Martes , 23 mayo 2017

Aníbal perdió el juicio

El nuevo editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi palabra

Pobre Aníbal Fernández. Está tan acorralado por la justicia y la realidad que parece haber perdido el juicio. Está convencido que la culpa de todos sus graves problemas es de cuatro periodistas entre los que me enorgullezco de estar. Parece una broma de mal gusto pero es absolutamente cierto. Aníbal Fernández inició un juicio por daños y perjuicios a Jorge Lanata, Nicolás Wiñazki, Luis Majul y quien les habla, Alfredo Leuco, un servidor. No es la primera vez que cae en semejante irracionalidad. Ya amagó en otra oportunidad y después reculó en chancletas. Ojalá esta vez sea cierto. Los cuatro periodistas estamos esperando que nos lleguen las cartas documentos para iniciar nuestras defensas en forma conjunta. Estamos ansiosos por contar todo lo que sabemos de Aníbal Fernández tal como lo hemos hecho en nuestros respectivos trabajos.

Ayer nomás, Martín Lanatta por televisión, le confirmó a Majul lo que había declarado en tribunales. Se lo resumo: dijo que Aníbal Domingo Fernández es el jefe de la mafia, el hombre más rico de la provincia de Buenos Aires y el autor intelectual del triple crimen de General Rodríguez, donde el autor material fue Máximo un empleado de Aníbal ex integrante de la SIDE kirchnerista. Pero eso no es todo. Dijo que Aníbal recaudaba para él y para Cristina tanto en el tema del contrabando de efedrina que incluyó aportes a la campaña electoral del 2007 como en el manejo de parte de la Aduana y el Renar. En todos los lugares había hombres de su confianza. Lo del Renar es doblemente grave porque allí trabajó el Lanatta con doble “te” que hoy está preso en Ezeiza acusado de haber sido el asesino junto a su hermano y Victor Schilachi de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina.

Martín que conoce a “La Morsa” como pocos aseguró que pasaban cosas graves en el Renar, manejado por Andres Meiszner, hijo José Luis, ex presidente de Quilmes, cómplice del escándalo de corrupción de la FIFA y socio de Aníbal en el estudio jurídico. El preso juró que en ese lugar se acumuló un arsenal de armas ilegales producto del plan “desarmar” y que esas pistolas y ametralladoras fueron destinadas a La Cámpora, la Tupac Amaru y a recaudar fortunas vendiéndolas a Paraguay.

Pero como si esto fuera poco, a esta hora todavía está prófugo el jefe de los barra brava de Hinchadas Unidas Argentinas, Marcelo Mallo. Resulta que es el legítimo usuario de una pistola Tanfoglio calibre 40 que fue utilizada en el doble crimen de los narcos colombianos en el garaje del Unicenter en el 2008. Mallo fundó ese engendro de hinchadas a pedido de Néstor Kirchner y Rudy Ulloa Igor, su ex cadete y secretario devenido en millonario. Pero Mallo es un hombre de Quilmes y un puntero de Aníbal o de La Morsa, si usted prefiere.
Contrabando, drogas, crímenes, armas, enriquecimiento, son las palabras que conforman una asociación ilícita donde Aníbal fue coronel y los K generales.

De todos modos en su delirio, el actual presidente del hockey femenino argentino, tiene como toda reacción la de iniciarnos un juicio a Lanata, Wiñazki, Majul y quien les habla, un servidor, Alfredo Leuco.

Los cuatro estamos ansiosos por colaborar con la justicia más de lo que hemos colaborado con nuestras crónicas y editoriales. Yo particularmente coincido con un comentario que me hizo Nicolás: estoy orgulloso de ser acusado por Aníbal Fernández. Lo tomo como una medalla hacia mi trabajo. Como un reconocimiento de que anduve por el camino correcto mientras el integró el estado mayor de la corrupción y el autoritarismo en la Argentina. Me llena de satisfacción profesional compartir esta acusación con gente que respeto y valoro profesional y éticamente en el ejercicio de este oficio maravilloso.

