Domingo , 4 diciembre 2016
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Báez detonó a su familia

El nuevo editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi palabra

Tal vez sea el peor de sus pecados. Lázaro Báez, siguió el ejemplo de muchos otros corruptos del kirchnerismo y convirtió a sus hijos en delincuentes. Esa actitud perversa está hoy en el centro de la escena política. Es patético y humillante como la familia del reo que se encuentra detenido en Ezeiza no se pone de acuerdo ni en la estrategia judicial a seguir. Báez detonó a su familia. La incineró en el altar de los Kirchner solo para hacerse millonario con el dinero de todos los argentinos. Esa familia está quebrada en tres pedazos. Por un lado el jefe, Lázaro y su lugarteniente e hijo mayor Martín. Uno está preso y el otro está imputado y tiene la espada de Damocles sobre su cabeza. Martin en el 2013 declaró un patrimonio de 30 millones de pesos y dos años antes lo único que tenía eran deudas. Y no se sacó la lotería. Se dio todos los gustos el pibe. Autos de alta gama, dinero fácil, mujeres más fáciles todavía y la presidencia del club Boca de Rio Gallegos. En un acto de la institución se dio el lujo de llevar a la mismísima reina Cristina Fernández y al emperador que consolidó la mafia en el fútbol: don Julio Grondona.

La otra parte de la familia son los hijos más chicos. Luciana que es directora de Austral Construcciones, nave insignia del Holding Báez que acaba de iniciar su camino a la quiebra. Ya decretó el concurso de acreedores.

Después viene Leandro que fue titular en el directorio y también hizo una fortuna a la velocidad de la luz. Y tampoco se ganó la lotería.
Y por último está Melina, la más inocente o la menos culpable. Ella solo figuraba como empleada de Austral pero no tiene ninguna empresa a su nombre.

Los tres tienen como abogado a Santiago Viola y un manejo diferente de la causa. Ellos quieren que Lázaro se declare arrepentido y cuente toda la verdad: es decir que Néstor y Cristina son los dueños de la mayoría de los bienes que figuran a nombre de Lázaro y que fue pieza clave del plan sistemático para saquear al estado. Sus hijos le tienen bronca a Cristina porque ella está libre pese a que es la responsable y culpable de todo y su padre que sólo fue un engranaje, hace 6 meses que está encerrado.

La tercera parte de la familia es unipersonal. Es Norma Calismonte, una señora de barrio que se casó con un sencillo empleado bancario, con un monotributista y en diez años se encontró con un magnate acostado en su cama. La madre de los hijos de Báez no puede creer como su vida cotidiana estalló por los aires y sus seres queridos están ardiendo en tribunales y en los medios de comunicación.

Hasta las mafias italianas siempre le dieron un rol preponderante a la familia.

En la investigación de la ruta del dinero K, el juez Sebastián Casanello tiene detenido a Lázaro e imputado a Martin, el que aparece fumando habanos, tomando whisky y contando montañas de dólares sucios en el video de La Rosadita.

Pero también citó a los 4 hijos porque la Unidad de Investigación Fiscal descubrió que los muchachos eran gente ahorrativa y tenían 25 millones de dólares de empresas offshore radicadas en Panamá y Uruguay. ¿Cómo juntaron 25 palos verdes? Son sumas descomunales para cualquiera.

Las grandes novedades de estas últimas horas es que después que Cristina dijera que no es socia ni amiga de Lázaro, el abogado de los chicos la contradijo. El doctor Santiago Viola planteó con toda contundencia que en el expediente hay constancias de los negocios que tenían en común. Y la otra sorpresa la dio Lázaro a través de su abogado al decir que el juez Casanello lo intimidaba y que por lo tanto iba a declarar ante Daniel Rafecas. Además su línea de defensa se diferencia y quiere despegarse de Cristina. Dice que Báez nunca fue funcionario y que no se le puede hacer la misma acusación a quien como Cristina dirigió los destinos del país. El resto, todo copiado del discurso cristinista: hay persecución, no responde preguntas y presenta un escrito y pide la nulidad de la causa y que se perite toda la obra pública. Sería maravilloso. Y que caigan todos los corruptos sin que importe su camiseta partidaria.

La gran pregunta es hasta cuanto aguantará el silencio y la omertá de Lázaro. Sus hijos les ruegan que diga toda la verdad y que ensucie a Cristina para salvarse él. Lázaro duda. Por momentos cree que pronto saldrá en libertad y no puede mostrar semejante traición a Cristina a la que le tiene pánico. Y por el otro tiene pesadillas que lo muestran en la cárcel por el resto de su vida con Cristina en libertad.

Es cierto que hay mucha impunidad todavía. Que muchas causas se engordan y dan vueltas en círculo en lugar de avanzar. Hay cierto hartazgo en amplios sectores de la población y en el propio ministro de justicia que llamó a los jueces a hacer bien y rápido trabajo. Para que manden a juicio oral lo que esté en condiciones y que produzcan condenas. Porque es cierto que los pescados gordos que están presos tienen más que ver con sus propios errores que con la celeridad y eficiencia de la justicia. Lázaro Báez intentó escapar en su avión. Ricardo Jaime es un confeso corrupto y José López un atorrante inútil al que agarraron con nueve millones de dólares que intentó esconder en el monasterio. Lo agarraron con las manos en la masa, infraganti.

Los ciudadanos reclaman algo bien democrático y republicano: juicio, castigo y condena. Para que todos los argentinos seamos iguales ante la ley y no haya ladrones con coronita. El que las hace las debe pagar es una regla de hierro de la democracia honesta. Mariana Zuvic siempre dijo que los Báez eran empleados de los Kirchner y anoche planteó que el monotributista del 2003 hoy es un potentado que multiplicó su patrimonio por 45.000%. Parece un chiste de humor negro. Pero es la mas cruda de las realidad.

Según el evangelio, Lázaro de Betania ya estaba muerto y sepultado. Pero llegó Jesucristo que era su amigo y lo resucitó en un instante y con una frase: “Lázaro, levántate y anda”. Este Lázaro de estos tiempos de cólera, se parece más a otro personaje bíblico que es casi su contracara. A Poncio Pilatos, el que se lavó las manos y con ese gesto, selló la condena a muerte de Jesús. Es el símbolo del oportunismo, la vileza y la traición. Por los siglos de los siglos. Amen. No es el cartonero Báez. Lázaro se levantó y anduvo. Anduvo caminando derechito hacia la cárcel y de paso, detonó a su familia.

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