martes , 21 noviembre 2017

Argentina no pudo con Brasil y cayo 2 a 0 en Belen

Brasil fue más que una Argentina muy cautelosa y se quedó con la Copa tras el 2-0 con goles de Lucas y Neymar, que en la segunda parte dio espectáculo. Sabella perdió el invicto pero sacó sus conclusiones…

Duele. Siempre duele perder por Brasil, porque es el clásico, porque es el rival de toda la vida, porque se esfumó el mínimo invicto del ciclo de Sabella, pero la nueva Copa que premia al ganador del Superclásico de las América se quedó allá. Una vez más, como suele ocurrir en los últimos tiempos, cuando brasileños y argentinos están frente a frente con una pelota de por medio. Y hubo baile de Neymar, Ronaldinho y compañía, y hubo fiesta verdeamarelha en ese estadio repleto que fue a buscar eso mismo, y el gusto amargo queda del lado celeste y blanco. Pero más allá del dolor de la derrota, seguramente a Alejandro Sabella le quedan apuntes positivos y las horas de vuelo y convivencia con este grupo de jugadores que se juntó en los mostradores del check in de Ezeiza y se disolverá cuando el chárter del plantel aterrice en nuevamente por allá. 

Control del partido durante un buen rato, sincronización en el fondo, solidez en el bloque de atrás, jugadores a la altura del compromiso internacional… Por ahí el técnico encontrará lo bueno de esta serie de amistoso. No hay mucho más. Porque Argentina fue medio equipo durante todo el partido. Sencillamente porque cumplió, durante buena parte de los 90 minutos, muy bien la mitad del plan que un equipo tiene que interpretar en la cancha: defendió. Con mucho orden, con tres centrales bien sincronizados, con otros dos laterales que se replegaban, más tres volante que completaban la barricada defensiva de ocho hombres que le permitió controlar a Brasil durante casi toda la noche. Apenas una vez incomodó el local a Orion, con un tiro desde afuera de Neymar, y sólo en otra pudo perforar la línea defensiva y llegar al fondo para tirar el centro que Neymar, increíblemente, no pudo conectar bajo el arco.

Pero defender, si bien es importante, y sobre todo para apuntalar un equipo en formación, es apenas el 50% del plan de juego. Argentina resignó las intenciones ofensivas. Aisló a Viatri allá arriba. Montillo quedó solo en la tarea de la conexión de líneas y de acompañar al centrodelantero. Y se fue enamorando peligrosamente de la postura cautelosa, firme, pero muy metida atrás. Paradojas del fútbol, en el segundo tiempo, cuando se animó un poquito y Argentina llegó por primera vez con peligro con un remate de Augusto Fernández, de esa misma jugada salió una contra fulminante. Brasil cruzó la cancha de un área a la otra en tres toques, uno de ellos genial para habilitar en profundidad a Lucas, y el volante puso quinta hasta quedar cara a cara con Orion. Ahí, cuando entró al área, fusiló con un remate cruzado y, entonces, Argentina se vio obligada a cambiar la partitura.

Sabella, tras pedir serenidad, reacomodó el fondo con línea de cuatro y puso a Bolatti por Canteros para tener más control y juego desde el medio. Y luego mandó a la cancha al segundo punta que extrañó toda la noche, a Pablo Mouche, y la Selección fue para adelante como el boxeador que sale a tirar piñas en los últimos minutos del round. Pero Brasil, con ventaja, campo y gente a favor, fue una amenaza de goleada constante… Neymar se anticipó a Papa y conectó para meter el 2-0. También tuvieron chances para meter el tercero. Pero hubo piedad. La alegría, otra vez, es brasileña.

 SINTESIS DEL PARTIDO:

 BRASIL: Jefferson; Danilo, Dedé, Rever, Bruno Cortes; Ralf, Romulo; Lucas, Neymar, Ronaldinho; Borges. DT: Mano Menezes.

ARGENTINA: Orion; Cellay, Domínguez, Desábato; Pillud, Fernández, Canteros, Guiñazú, Papa; Montillo; Viatri. DT: Alejandro Sabella.

GOLES: ST 8m Lucas (B) y 29m Neymar (B).
ESTADIO: Mangueirao

ARBITRO: Jorge Larrionda

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