Pobre Aníbal, está tan acorralado por la justicia y la realidad que está a punto de perder el juicio. Sin ir más lejos: acaba de ser imputado por enriquecimiento ilícito por el fiscal Juan Pablo Zonis y ya tiene dos procesamientos. Está acusado de haber recibido una coima de más de 5 millones de dólares del mexicano Carlos Ahumada Kurtz y procesado por el manejo turbio y escandaloso que hizo de Fútbol para Todos junto a otros personajes salidos de “El Padrino” de Cóppola como Julio Grondona. El otro procesamiento es uno de los más criminales y va derechito al juicio oral. Es por el plan Qunita donde hubo sobreprecios fenomenales por 140 mil kits para embarazadas y encima los productos eran una porquería que se rompían en dos minutos. La empresa que fue la proveedora y la forma en que le adjudicaron este negocio es para el record mundial de bajezas y truchadas. Dejaron los dedos pegados por todos lados y perjudicaron a mujeres pobres y a punto de parir. Todo muy nacional y popular.

Podríamos seguir horas hablando de las andanzas de Aníbal. Del robo de su lujoso BMW que no estaba en su declaración jurada y que apareció en una hora y media, de la ex Leona, Charo Luchetti que escribió:” Todos somos responsables de que Aníbal Fernández este ahí como nada. ¿Cuánto más vamos a bancar a esta gente en el hockey?”

Y la sensación de inseguridad con que nos quiso engañar a todos. Y eso de que en Alemania hay más pobres que en Argentina, ¿se acuerda? Y aquello de que se pierdan la marchita peronista en donde ya saben. Pero esto es fracaso político y no es judiciable. Como haber sido el mariscal de la peor derrota del peronismo en la provincia de Buenos Aires. O las sospechas que hay sobre como ganó las internas a Julián Domínguez o el pedido del Papa Francisco a varios periodistas a través de gente muy cercana al Santo Padre de que ayudemos a frenar a Aníbal. El padre Jorge siempre lo asoció al narcotráfico.

Ni el juez César Melazo, ni la procuradora María del Carmen Falbo lo van a poder salvar a Aníbal. Es mucho el daño que hizo y mucho lo que robó. Seguramente si vamos a juicio citaremos entre otros testigos a Elisa Carrió que lo tiene bien estudiado hace mucho tiempo y lo definió como un criminal jefe de operaciones todos los delitos ordenados por Néstor Kirchner. Martín Lanatta llegó a decir que Aníbal le hizo abrir las puertas del penal de General Alvear para que se fugaran con el único objetivo de asesinarlos. ¿Será cierto que Aníbal no quiso escuchar las alertas de inteligencia sobre la fuga del país de Ibar Perez Corradi y lo dejó escapar?

Lo de la efedrina fue una grosería sin igual. Se ganaban fortunas en dos minutos. Compraban el kilo de efedrina a 100 dólares y lo vendían en México a 10.000 porque allá estaba prohibido ya que era utilizado para fabricar drogas sintéticas. Le doy otro dato demoledor: fueron 44 mil kilos de efedrina los que pasaron de mano y eso dio ganancias por 480 millones de dólares. Nunca en su vida política, Aníbal Fernandez estuvo tan complicado. La acusación de narcocriminal es mucho más grave que cuando era intendente y tuvo que huir en el baúl de un auto para eludir un pedido de captura de la justicia, según lo recordó Julián Domínguez. Como si esto fuera poco, Alejandro Burzaco, que está libre pero con tobillera electrónica y después de haber pagado una fianza de 20 millones de dólares, involucró con sus acusaciones por la megacorrupción de la FIFA a Pablo Paladino. Se trata del capo que manejaba Fútbol para Todos que, además, es amigo y responde a Aníbal. Una tormenta perfecta. Está todo muy clarito aunque oscurezca. Aníbal nos inició un juicio a 4 periodistas. Pero es Aníbal el que perdió el juicio.

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