse robado la fábrica de billetes. Es una de las causas más bizarras. Casi un record mundial. Hubo cientos de casos de corrupción de estado durante el reinado K. Pero afanarse la fábrica de los billetes, es como too much diría Cristina.

Di Lello en sus 200 páginas da por acreditado que el ex vicepresidente, siendo ministro de Economía le compró el 70% de la empresa a Nicolás y Héctor Ciccone a cambio de salvarla de la quiebra a la que la había empujado el propio gobierno de Néstor. Una metodología bastante utilizada durante la era de los pingüinos buitres. Hostigar a una empresa o un empresario, perseguirlo con ferocidad y obligarlo a vender a precio vil. Hay muchos casos pero el más conocido fue el de Héctor Ricardo García que tuvo casi que regalar Crónica a los hermanos Olmos.

En el banquillo de los acusados estarán los dos mejores amigos y testaferros de Boudou, es decir José María Nuñez Carmona y Alejandro Vandenbroele, entre otros.
Di Lello pide también la indagatoria de Ricardo Echegaray porque cree que el titular de la AFIP fue partícipe necesario de estas maniobras delictivas. Otro tema apasionante para develar es que yo creo que Boudou se apropió de un negociado que iba a hacer Néstor Kirchner. Cuando el ex presidente muere, Amado avanza con más velocidad en el plan que originariamente había diseñado Néstor. Tal vez Boudou pensó que iba a tener 100 años de perdón por robarle a un ladrón. Pero eso no funcionó. La sentencia del juicio oral lo puede llevar a la cárcel porque la acusación de coimas y de negociaciones incompatibles tiene una pena de hasta 6 años y por lo tanto, no es excarcelable.

Los 12 años de mayor corrupción de la historia democrática argentina tuvieron algunas aristas tragicómicas. Mutaciones impensadas. Derechosos como Moreno que habla de los desaparecidos. Usureros que no movieron un dedo por los derechos humanos como los Kirchner que se convierten en los hijos de las Madres de Plaza de Mayo. Hebe que dejó de ser un emblema de lucha pacífica y se transforma en una autoritaria asociada a Sergio Schocklender, otro al que definió como su hijo, quienes se robaron el dinero de las viviendas populares. Hay muchos ejemplos más. Pero el de Amado Boudou sigue siendo el caso más extremo. En su sobreactuación por ocultar los delitos que cometió pasó de Alsogaray a Perón y de María Julia al Che Guevara. Un ortodoxo neoliberal se convirtió en un defensor de la patria socialista. Un amante de Estados Unidos en un tardío lector de Marx. En eso también aprendió de Néstor. Utilizar los símbolos de la izquierda y los derechos humanos como escudo para ocultar sus estafas y su enriquecimiento ilícito lleno de testaferros y truchadas.

Por eso produce risa y vergüenza ajena ver hoy a este atorrante y malandra con el pelo largo desprolijo y la estética progre, como si de verdad se creyera el heredero de Lenin y Evita. Anda con Fernando Esteche y Luis D’Elía y el cree que eso limpia todo su pasado y todo su prontuario.

Una de las fotos más tramposas que se hizo sacar El Che Boudou fue esa que está con un sombrero negro. De lejos parecía una boina y le faltaba una estrella roja de cinco puntas. Su discurso clasista y combativo lo transformaron en un patético personaje, una caricatura trucha de Fidel Castro.

Habló por radio Rebelde, la del piquetero amigo del chavismo, el castrismo y el negacionismo del holocausto de los iraníes más fanáticos. Amado no bajó de la Sierra Maestra para liberar a Cuba del dictador Fulgencio Batista. Bajó del médano que tiene como domicilio en una de las malversaciones de documento público que hizo. No se internó en la Bolivia profunda para organizar la guerrilla campesina. Se fue a vivir a Puerto Madero, cerca de su comandante en jefe, Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, Boudou, en la carpa de Luis D’Elía en el acampe de Plaza de Mayo exigió por la libertad de Milagro Sala, justo tres de los cristinistas que mayor imagen negativa tienen. El gobierno de Macri celebra que estos impresentables que son rechazados por las grandes mayorías sean las caras visibles de un cristinismo aislado y en franca decadencia.

Como al solitario Boudou, se hace trampa a sí mismo. No dejó delito por cometer. Está procesado por la justicia en tres causas. Por recibir dádivas, es decir cobrar coimas en especies, con vuelos gratis en aviones y helicópteros. También lo procesaron por falsificar documentos para no darle la mitad de un auto a su ex esposa el día del divorcio. No parece un gesto solidario ni propio del hombre nuevo socialista.

Y por el más grave, el que hoy se transformó en un juicio oral y público.Tal vez como Al Capone, el ex vicepresidente de la Nación elegido a dedo por Cristina, vaya preso por algunos de los temas más chicos pero más fáciles de probar. Pero está claro que se creyó el más vivo de todos para robar. Dejó los dedos pegados en todas partes. Pero se sintió impune y pronto va a tener que explicar lo inexplicable. No hay una sola voz en el peronismo o en el kirchnerismo que se levante para defenderlo. Solo Luis D’Elía, que es una verdadera mochila de piedras.

Y todavía faltan las causas más graves. Por ejemplo la de enriquecimiento ilícito. El muy atorrante puso bienes de todo tipo a nombre de su familia cuyo patrimonio se multiplicó a la velocidad de la luz. El cancherito de Puerto Madero solía desplazarse en sus poderosas motos Harley Davidson y con una remera que decía “Cristina Capitana”, mostrando que tiene la cara dura y la mano larga.

Hay derrumbe del relato. Agustina K, la otrora segunda dama, sin ponerse colorada entendió que el amor se terminó pero las causas judiciales siguen. Ella deberá dar explicaciones al juez Ariel Lijo que la investiga por enriquecimiento ilícito y al juez Julián Ercolini por ese robo sospechoso que sufrió en su auto estacionado a la hora en que Argentina jugaba la final del mundial de fútbol. ¿Quién no saca a pasear dos notebooks y hasta un disco rígido y lo deja en el asiento de atrás del auto? Las cosas que habrán hecho desaparecer. ¿Se acuerdan cuando Cristina la hizo subir al escenario del triunfo electoral?

O el robo de casi 8 millones de pesos que le hizo al pueblo pobre de Formosa en complicidad con el gobernador feudal, Gildo Insfran y su socio José María Nuñez Carmona. Es increíble que con lo clarito que está el delito en esta causa, Amado Boudou pueda caminar en libertad por las calles como una persona honorable. Tal vez no sepa que sus viejos compañeros de La Mancha de Rolando que cantaban con él ataviados con remeras que decían “Clarín miente”, en el verano pasado estuvieron actuando en el “Espacio Clarín” que parece que ya no miente tanto. Estos son mis principios pero si no les gusta lo cambio. Ese es el marxismo que practica, el tragicómico de Groucho. La prisión de Ezeiza es su destino. Y eso no es ningún chiste. Por eso, arde la ciudad.

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